lunes, 28 de septiembre de 2009

CUALQUIER OTRA COSA / BATRACIOS


“¡Sapo, vete de aquí! ¡Sapo, ponte pa’ allá!”
Extracto de la canción venezolana “El Sapo”
escrita por Alejando Vargas.

Tengo un juego de solitario muy interesante y divertido que no dudo en recomendar a quien le guste los desafíos intelectuales contra sí mismo. Se llama Hoppers ©, es comercializado por la empresa Thinkfun –valga la publicidad– y se juega sobre un pequeño tablero donde alternan un sapo rojo y varios sapos verdes. En líneas generales el juego consiste en que los sapos van eliminándose o “comiéndose” unos a otros (para ello un sapo tiene que pasarle por encima a otro de sus congéneres) hasta que el sapo rojo extermina al último de los sobrevivientes de los sapos verdes. El sapo rojo siempre gana, a pesar de que pueden jugar hasta 11 sapos verdes, porque estos lo que hacen es masticarse entre ellos.

Lo curioso es que el sapo rojo no se mueve mucho y sólo tiene que eliminar a un adversario de vez en cuando; la mayor parte de la actividad la realizan los sapos verdes papeándose unos a otros. Mientras tanto el sapo rojo está tranquilo en su sitio, observando, esperando (como “sapo en boca e’ caño”, para osar una traviesa paráfrasis) que llegue el último sapo verde y se coloque a un paso de él, para proceder a su correspondiente aniquilación.

Aclaremos que de la forma en que están dispuestas las reglas del juego, sabemos de antemano que el sapo rojo va a ganar. Aún así, es asombroso ver cuántas combinaciones, cuántas maneras distintas tienen los sapos verdes de deglutirse entre sí.

El otro día me dije que si los sapos verdes se pusieran de acuerdo en lugar de depredarse ellos mismos, el desenlace sería probablemente distinto. Le conté esta idea al espejo y recordé que en cierto país estaban muy de moda las caricaturas con figuras de sapos; el reflejo me dijo que tal vez yo tenía entre manos una buena metáfora sobre política…

La verdad es que no sé qué diantres tendrá que ver la política con el bendito juego.



p.d. Querido Pedro León, creo que fue José Ignacio Cabrujas quien con gran tino dijo una vez que sólo con abrir el diario El Nacional y leer tu “Zapatazo” del día, ya se había recuperado lo pagado por el ejemplar.

Por ahí encontré una caricatura tuya, genial como siempre, donde salía una rana que decía: “Cuando yo eche pelo se unirá la oposición”; estuve a punto de publicarla junto con este artículo, pero después preferí utilizar otra (la que en más de un sentido lo ilustra). Por supuesto, si este artículo fuese una metáfora, aquella tal vez sería una mejor opción.

En cualquier caso, espero en algo merecer el permiso de utilizar tu extraordinaria viñeta. ¡Gracias por existir, Pedro León Zapata!


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