viernes, 24 de septiembre de 2010

UN LIQUI-LIQUI EN LA GALIA / RAPACES Y VIÑEDOS

 “Solo en el silencio la palabra, solo en la oscuridad la luz, 
solo en la muerte la vida, el vuelo del halcón brilla en el cielo vacío”
 Ursula Le Guinn.  


Mi padre tenía en su biblioteca una enciclopedia sobre la vida animal, llamada “Fauna”, publicada por editorial Salvat. La colección estaba dirigida por Félix Rodríguez de la Fuente, un pionero en España de la defensa de la naturaleza, productor de documentales para radio y televisión sobre los animales salvajes. En aquella enciclopedia encontré por primera vez a las fascinantes aves rapaces y recuerdo que me impresionaron particularmente los gráficos de los métodos de caza en pareja que tenían los halcones. Desde entonces he tenido gran respeto por las rapaces, que se encuentran todavía hoy entre mis animales preferidos.

Vino y otoño se relacionan en Europa. Si bien la recolección de la uva comienza por aquí en el mes de Julio, el otoño es la temporada más representativa de la vendimia, aunque por supuesto son muchos los factores que influyen para decidir el momento de la cosecha. Entre los productos más codiciados que genera la uva se encuentra la champaña (o champán), ese vino blanco espumoso (también los hay rosados) tan asociado a ocasiones festivas, cuyas burbujas hacen las delicias de muchos y que se elabora en la región francesa de Champagne, de acuerdo con un método muy particular. 

Estos días son próximos a la vendimia en Champagne pues la uvas están ya maduras, pero precisamente porque están maduras es que atraen a algunos invitados no necesariamente deseados: tordos, estorninos, gorriones, cornejas y hasta conejos, todos con ganas de saborear también las deliciosas uvas y cuya glotonería puede causar pérdidas importantes a los viñedos. Según algunos cálculos, una población de 5.000 estorninos puede engullir en tan solo 10 días, hasta una tonelada de alimento. La cifra podrá parecer en principio una curiosidad estadística, pero los estorninos viven en grandes bandadas (como se aprecia en la foto a la izquierda de este párrafo) y no es descabellado que una cantidad tal arribe a las extensas superficies de los viñedos franceses.


Desde hace mucho los viñadores han intentado diversas maneras de contrarrestar esta amenaza, pasando por redes y coberturas protectoras, medios químicos y hasta ruidos, pero a partir de 2003 la casa Pommery, una de las más prestigiosas de la región, ha puesto en práctica otro método para proteger sus 25 hectáreas de viñas, que interesa cada vez más a los agricultores. Han contratado para ello a… ¡Chico y Benti!


Y no, Chico y Benti no son unos payasos que hacen las veces de espantapájaros, sino dos rapaces de la especie “Parabuteo unicinctus” perteneciente al orden de los falconiformes, conocida popularmente como busardo o halcón de Harris, gavilán acanelado o gavilán rabiblanco. Ambas aves han sido entrenadas por un halconero; en tanto enemigas naturales de los pájaros que amenazan los viñedos, están encargadas de alejarlos y son en ello mucho más eficaces que cualquiera de los métodos señalados anteriormente.

Los busardos son liberados para patrullar los viñedos al amanecer o en el ocaso, pero de manera aleatoria, a fin de no generar hábitos en la población de estorninos y similares. A pesar de estar domesticados, los depredadores conservan su instinto de cazadores y por si fuera poco son sometidos a ayuno antes de ser soltados. Así se garantiza que generen suficiente estrés entre los pajarillos y que estos guarden prudente distancia de las uvas. El método –muy en línea con las tendencias ecológicas actuales– ha sido probado también en otros países como España y los resultados son alentadores, además de que mantiene contentos no sólo a los viticultores, sino también a quienes luchan por la protección del ambiente.

La cetrería o el arte de cazar con aves rapaces, se conoce en el mundo desde hace mucho; hay un bajorrelieve asirio que permite saber que ya entre 705 y 722 a.C., era practicada en el Oriente. En “Shogún”, la famosa novela de James Clavell sobre el Japón feudal del año 1600, Toranaga, uno de los protagonistas principales, utiliza sus halcones para cazar a las palomas mensajeras del campo enemigo. Félix Rodríguez de la Fuente, además de precursor de la protección de los animales, es considerado como el principal impulsor contemporáneo de la cetrería en el mundo hispano; él definió esta práctica como “la primera vez en que el hombre no sometió al animal al yugo y al látigo”. Me pregunto si en vida llegó a pensar la posibilidad de que algún día, halcones y gavilanes serían utilizados también para proteger… ¡la producción de champaña!


Las imágenes que ilustran este artículo fueron obtenidas en Internet. Ellas corresponden, en orden descendente, a:

1. Busardo de Harris en pleno vuelo.
2. Viñedo de la región de Champagne.
3. Bandada de estorninos.
4. Busardo de Harris vigilante.
5. Busardo de Harris al momento de ser liberado por su halconero.

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5 comentarios:

Verónica dijo...

Recuerdo que cuando Félix falleció, los cantantes infantiles conocidos como "Enrique y Ana" sacaron una canción llamada "Amigo Félix", ¡que me hacía llorar a moco suelto! Más allá de los lacrimógenos recuerdos que tu nota me despierta, me parece un excelente y ecológico control de plagas, además que gracias a Úrsula LeGuin una le termina agarrando cariño a los halcones...

Hugo Marichales dijo...

Hablando de control de plagas, me enteré hace poco de un interesante ejemplo de las consecuencias de de no tomar en cuenta las complejas interacciones que ocurren en los sistemas.

En 1958, en la China de Mao, hubo una iniciativa llamada Las Cuatro Plagas, con la que el gobierno pretendía eliminar cuatro especies juzgadas perjudiciales para las cosechas: moscas, mosquitos, ratones y gorriones.

Los gorriones producían daños importantes a la agricultura y entre otras cosas se comían el grano almacenado. Entonces se hizo una gran campaña publicitaria para que todo el pueblo ayudara a combatir los pajarillos, cuyo lema decía: "Los gorriones son una de las peores plagas de China".

Con una combinación de ruido, destrucción de nidos, eliminación de polluelos y veneno, los gorriones fueron prácticamente eliminados.

Parece que los resultados iniciales fueron buenos, pero en 1960, un grupo de cientificos norteamericanos publicó un informe en el que se aseguraba que los gorriones comían mucho más insectos que granos. En Abril de ese año se dio fin a la persecución en China, pero el daño ya estaba hecho.

La eliminación de los pájaros trajo como consecuencia la proliferación de langostas, que arrasaron las cosechas y que fue una de las múltiples causas de lo que se conoce en la historia como la Gran Hambruna China, un horrendo período en el que se calcula que murieron entre 16 y 30 millones de personas.

El gobierno chino trajo después, en secreto, unos 200.000 gorriones importados desde la desaparecida URSS, para tratar de restablecer la población de gorriones.

Gem@ dijo...

Me trajiste recuerdo de hace años, esa enciclopedia estaba en muchos hogares.
Es agradable visitar tu blog, las entradas se ven muy ordenadas y elaboradas.

Hugo Marichales dijo...

Gracias por tu comentario, Gema. No me había fijado nunca en el aspecto ordenado de mi blog y te agradezco mucho que me lo hayas hecho notar; me parece gracioso porque en mi infancia, vistos los persistentes reclamos de mi madre, el orden no era precisamente una de mis más destacadas virtudes.

Regresa con frecuencia a EL CUENTADOR, que trato de publicar –no siempre lo logro, he de confesar– al menos un artículo por semana.

Saludos y espero sigamos conversando.

Como siempre…


Hugo Rafael

Verónica dijo...

tomaré la anécdota que me refieres sobre los gorriones para mis clases de ecología (por cierto, debo contarte).