sábado, 25 de abril de 2009

UN LIQUI-LIQUI EN LA GALIA / QUE ENTRE LIBROS TE VEAS

“Un libro abierto es un amigo que habla,
un libro cerrado es un amigo que espera
y un libro olvidado es un amigo que llora”.
Frase popular que aprendí de mi padre.

Es conocida mi fascinación por los Dragones, de manera que se entenderá que San Jorge, que según la leyenda mató a uno de ellos, no es precisamente santo de mi devoción. Pero el día de San Jorge, el 23 de Abril, es también el día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor, entre otras cosas porque es el aniversario del nacimiento de William Shakespeare y del fallecimiento de Miguel de Cervantes. En algunos sitos de España, particularmente en Cataluña, se acostumbra a intercambiar rosas y libros ese día; este artículo es mi manera de celebrarlo.

Una de las cosas que más me gusta de la cotidianidad en Francia –país que hasta la fecha posee el mayor número (14) de premios Nobel de literatura del mundo– es la expandida afición por la lectura. Es delicioso ver montones de gente leyendo en plazas y parques, en el metro y en los trenes y autobuses, en los cafés, en librerías y por supuesto en las bibliotecas; en fin, en cualquier sitio en el que un libro pudiera ser buena compañía, lo que equivale a decir muchísimos sitios.

En Marzo pasado tuve la oportunidad de asistir al Salón del Libro de París, un evento cultural mayor que reúne más de 500 stands y más de 1200 casas editoriales, para una inmensa muestra de organizaciones e instituciones relacionadas con la industria del libro. La edición 2009 estuvo dedicada a México, país que me resulta muy querido, por lo que la disfruté doblemente. Las imágenes que acompañan a este artículo fueron tomadas allí (en la exposición, quiero decir).

Es mucho lo que se podría decir de semejante evento; escojo contarles que a pesar de la famosa crisis mundial, las ventas de libros apenas han sido afectadas e incluso, subsectores como el de los comics, presentan un crecimiento sólido y sostenido. Para que tengan una idea, en territorio francés existen unas 300 librerías dedicadas exclusivamente a los comics.

Me enteré de conceptos como el de biblioterapia, que si entendemos como curación por medio de la lectura, también comprenderemos que no es noción nueva en tanto la lectura ha sido considerada desde hace mucho como estimulante espiritual. Sé de un faraón egipcio que hizo colocar en su biblioteca la frase “Remedios para el alma”.

Por supuesto, se habla hasta el cansancio del efecto de la tecnología en el futuro de la lectura y de cómo los libros digitales podrían sustituir a los que conocemos hoy en día. No me atrevería a asegurar cosa tal, pero sí es evidente que la edición digital ha eclipsado las profesiones relacionadas con la imprenta clásica. Con la convicción de que estos son saberes que, si bien desplazados por las obvias ventajas de la edición digital, no deben desaparecer, hay asociaciones creadas con el objetivo específico de salvaguardar técnicas relacionadas con la impresión a la antigua. Vi un stand de una de estas asociaciones con un señor muy amable que mostraba en vivo uno de esos procesos.

Pero la revolución digital también nos permite maravillas de otro modo impensables, de manera que aprovecharé para saludar el lanzamiento –como parte de las celebraciones del día del Libro– de la Biblioteca Mundial Digital, insólita iniciativa de la UNESCO que ofrece acceso gratuito a través de Internet, a documentos clave de todas las grandes culturas del mundo. Si quiere averiguar más simplemente visite http://www.wdl.org

Una de las sorpresas principales que me regaló el Salón del Libro de París fue encontrar, a diferencia de lo que me parece es la tendencia en algunos países latinoamericanos, abrumadora preferencia por la lectura, digamos “recreativa”, sobre la lectura gerencial y la lectura de auto-ayuda. No exagero al decir que estos dos últimos renglones, en conjunto, no representaban ni siquiera 10% de la exposición. Nada tengo en contra de los libros de gerencia o de desarrollo personal, pero confieso abiertamente que me encanta que sea la lectura de esparcimiento, la reina indiscutida por aquí.

Tal vez porque mi padre fue el primer mentor de mi amor por los libros y porque fue su biblioteca uno de mis primeros lugares de recreación, pienso en él con frecuencia cuando estoy ante un buen libro. De él aprendí también la idea que comparto de que la escritura es la creación más importante de la humanidad.

Se cuenta que San Jorge mató al Dragón con su espada para salvar a una princesa y que de la sangre del vencido surgió un rosal del cual brotaron rosas rojas, lo cual explicaría que los caballeros regalen rosas a las damas, mas no por qué estas deban retornar la gentileza obsequiando un libro. El día del Libro es suficiente razón, dirán algunos, pero reinventemos la leyenda de todas formas, para cerrar esta nota. Total, la leyenda, que es probablemente la fuente original de todos los cuentos de princesas y Dragones, tiene muchísimas variantes; una más no va a hacerle daño.

Tal vez San Jorge quiso impresionar a la princesa y por ello utilizó su espada para demostrar su coraje. Me gusta pensar que pudo más bien haber utilizado un libro y en lugar de combatir al monstruo, ofrecerle la lectura de algún pasaje o cuento. Bien sabido es que los Dragones son curiosos y este no iba a desechar la proposición; el primer cuento leído le gustó, de manera que después pidió otro y luego otro más y así, hasta que a punta de lectura, el héroe llegó finalmente a entenderse con el enemigo. Además del valor agregado del respeto por la vida que tan formidable criatura merecería, me parece que la chica quedaría aún más impresionada con este gesto.

Por lo demás y puesto a escoger, también en cuestión de seducir princesas, yo confiaría mucho más en la versatilidad de los libros que en el filo de las espadas.

No hay comentarios: