martes, 24 de marzo de 2009

SILMARIL / SILENCIO PARA APRENDER


Como algunos saben, estoy actualmente cursando una licenciatura de educación en la Universidad París 8, que espero culminar exitosamente a principios de junio próximo. Es una de las razones por las que he atendido menos este blog en los últimos días; este silencio mío es también porque he privilegiado el estudio formal universitario durante el tiempo reciente que he dedicado a la reflexión.

Interesante, relacionar el silencio con la reflexión, el estudio y el aprendizaje; al respecto, deseo compartir ahora una idea que tiene días dándome vueltas en la cabeza y que encontré en una materia titulada “Cómo concebir una filosofía de educación hoy”: El principal problema de la educación, hoy en día, es el de la soledad.

Pensemos entonces. El postulado es que para aprender se necesita estar aislado, en el sentido de apartarse de la vida corriente, a fin de tener tiempo para reflexionar. Me refiero al aprendizaje que surge cuando tomamos un planteamiento y lo exploramos a fondo, lo re-leemos, lo consideramos en detalle, lo evaluamos y nos pronunciamos al respecto. Esta actividad intelectual requiere de concentración, de espacio y tiempo vital, en la medida de lo posible sin interrupciones, a fin de poder incubar con éxito nuevas ideas.

Los asuntos cotidianos, la solución de problemas y conflictos, el emprendimiento, la familia, la producción de resultados, en fin, la vida corriente, obstaculizan ese aprendizaje, que entre otras cosas es sustancia principal de lo que llamamos “filosofía” y que necesita de soledad e incluso de silencio para ocurrir. En la medida en que tenemos menos tiempo para estar solos, y por ende para pensar (en esa modalidad de pensamiento), tenemos menos tiempo para aprender.

El desafío de la educación actual reside en que hay cada vez más dispositivos para que la vida corriente se mantenga omnipresente y sea más difícil escapar de ella. Los teléfonos celulares, los sistemas de correo electrónico y los noticieros de televisión de 24 horas son buenos ejemplos y por otra parte, nos inventamos actividades que abarcan más y más de nuestro tiempo y que nos mantienen “ocupados”; así, el ritmo acelerado y los adelantos tecnológicos van “ocupándonos” progresivamente, quitándonos espacio para estar con nosotros mismos, en silencio, en soledad (me parece importante agregar que nos quitan igualmente tiempo para el esparcimiento).

Estoy de acuerdo con la propuesta; ese “retiro” me parece imprescindible si queremos evitar la anorexia intelectual; muchas ideas nuevas e interesantes se nos ocurren precisamente cuando no estamos “pensando en nada específico”. En esos casos, el espacio de silencio y soledad, incluso hasta de ocio y divagación, es requerimiento central para que la idea aparezca; una que probablemente no habría surgido de haber estado nuestra atención “ocupada” en la producción o en hacerse cargo de los proyectos y/o complicaciones cotidianas.

Sin embargo, me inquieta la posibilidad de que la noción de “aislarse o separarse” de la vida corriente para estudiar y aprender, pueda confundirse con la de “quedarse solo” para aprender. No es que crea que no es posible aprender en soledad –sin silencio, sin espacio de tranquilidad y aislamiento de la vida corriente, no me habría sido posible, por ejemplo, escribir este artículo–, pero me parece que también se aprende en compañía de otros y que hay un tipo de aprendizaje que ocurre única y precisamente cuando no estamos solos.

Es decir, no creo que todo aprendizaje pasa necesariamente por un proceso de reflexión personal que requiere de aislamiento. Por ejemplo, a veces es hablando con otros que nos damos cuenta de cosas que hemos aprendido; es gracias a la posibilidad de conversar con alguien más –y no en la soledad–, que podemos articular ese aprendizaje, darle forma, darle estructura. También intuyo que hay aprendizajes –por ejemplo, algunas prácticas sociales– que generamos en grupo, y para los que la presencia del grupo es no sólo constitutiva e indispensable, sino además requisito previo. Ese aprendizaje “en sociedad” me parece igualmente valioso.

Aún así, el planteamiento de soledad y de silencio para aprender me parece central, y sostengo que debe ser esgrimido ante las iniciativas que, por muy bien intencionadas de manera individual, pudieran en conjunto reducir y minar hasta niveles riesgosos el tiempo que dedicamos a estar solos.

Supongo que es algo para pensar un rato más, probablemente mejor en soledad y en silencio.

4 comentarios:

  1. “El silencio es una pausa en la que estamos acompañados con nuestra propia presencia, es la oportunidad de sentir aquello que esbozamos con la razón y darle propósito a aquello que elegimos sea un nuevo aprendizaje o una nueva forma de interpretar y abordar la vida”. MM

    Mi hamaca, en el pequeño rincón de mi sala, es mi lugar para estar conmigo sola pero con la sensación de estar abrazada y mecida, sola y a la vez llena con mis pensamientos diversos... En ese vaivén se me ocurren ideas, desecho otras e intento alinear mi existir, suavemente, calmada, en paz.

    ¡Gracias por tan excelente artículo! Que le da valor al acto de reflexionar para crear.
    Mucho éxito Hugo, con tu nueva carrera.

    Cariños,
    MM

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  2. Mary Carmen Padrón22 de abril de 2009, 23:35

    Tu reflexión está relacionada con lo que actualmente me ocurre. Me siento saturada de cotidienidad, de realidad, tanto que podría decir que la anemia intelectual comienza a sentirse. Nada reemplaza una buena lectura. Por otro lado, estas lecturas cortas de internet, este estar constantemente interrumpido y abordado desde muchos angulos es sin duda una nueva manera de vivir. Estar en el medio de dos mundos, uno que se está explorando y que todavbía no se conoce lo suficiente como para descartarlo y otro conocido que no tiene tiempo de maifestarse. Esa es mi situación. Gracias por tu reflexión.
    Mary Carmen Padrón

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  3. Cuentador, yo tuve tiempo de leer tu Cuento, porque tú tuviste tiempo de pensarlo y de contarlo y yo tuve tiempo de buscarlo y de leerlo.
    Pensar sin objeto y observar que se abren múltiples mundos diferentes.
    Despertar a realidades que estaban apretadas...como los pétalos de una flor esperando la noche para abrirse o como las hierbas que crecen al levantar una baldosa.
    Esto es el Ser en potencia y el Ser en acto.

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  4. Excelente articulo, sin duda tienes una muy buna capacidad analitica.

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