lunes, 26 de octubre de 2009

UN LIQUI-LIQUI EN LA GALIA / LA SIMÓN BOLÍVAR Y DUDAMEL EN PARÍS


La Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela y su director Gustavo Dudamel estuvieron en París para presentar dos conciertos los días 23 y 24 de Octubre, en la prestigiosísima Sala Pleyel. Creo que en Junio inició la venta de entradas y como para esos días planificaba yo un viaje a Colombia y Venezuela, me dije que a mi retorno las compraría. El 1° de Agosto regresé y de las primeras cosas que hice al llegar fue llamar a la sala; ¡horror!, hacía raaaAAAaaato que estaban agotadas. ¡No me vuelve a pasar!

Pero la vida es la vida y aunque no asistí a los conciertos, sí tuve el privilegio de escuchar la orquesta y en primera fila. ¿Cómo? Desde el 2001 hasta principios del 2004 integré la cuerda de tenores del Orfeón Universitario de Carabobo y a través de las amistades que consolidé en aquella aventura, he seguido conectado con el vibrante mundo musical sinfónico de Venezuela. Bien, uno de mis antiguos compañeros orfeonistas, Rodolfo Sarabia, ahora arpista de la Orquesta Simón Bolívar, me informó que los ensayos estarían abiertos al público. Pude acudir a tres de ellos y los días jueves 22, viernes 23 y sábado 24, de 10:00 a.m. a 1:00 p.m. me maravillé con la orquesta “en manga corta” (bueno, el ensayo del 23 fue filmado, de manera que ese día los músicos vinieron en traje).

La primera sorpresa la tuve el día 22 al encontrarme, no con la Orquesta Simón Bolívar sobre el escenario, sino con una orquesta mixta; una parte de músicos venezolanos y otra de músicos franceses, provenientes estos de la Filarmónica de Radio Francia. Me gustó que integrantes de dos orquestas, dos disciplinas y temperamentos, dos historias y tradiciones, en fin, de dos mundos musicales distintos, fructifiquen el encuentro para hacer cosas juntos aprovechando el camino común de la música; es un evento que me parece feliz. Esta orquesta “combo”, por así decirlo, ejecutó dos piezas durante el concierto del 23. Conocida es la edad promedio de nuestra orquesta, por lo que fue simpático ver a un músico canoso, más bien rosado, circunspecto y a todas luces europeo, tocando codo a codo con otro músico veinteañero, color café con leche, todo “zumbao” y tropical, con una gorra de béisbol en la cabeza y un zarcillo en una oreja.

El director Gustavo Dudamel es en mi opinión, la primera estrella musical venezolana con arraigo popular que surge del mundo clásico. Recuerdo un concierto que dirigió en nuestro país hace por lo menos tres años, a sala llena; cuando el joven salió a escena, un grupo de chicas gritaron y corrieron hacia el escenario para verlo de cerca, como si fuera uno de esos ídolos del pop o del cine. Algunos dirán que Alfredo Sadel en su tiempo también lo fue y es cierto que el extraordinario tenor desarrolló canto lírico en prestigiosas salas del mundo, pero su raíz, su primer contacto con el público, fue a través de la música popular. Dudamel, por el contrario, ha hecho siempre música clásica, coto tradicionalmente reservado en Venezuela a una audiencia cultivada, pero que recibe ahora mucho más respaldo de la gente común. Después de cada presentación, Dudamel dedica una parte de su tiempo a firmar autógrafos y a fotografiarse con sus “fans”. ¡Qué interesante resultado éste que más de 30 años de trabajo sostenido del ya famoso Sistema de Orquestas venezolano ha generado!

El jueves 22 asistió al ensayo un grupo de niños de una escuela francesa de música; Dudamel se reunió y conversó con ellos un rato y los chiquillos pudieron plantearle directamente diferentes preguntas. Del ensayo del día viernes 23 deseo destacar dos detalles: primero, una carta que los niños que vinieron el día anterior le escribieron a Dudamel y que por cosas del destino fui el encargado de entregar. Segundo, que en sala habían por lo menos 1.000 muchachitos de diferentes escuelas y cuando finalizó el ensayo de la Sinfonía Fantástica de Berlioz, algunos comenzaron a corear: “¡Mambo!, ¡Mambo!”; solicitaban una de las piezas emblemáticas de la Orquesta Simón Bolívar, el Mambo de la obra musical West Side Story de Leonard Bernstein. Vale decir que los pilluelos fueron complacidos. Agrego que la Sinfonía Fantástica y el Mambo fueron las obras interpretadas en el concierto del 23 por la orquesta binacional que ya mencioné.

Como la vida sigue siendo la vida, en el primer ensayo tuve un feliz reencuentro con José Alegría, compañero de épocas publicitarias y quien resultó ser el jefe de prensa de la orquesta. Por su gentileza tuve la especial prerrogativa de asistir a un encuentro de Gustavo Dudamel con la prensa venezolana que cubre la gira y hablar directamente con el joven y brillante director. Una de las preguntas estuvo relacionada con su nuevo cargo como Director de la Filarmónica de Los Ángeles; en su respuesta Dudamel aprovechó para enfatizar que a pesar de esta nueva responsabilidad, no había abandonado Venezuela, donde aún desarrolla y seguirá desarrollando buena parte de su labor.

Cada concierto en París tuvo un programa diferente; asistir a los ensayos me permitió apreciar todas las piezas. Siempre bajo la batuta de Dudamel –además de las que ya nombré– escuché “Dafne y Chloe”, de Maurice Ravel, interpretada por la Filarmónica de Radiofrancia; por la Orquesta Simón Bolívar: el “Concierto para Violín” de Tchaikovski –con el violinista francés Renaud Capuçon como solista–, la impactante “Sinfonía Alpina” de Richard Strauss y una hermosa pieza venezolana, “Santa Cruz de Pacairigua”, llena de reminiscencias musicales del estado Miranda, por la cual su compositor, Evencio Castellanos, recibió el premio nacional de música en 1954.

¿Quisiera ver el concierto del 23 de Octubre? Le tengo una buena noticia: fue filmado y en este enlace de Radio France está disponible, aunque por pocos días, así que mejor apúrese. Un momento muy especial ocurre en la parte final del concierto, antes de interpretar el Mambo de Bernstein, cuando los músicos venezolanos le obsequian y colocan en el cuello a sus pares franceses, una medalla en forma de violín y con cinta del tricolor patrio. No se lo pierda.

También vino con la orquesta el joven y extraordinario director de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Carabobo, Joshua Dos Santos, a quien conocí en mi adoptiva Valencia por la relación que el Orfeón tiene con otras instituciones musicales. Joshua tuvo a bien aceptar una invitación a almorzar y con él conversé un rato sobre algunos de los planes musicales que actualmente se llevan a cabo por allá.

Tanto se ha escrito sobre el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles venezolano, que nada podría agregar yo, pero con gusto mencionaré al Maestro José Antonio Abreu, cerebro detrás de la que yo considero la iniciativa más importante de aprendizaje organizacional desarrollada en la Venezuela contemporánea. El Maestro asistió al ensayo del jueves 22 y fue un placer observar que más personas estaban deseosas de saludarlo, fotografiarse y conversar con él, que con el mismo Dudamel. Sin conocer sus detalles, estoy convencido de que variantes del “Sistema” –precisamente porque es tal– podrían aplicarse al aprendizaje de disciplinas como las matemáticas o el deporte, o incluso a asuntos más abstractos como la ciudadanía o el dominio de sí mismo.

Mi amor por la música se fraguó en mi primera infancia, en la colección absolutamente ecléctica de discos de mis padres y que entre otras cosas incluía piezas clásicas que van conmigo a todas partes, como la “6° Sinfonía” de Beethoven,  el “Bolero” de Ravel, el “Intermedio Sinfónico” de la Caballería Rusticana de Pietro Mascagni, “La Dolores” de Tomás Breton o “El Cascanueces” de Tchaikovski. Por ello, ver a un grupo de disciplinados, apasionados y entusiastas venezolanos dándole la vuelta al mundo montados en notas musicales y generando buenas noticias de nuestro país, me llena de sereno orgullo. A los Maestros Abreu, Dudamel y a los músicos venezolanos y franceses protagonistas de este paseo musical: ¡Bravo!; a Rodolfo, José y Joshua, muchas gracias por las concesiones y el cariño. ¡Que viva la música!


p.d.: Me decía en estos días mi amiga Alicia Montero, que entre las cosas que uno debía hacer en la vida está regalarse la oportunidad de ver en vivo a alguno de sus artistas preferidos. Jean Michel Jarre, genio de la música electrónica y uno de mis músicos predilectos desde los 70s, se presentará en París en marzo del 2010. ¡Ya compré las entradas!


Las fotografías que ilustran este artículo fueron tomadas por mí; en orden descendente, corresponden a:

   1. Con Gustavo Dudamel.
   2. Ensayo de la Orquesta “Mixta” Simón Bolívar y Filarmónica Radio France, 23 de Octubre.
   3. Ensayo de la Orquesta Simón Bolívar, 24 de Octubre.
   4. Ensayo de la Orquesta “Mixta” Simón Bolívar y Filarmónica Radio France, 22 de Octubre.
   5. Con Joshua Dos Santos.
   6. La Orquesta Simón Bolívar en el ensayo del 24 de Octubre, esperando la llegada de su director.


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