viernes, 5 de noviembre de 2010

PARA CONTAR / TAZA DE CHOCOLATE PARA UN DÍA LLUVIOSO


 “El chocolate fluye en oscuro profundo, olas dulces,  
un río que enciende mi mente y alerta mis sentidos.”  
Anónimo.  

Observe a través de la ventana la lluvia ligera y diga: “¡Cómo me caería de bien una taza de chocolate caliente!” Después, actúe en consecuencia; es decir, ponga algo de agua en una olla pequeña, o si tiene a la mano, mejor una vasija de barro o similar, especial para preparar brebajes que entibien el alma.

Agregue entonces algunos trozos de extraordinario chocolate. Si el chocolate no es extraordinario, entonces vaya y compre uno que lo sea, que la vida es muy corta como para andar bebiendo chocolate mediocre. ¿Que está lloviendo? ¿Y para qué se hicieron los paraguas e impermeables? Además, una caminadita bajo la lluvia es la preparación previa perfecta para degustar como es debido una taza de chocolate.

De regreso ya a la olla o vasija pequeña (tampoco tiene que ser tan pequeña) que usted ha colocado al fuego, entonces, con una paleta preferiblemente de madera, dé vueltas al chocolate para ayudarlo a derretirse en el agua que se calienta poco a poco (un breve secreto de las madres de las madres: es preferible que el agua no hierva). Si usted no hace esto, corre por lo menos dos riesgos: a) que el chocolate no se disuelva suficientemente bien, b) que se pierda usted del lado ritual del asunto. 

Ya fundido el chocolate, agregue leche y continúe mezclando suavemente con la paleta, manteniendo presente que esto no es sólo derretir y mezclar: ya le dije que había un lado ritual en el asunto; usted prepara una bebida cuyo ancestro era reservado para los grandes señores de las grandes civilizaciones mesoamericanas precolombinas. Así que no dé simplemente vueltas a la composición de chocolate y leche: exista mientras utiliza la paleta, converse con cada movimiento de la mano, observe al chocolate tomar cuerpo y oscurecer paulatinamente la pócima, aspire el magnífico aroma de la bebida que espesa en la cazuela, comprenda el papel del calor y el fuego… En pocas palabras: deléitese con la preparación. 

Ah, pero la bebida no es sólo chocolate, leche y temperatura. Es lo que usted añade luego, el señorial detalle que le hará sentirse, aunque sea por unos instantes, regente de una corte precolombina. Puede usted escoger: azúcar, canela, jengibre, anís, nuez moscada, vainilla, clavo y hay quien le pone también un toque de brandy o ron. Tampoco es que tiene que agregárselas todas de una; no será éste el último día de lluvia. ¿Se atreve a ir un poco más allá? Entonces la pimienta y el ají picante están a la orden; era con ají que lo preparaban en la Mesoamérica, antes de la llegada de los españoles.

¿Por fin uniforme, humeante y densa la mezcla castaña oscura? ¿Ya el irreductible aroma del cacao ha perfumado el recinto? Busque entonces un molinillo de madera para batir y parir espuma… ¡traviesa, voluble, inquieta y deliciosa espuma!, y sirva el brebaje inmediatamente, en una taza soberbia e invicta, merecedora de recibir y contener el alimento de los dioses. ¿Cree que hace falta una pincelada adicional? Adorne con hojas de menta, malvaviscos, almendras y por supuesto ¡crema chantilly!

Tome entonces la taza entre las manos, apreciando la calidez que sus palmas acogen. Llévela dulcemente a sus labios, que por sutil no es menos salvaje la bebida, pida permiso a la adelantada fragancia que anticipa la fruición y beba así un sorbo de chocolate, el primero. “Primero”, queriendo decir como surgido del día en que nacieron los sabores, como concebido en el preciso momento en que la vida se dio cuenta de sí misma, como parte del alma arcoíris del padre de los relatos, como engendrado en aquellos ojos de abismo que le dijeron lo que nunca antes ninguna otra mirada… como el relámpago de dragón que inauguró el mito y el misterio.

Entonces, aún con ese sabor originario en su boca, observe de nuevo la lluvia y vuelva a reconciliarse con el mundo.


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6 comentarios:

Jose Jaime dijo...

Me encanta el chocolate es una de mis pasiones, tanto en barra como liquido. Caliente, ahora con la época de frío o lluvia, es una delicia.

Abrazo

banciani dijo...

Excelente articulo amigo! Casualmente aca en Mexico una amiga venezolana nos preparo un delicioso chocolate para la celebracion del dia de muertos que es muy propia de la cultura mexicana y nos describio una experiencia similar a la que mencionas en tu articulo. Ella lo preparo de la misma forma con la variante de que ademas de hablarle, le canta al chocolate mientras lo mezcla con la leche! Que simpatica coincidencia!

Verónica dijo...

Yo además de cantarle al chocolate, le bailaría. Sí, un baile prtimitivo alrededor del fuego, empujado por el aroma... ¿Sabes? Mi queridísima tía Leticia, Madre de nuestra Susana, cada vez que apenas siente caer una "garuíta" pela por el impermeable y sale a buscar chocolate. Hoy no está lloviendo, pero tengo una tableta de cacao de Trincheras, estado Carabobo. Cacao de estreno mundial pues... nos vemos unos sorbos más tarde, Cuentador.

Hugo Marichales dijo...

José, muchas gracias por la visita y espero que disfrutes una taza de nutritivo y delicioso chocolate muy pronto.

Cambiando algo de tema, no conocía tu blog “Cristalescrito”. En una primera visita rasante encontré cosas interesantes; pronto lo revisaré con más calma; Un muy cordial saludo por el momento para ti.

Hugo Marichales dijo...

Ah, la fiesta de los muertos, Betsy. Es una de las fiestas tradicionales que más quisiera observar en vivo, y eso de cantarle al chocolate es una idea extraordinaria. Espero que todo esté muy bien para ti en Tabasco. Cuando preparen más chocolate, me cuentas.

Ahora, Verónica, la idea de bailarle al chocolate ya eleva el asunto a nivel de ritual mayor. Espero poder probar ese cacao de Trincheras en algún momento, que sé que en FTV le han puesto cariño al asunto. ¿Sabes por casualidad el tipo de cacao que es?

Verónica dijo...

El cacao de trincheras es de la variedad conocidad como "criolla", sin hibridación con cepas africanas ni trinitarias, el mismo que se cultiva en Chuao. Es un grano muy bueno y aromático. Estamos rescatando cultivos que estaban asilvestrados, es decir, sin cuidados agrícolas especiales como podas o abonos por mucho tiempo. Recién el gobierno acaba de decidir que el cacao es de interés nacional y es posible que nos expropien la centralita de secado y tostado de trincheras, como ya lo hicieron en Ocumare, pero igual seguiremos trabajando por el cacao y la conservación del bosque. Besos ambientalistas y chocolatosos.