Después de detenerse por azar (o casualidad, albur o gotarín)
en las páginas de un libro (o folleto, revista o plinostio)
una enfurecida mariposa (o abeja, cigarra o cuasnipiturda)
aletea en Hong Kong y una tormenta (o ciclón, huracán o lata de agua)
se desata en Nueva York, en la marcha de los gays (o trabajadores, cantantes o encarliyistas).
Los insectos que no soportan la competencia (o rivalidad, antagonismo o dartisión)
no deberían leer sobre Teoría del Caos ni cosas parecidas (o similares, equivalentes o bisinceas).
martes 27 de enero de 2009
jueves 22 de enero de 2009
UN LIQUI-LIQUI EN LA GALIA / LA TABERNA INFERNAL
Yo podría ser visto caminando a través de un pasillo fúnebre de mi casa, y descendiendo por un oscuro espiral de escarpadas escaleras; acometiendo clandestinamente a Montmartre, impaciente por ver los rubíes ardientes del cruce del Moulin Rouge.
Andrei Bely.
Entre las suertes que me correspondieron la semana pasada con motivo de mi cumpleaños, disfruté una inolvidable invitación al Moulin Rouge –Molino Rojo en español–, el cabaret más famoso del París y posiblemente del mundo entero.
El establecimiento sigue en el mismo lugar de la zona “roja” Pigalle en donde fue construido en 1889, en una avenida que hoy mezcla extrañamente cafés, “sex shops” y tiendas de “souvenirs”, en tanto queda al
pie de la colina de Montmartre, una de las zonas turísticas por excelencia de la ciudad. Pero el Moulin Rouge tiene peso turístico propio, al punto que su fachada –que tiene una réplica de un molino color vino tinto–, es una de las más fotografiadas de París.Símbolo de la vida nocturna de la Belle Époque francesa, en 1906 el escritor ruso Andrei Bely redactó una carta en la que lo calificó de “Taberna del Infierno”, pero a pesar de la fama libertina que pudiera haber ganado el cabaret durante sus primeros años, el espectáculo que vi no tuvo nada de diabólico ni contenía elementos de striptease o similares. Mención aparte habría que hacer del hecho de que las bailarinas pasan gran parte del tiempo con los pechos al aire. Pero “pechugonas” precisamente no son; tanto es así que una de las amigas venezolanas que nos acompañó, preguntó divertida si aquí en París no había cirujanos plásticos. En cualquier caso, el dinámico show mantiene al espectador entretenido y aguardando nuevas sorpresas, número tras número, por casi dos horas.
El Moulin Rouge está empapado de leyenda y no puede disociarse de figuras como el pintor Henri de Toulouse-Lautrec. Se dice que de tanto frecuentar al lugar, el artista logró finalmente el encargo de diseñar los primeros carteles para anunciar el espectáculo –que son hoy parte de la historia del arte y de la publicidad– a cambio de beber gratis en el cabaret durante un mes.
Uno de esos carteles retrata a otra leyenda, la bailarina Louise Weber, mejor conocida como “la Goulue” (la Tragona) por su hábito de pasar por alguna mesa del lugar mientras bailaba, y acabarse de un solo sorbo el contenido del vaso de quien estuviera sentado allí. Fue en su momento la bailarina mejor pagada de París; descarada, extrovertida y audaz, danzaba sobre las mesas y era capaz de quitarle con los dedos de los pies, el sombrero a algún embelesado cliente, que probablemente esperaba la alzada de falda y pierna para atisbar el mítico corazón que la Goulue llevaba bordado en su ropa interior.
Muchos tiempo ha pasado desde entonces y por lo menos una decena de películas se han hecho sobre el Moulin Rouge, incontables restaurantes han sido bautizados con su nombre en todo el mundo y sobre sus tablas han pasado artistas de la talla de Charles Aznavour, Josephine Baker, Bing Crosby, Dalida, Sacha Distel, Jerry Lewis, Dean Martin, Liza Minelli, Edith Piaf, Ginger Rogers, Frank Sinatra, Peter Ustinov, Ray Charles, Mikhail Barischnikoff, Gipsy Kings y Elton John.
El show actual del Moulin Rouge se titula Féerie (desde 1963, el nombre de todos los shows comienza con la letra “F”); participan unos 100 artistas y combina bailarinas, mimos, más de mil vestidos y atuendos, malabaristas, iluminación, más bailarinas, fastuosos decorados, ventrílocuos, todavía más bailarinas, canto, utilería, contorsionistas y por supuesto, muchas más bailarinas, todo acompañado de una vibrante música realizada especialmente para el espectáculo.
En uno de los momentos cumbres, surge del suelo un acuario transparente con dos serpientes vivas muy grandes y una bailarina se lanza dentro, para realizar una sugestiva danza acuática con los reptiles. Por supuesto, se presenta también el exigente cancán y uno se admira de la capacidad atlética de las bailarinas, que después de hora y media de show durante el cual además se han cambiado no sé cuántas veces de ropa, tienen aún energía para hacer las cabriolas que la emblemática danza impone. La célebre pieza musical que identifica al cancán francés, fue escrita por Jacques Offenbach en 1858 y es parte de la opereta “Orfeo en los Infiernos”; que casi 50 años después Andrei Bely haya calificado al Moulin Rouge de “Taberna Infernal”, parece una simpática jugarreta del destino.
De un tiempo para acá he tratado de celebrar mi cumpleaños con champaña y resulta que es esa la bebida por excelencia del Moulin Rouge. A ver; si usted fuera una botella de champaña ¿dónde cree que ocurriría su descorche? ¿Tal vez en una boda, una graduación, una celebración rimbombante o una fiesta de fin de año? Sí, probablemente sí, pero también es posible que su destape suceda en el cabaret parisino; si no me cree, aténgase a esta cifra: una de cada mil botellas de champaña se consume en el Moulin Rouge, que es el principal comprador de esa bebida del mundo y que vende unas 350.000 unidades cada año. En las estadísticas del 2009… ¡estoy yo incluido!
viernes 16 de enero de 2009
CUALQUIER OTRA COSA / TERRITORIO VIRGEN
Resulta que utilizando la herramienta Google Earth, un grupo de científicos encontró hace poco una selva inexplorada en una región de Mozambique. El asunto es un gran acontecimiento y la expedición enviada al recién descubierto lugar ha reportado nuevas especies animales y vegetales.
Uno duda de la capacidad de esos científicos, no por su afán de descubrir nuevas cosas, sino por sostener la presunción de que ya no quedan territorios vírgenes en nuestro planeta. Todo lo que tienen que hacer es cambiar las coordenadas de exploración de Google Earth y apuntar a las cabezas de varios dirigentes políticos del mundo, especialmente algunos que ya están en etapa de declive.
Aunque también es probable que no consigan mayor cosa.
miércoles 14 de enero de 2009
INSOLITUDES / 44
Estoy de cumpleaños; el número 44. Para decirlo en términos de jugadores de dominó (que domino poco y practico menos, confieso), acuesto el doble 4.
En días de mi lectora infancia leí un libro maravilloso –perfecto además para comenzar a apreciar los misterios de las matemáticas– llamado “El Hombre que Calculaba”, escrito por Malba Tahan. En esta divertida publicación, hay un capítulo en el que se menciona una curiosidad matemática: usando cuatro números cuatro se puede formar cualquier número; luego pasa a ilustrar esa propiedad en los casos del 1 al 10, demostración que resulta muy simpática.
Por supuesto, hay por ahí unos cuantos inconformes furibundos que han decidido llevar el asunto un poco más lejos y han logrado estirar la lista hasta el 119 (con la excepción del 113), aunque algunas de las demostraciones correspondientes ya no son tan amigables; ciertas entre ellas hasta parecen fórmulas de ciencia ficción. De todas formas y si desea usted verlas, hay varias páginas en Internet al respecto; una posibilidad es esta: http://www.wheels.org/math/44s.html
(No pensaba usted que me iba yo a poner aquí a transcribir ecuaciones matemáticas. ¡Es mi cumpleaños, por Dios!)
CUALQUIER OTRA COSA / BALADA DE HANS Y JENNY
Dicen por ahí que uno debe memorizar alguno de sus poemas favoritos. Todavía no lo logro, pero aunque los cuentos son mi género literario predilecto, un poema siempre me ha parecido también un buen regalo.
Digo ahora que El Cuentador es un lugar para entregar obsequios, más que para recibirlos. Es mi cumpleaños y por tanto deseo entregar uno ahora, que a mi vez me fue obsequiado por mi padre. Es uno de mis poemas favoritos (ya lo memorizaré algún día) y la primera vez que lo escuché, fue en la voz paterna, estoy seguro, alguna mañana de domingo bastante fresca, me parece. Se llama “Balada de Hans y Jenny”, escrito por el inmortal Aquiles Nazoa; hoy se los dedico 44 veces.
BALADA DE HANS Y JENNY
Verdaderamente, nunca fue tan claro el amor como cuando Hans Christian Andersen amó a Jenny Lind, el Ruiseñor de Suecia.
Hans y Jenny eran soñadores y hermosos, y su amor compartían, como dos colegiales comparten sus almendras.
Amar a Jenny era como ir comiéndose una manzana bajo la lluvia. Era estar en el campo y descubrir que hoy amanecieron maduras las cerezas.
Hans solía cantarle fantásticas historias del tiempo en que los témpanos eran los grandes osos del mar. Y cuando venía la primavera, él la cubría con silvestres tusílagos las trenzas.
La mirada de Jenny poblaba de dominicales colores el paisaje. Bien pudo Jenny Lind haber nacido en una caja de acuarelas.
Hans tenía una caja de música en el corazón, y una pipa de espuma de mar, que Jenny le diera.
A veces los dos salían de viaje por rumbos distintos. Pero seguían amándose en el encuentro de las cosas menudas de la tierra.
Por ejemplo, Hans reconocía y amaba a Jenny en la transparencia de las fuentes y en la mirada de los niños y en las hojas secas.
Jenny reconocía y amaba a Hans en las barbas de los mendigos, y en el perfume de pan tierno y en las más humildes monedas.
Porque el amor de Hans y Jenny era íntimo y dulce como el primer día de invierno en la escuela.
Jenny cantaba las antiguas baladas nórdicas con infinita tristeza.
Una vez la escucharon unos estudiantes americanos, y por la noche todos lloraron de ternura sobre un mapa de Suecia.
Y es que cuando Jenny cantaba, era el amor de Hans lo que cantaba ella.
Una vez hizo Hans un largo viaje y a los cinco años estuvo de vuelta.
Y fue a ver a su Jenny y la encontró sentada, juntas las manos, en la actitud tranquila de una muchacha ciega.
Jenny estaba casada y tenía dos niños sencillamente hermosos como ella.
Pero Hans siguió amándola hasta la muerte, en su pipa de espuma y en la llegada del otoño y en el color de las frambuesas.
Y siguió Jenny amando a Hans en los ojos de los mendigos y en las más humildes monedas.
Porque verdaderamente, nunca fue tan claro el amor como cuando Hans Christian Andersen amó a Jenny Lind, el Ruiseñor de Suecia.
Aquiles Nazoa.
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martes 13 de enero de 2009
PARA CONTAR / SIGILOSO
Oh, nunca verás mi sombra o escucharás el sonido de mis pasos,
mientras haya luna sobre la calle Bourbon.
Estrofa de la canción “Moon over Bourbon Street”, de Sting.
Cuando decidí ser un vampiro ya sabía que el asunto venía con maldición incluida; lo que no sabía es que cada cual vive y sufre la suya a su manera y que el yugo es personalizado.
Porque me es indiferente no poder salir de día o tener que dormir en un sarcófago, no añoro la luz del sol, me importa muy poco que los espejos no me reflejen y asuntos más escabrosos inherentes a mi condición, me tienen sin cuidado.
Pero que mis pasos no hagan ruido es realmente insoportable. ¿Por qué carajo se me ocurriría meterme a vampiro, cuando también me gusta tanto bailar tap?
miércoles 7 de enero de 2009
UN LIQUI–LIQUI EN LA GALIA / REYES MAGOS ENGALLETADOS
“Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes,
unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén.”
Mateo 2:1, versión de no sé quién.
El asunto parece medio engalletado; en mi infancia me los imaginaba con capa –porque todo mago y todo rey que se precie ha de llevarla, así que por ahí no tuve mayor conflicto–, pero siempre me confundí sobre lo que llevarían en la cabeza: ¿Corona o sombrero de copa?.
Porque de magos se trataba y en mi infantil perspectiva imaginaba que después de haber seguido la famosa estrella, llegar hasta el pesebre y haber hecho sus correspondientes ofrendas de oro, incienso y mirra, algún truco de magia tenían que haber montado los tipos en honor al infante. Aunque el público habría sido compuesto más bien por José, María y tal vez algunos pastorcitos, ya que el niño estaría muy pequeño aún para apreciar esas suertes y mulas y bueyes son por definición, indiferentes ante tales espectáculos. En cualquier caso, un mago con corona no ajustaba bien en mi imaginario y más confuso se volvió el asunto, cuando después vi algunos cuadros que representaban la Epifanía, donde los tipos lo que tenían en la cabeza era un… ¡turbante!
La celebración de los Reyes Magos tiene diferentes manifestaciones en el mundo; suele corresponder al 6 de Enero y en algunos lugares los niños reciben obsequios ese día, con base en que en su momento, los visitantes llevaron regalos al niño nacido en Belén. Me gusta mucho lo que me cuentan que se hace en Puerto Rico: el día anterior a recibir sus regalos, los niños cortan grama y la dejan en una caja al lado de sus camas, para que los camellos de los Tres Reyes Magos tengan qué comer después de semejante viaje desde Oriente. En otros países –tal vez porque según versiones adicionales, los señoriales visitantes representaban a África, Europa y Asia– se dice que las montas son respectivamente un camello, un caballo y un elefante; suerte para los chicos puertorriqueños que lo del elefante no se conoce por allá, que de ser así, no te cuento el tamaño de la caja de grama que tendrían que buscar.
Otra usanza asociada a la fecha es la del Roscón de Reyes español: una especie de pan dulce en forma de anillo y adornado, que se reparte y come el 6 de Enero y que también se conoce –con ciertas diferencias– en algunos países latinoamericanos. El roscón en cuestión suele esconder una pequeña figurita y quien recibe la porción que la contiene, le corresponde suerte ese año, porque los Reyes “lo protegerán”; en México, tal suerte parece que afecta el bolsillo, pues a quien le toca el muñequito, debe ofrecer un almuerzo o cena con tamales el 2 de febrero, día de la Virgen de la Candelaria.
Esto del roscón parece estar relacionado no tanto con el nacimiento de Jesús, sino con los festejos saturnales romanos después del solsticio de invierno, durante los cuales se hacían unas tortas redondas con dátiles, higos y miel. En distintos países de Europa también se sigue la tradición para celebrar la Epifanía; en la variante francesa, el roscón se sustituye por un pastel llamado Galette Des Rois (“Torta de Reyes”) y es un hojaldre relleno de una pasta dulce de almendra conocida como Frangipane, que también contiene una figurita escondida.
La galette suele comprarse en pastelerías y pastelerías y se corta en tantas raciones como comensales haya; para asegurar que la distribución de los pedazos sea aleatoria, se le pide a la persona más joven colocarse debajo de la mesa o en donde no pueda ver el pastel y luego el encargado de servir le pregunta a viva voz a quién corresponde cada parte, a lo cual el elegido debe responder con el nombre de un invitado distinto cada vez. El afortunado que encuentre el muñequito dentro de su porción, será nombrado Rey o Reina de la reunión y se le coronará con una diadema de cartón; en ciertos círculos, esas figuritas –algunas representan a los mismísimos Reyes Magos– son verdaderas piezas de colección. Por si acaso, es recomendable masticar cada bocado de pastel con moderación, no vaya a ser que la figurita resulte dura como una piedra y la fortuna sea más bien para el dentista.
La costumbre de esconder una figurita en el pastel nos reporta al siglo III, cuando aparentemente se colocaba dentro un haba seca y quien la recibía era nombrado rey de reyes por un muy corto período. Pero que la costumbre haya sobrevivido a nuestros días parece debérsele al rey francés Luis XV, después que un cocinero eslavo de la corte lo agasajó un día de Epifanía con un roscón dentro del cual escondió un medallón de diamantes. A Luis XV le gustó el asunto y decidió seguir promoviéndolo, colocando una moneda en el interior del pastel, como sorpresa para la aristocracia francesa y europea.
Estos pasteleros siempre tienen mañas para atraer la atención; en Frénouville, en la Normandía francesa, a fin de elevar sus ventas de Galettes des Rois, un pastelero prometió esconder en dos de ellas un pequeño lingote de oro, valorado cada uno en 400 euros. El primero lo colocaría de manera aleatoria a principios de Enero, mientras que el segundo lo deslizará durante la segunda quincena del mes. Desconozco a cuánto venderá el pastelero sus galettes, pero creo que no me molestaría morder alguno de esos lingotillos.
Con lingote, moneda o figurita, la etimología de la palabra galette es la misma que la castellana galleta; ambas proceden del francés antiguo “gal”, que significa guija –de la cual se deriva “guijarro”– y que es una variante del radical preindoeuropeo “cal”, que significa “piedra”. Por su forma redonda como una piedra, es que le decimos galleta. Así y recordando que algunas de las figuritas escondidas en el pastel los representan, podemos jugar con el lenguaje y decir que los Reyes Magos se engalletan en Francia, aunque no signifique que los tipos estén retardados a causa del tráfico ni confundidos o metidos en algún lío, por más que haya gente a quien no recibir el regalo que esperaban el día de reyes, “les saque la piedra”.
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Un Liqui-Liqui en la Galia
martes 6 de enero de 2009
CUALQUIER OTRA COSA / UNA FRASE PARA COMENZAR EL AÑO
Y en unos cuantos idiomas, de esos que suelen ser extraños para los que hablamos español. Espero no haberme equivocado en la transcripción, pero en cualquier caso… ¡Feliz año nuevo!
Breetón: Bloav ezh mat
Bulgaro: Tchesti nova godina
Afrikaner: 'N gelukkige nuwe jaar
Esquimal: Ukiortame pivdluaritlo
Eslovaco: Stastlivy Novy Rok
Esloveno: Srecno novo leto
Eusquera: Urte Berri On
Finlandés: Hauskaa Joulua
Flamenco: Gelukkig nieuw jaar
Gaélico: Bliadhna mhath ur
Galés: Blwyddyn Newydd Dda
Griego: Kenourios Chronos
Húngaro: Boldog Új Évet
Islandés: Farsaelt Komandi ar
Japonés: Shinnen omedeto
Letón: Laimi'gu Jauno Gadu
Noruego: Godt Nyttår
Occitano: Bona annada
Rapa-nui: Te-Pito-O-Te-Henua
Serbo-croata: Vesela Nova Godina
Sueco: Gott Nytt År
Swahili: Heri Za Mwaka Mpya
Tailandes: Sawadee Pee Mai
Ucraniano: Shchastlyvoho Novoho Roku
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