lunes, 11 de mayo de 2009

INSOLITUDES / LA PELONA PELANDO


El verbo “pelar” es uno de muy rica polisemia popular. En Venezuela, en el estado Zulia por ejemplo, se llama “pelar” a la acción de cortarse el cabello: “Ese que te peló era tu enemigo”, suelen decir los siempre jocosos zulianos para referirse a un peinado que juzgan mal acabado. En otros lugares el castigo corporal, sobre todo si es realizado con una correa, se conoce con el mismo verbo: “Si sigues portándote mal te voy a pelar”, amenazan algunas madres hartas de las diabluras de sus muchachos.

Son varias las acepciones, pero dos muy venezolanas me resultan divertidísimas. Llamamos “pelar” o “pelarse” a la acción de fallar o de equivocarse: “Fulano se peló en esa respuesta”. También decimos “pelar” o más comúnmente “estar pelando” para describir la condición de tener poco dinero: “¡Estoy pelando y no son los dientes!”, exclamamos, revelando escasez de fondos. La acepción debe provenir de un recorte de la expresión igualmente venezolana “pelar bola” que le es equivalente en significado (por cierto, usamos “pelar los dientes” para indicar la acción de sonreír).

Ignoro por cuál de los vericuetos que suelen tomar las palabras, la locución “pelar bola” adquirió un significado adicional. Tal vez porque la muerte pudiera considerarse como la falla más grande de un humano (fallar y fallecer podrían tener la misma raíz; no lo he confirmado), también decimos que “peló bola”, o simplemente que “peló”, para referirnos al deceso de alguien: “Fulano peló bola en un accidente de tránsito”. No es muy elegante como expresión, pero así la usamos.

El preludio lingüístico es para contarles a continuación que en este sistémico y post-moderno mundo, ni siquiera la pena de muerte escapa a los efectos de la coyuntura económica. Después de interminables batallas ideológicas entre quienes favorecen la pena capital y quienes a ella se oponen, un reciente argumento parece estar inclinando la balanza a favor de los últimos, al menos en Estados Unidos. Pero no se trata de una nueva mirada filosófica sobre el tema o de algún claro ontológico hasta ahora ignorado; nada de eso. La razón esta vez –¡quién lo diría!– es económica, financiera, contable. El vil metal, pues.

Ocurre que en Estados Unidos, según ciertas cuentas, hay estados que gastan alrededor de 90.000 dólares anuales más por cada condenado a muerte, que por un preso común. Si el promedio de espera entre condena y ejecución es de casi 13 años, ya puede usted ir sacando la cuenta.

Por un lado los procesos judiciales tardan mucho a causa de apelaciones y retardos legales, además de que suelen requerir abogados más costosos y mayor número de expertos y testigos, lo que incrementa el gasto de tribunales. Por otro, se necesitan instalaciones específicas para los condenados, como el tristemente célebre “corredor de la muerte”, y si la ejecución tiene lugar, hay egresos adicionales a tomar en cuenta (dispositivos especiales, médicos, etc.). Una auditoría realizada en el estado de Kansas en 2003 estableció que el costo aproximado de un caso de pena de muerte era 70% más alto que el de un caso similar sin ella.

En momentos en que el ingreso escasea, el argumento de que la eliminación de la pena capital resultaría en un ahorro de millares de dólares anuales, y que en todo caso exige recursos que podrían invertirse en medidas más eficaces para combatir el delito, tiene a estados como Maryland, Montana y Nuevo México considerando seriamente el asunto.

Sin temor a “pelarme”, digo entonces que ni el negocio de La Muerte queda inmune ante los embates de la famosa crisis económica actual.

La representación más común de La Muerte es probablemente la de la calavera; dado su lampiño cráneo (tal vez su peluquero es zuliano), uno de sus muchos nombres es el de La Pelona. Pues bien, me parece notable que gracias a la riqueza del lenguaje de calle de mis paisanos, podamos ahora decir que la pena de muerte podría “pelar bola” pronto, y que así estarán las cosas que… ¡hasta La Pelona “anda pelando” en estos días!

Ji, ji; otra vaina más.

4 comentarios:

  1. jajajaja me gustooooo.. =P la pelona, está pelando!!! =)

    andrea beatriz

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  2. Besos y bendiciones, querida Ahijada; y que “La Pelona” no te tenga en planes por muuuuuuuuuuuchos años.
    Tu padrino que te quiere bien.
    Como siempre...

    Hugo Rafael

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  3. ZORAYA DICE:
    QUERIDO HUGO, NO HE PARADO DE REIR, TU TIENES UNAS VAINAS, QUE BUENO QUE LA PELONA ESTÉ PELANDO BOLAS,JA,JA,JA Y QUE HASTA LE TOQUE A ELLA TAMBIÉN LA CRISIS, TQM

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  4. Muy bueno, eso de que la pelona ande pelando, susto !!

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