miércoles, 7 de enero de 2009

UN LIQUI–LIQUI EN LA GALIA / REYES MAGOS ENGALLETADOS



“Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes,
unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén.”

Mateo 2:1, versión de no sé quién.

El asunto parece medio engalletado; en mi infancia me los imaginaba con capa –porque todo mago y todo rey que se precie ha de llevarla, así que por ahí no tuve mayor conflicto–, pero siempre me confundí sobre lo que llevarían en la cabeza: ¿Corona o sombrero de copa?.

Porque de magos se trataba y en mi infantil perspectiva imaginaba que después de haber seguido la famosa estrella, llegar hasta el pesebre y haber hecho sus correspondientes ofrendas de oro, incienso y mirra, algún truco de magia tenían que haber montado los tipos en honor al infante. Aunque el público habría sido compuesto más bien por José, María y tal vez algunos pastorcitos, ya que el niño estaría muy pequeño aún para apreciar esas suertes y mulas y bueyes son por definición, indiferentes ante tales espectáculos. En cualquier caso, un mago con corona no ajustaba bien en mi imaginario y más confuso se volvió el asunto, cuando después vi algunos cuadros que representaban la Epifanía, donde los tipos lo que tenían en la cabeza era un… ¡turbante!

La celebración de los Reyes Magos tiene diferentes manifestaciones en el mundo; suele corresponder al 6 de Enero y en algunos lugares los niños reciben obsequios ese día, con base en que en su momento, los visitantes llevaron regalos al niño nacido en Belén. Me gusta mucho lo que me cuentan que se hace en Puerto Rico: el día anterior a recibir sus regalos, los niños cortan grama y la dejan en una caja al lado de sus camas, para que los camellos de los Tres Reyes Magos tengan qué comer después de semejante viaje desde Oriente. En otros países –tal vez porque según versiones adicionales, los señoriales visitantes representaban a África, Europa y Asia– se dice que las montas son respectivamente un camello, un caballo y un elefante; suerte para los chicos puertorriqueños que lo del elefante no se conoce por allá, que de ser así, no te cuento el tamaño de la caja de grama que tendrían que buscar.

Otra usanza asociada a la fecha es la del Roscón de Reyes español: una especie de pan dulce en forma de anillo y adornado, que se reparte y come el 6 de Enero y que también se conoce –con ciertas diferencias– en algunos países latinoamericanos. El roscón en cuestión suele esconder una pequeña figurita y quien recibe la porción que la contiene, le corresponde suerte ese año, porque los Reyes “lo protegerán”; en México, tal suerte parece que afecta el bolsillo, pues a quien le toca el muñequito, debe ofrecer un almuerzo o cena con tamales el 2 de febrero, día de la Virgen de la Candelaria.

Esto del roscón parece estar relacionado no tanto con el nacimiento de Jesús, sino con los festejos saturnales romanos después del solsticio de invierno, durante los cuales se hacían unas tortas redondas con dátiles, higos y miel. En distintos países de Europa también se sigue la tradición para celebrar la Epifanía; en la variante francesa, el roscón se sustituye por un pastel llamado Galette Des Rois (“Torta de Reyes”) y es un hojaldre relleno de una pasta dulce de almendra conocida como Frangipane, que también contiene una figurita escondida.

La galette suele comprarse en pastelerías y pastelerías y se corta en tantas raciones como comensales haya; para asegurar que la distribución de los pedazos sea aleatoria, se le pide a la persona más joven colocarse debajo de la mesa o en donde no pueda ver el pastel y luego el encargado de servir le pregunta a viva voz a quién corresponde cada parte, a lo cual el elegido debe responder con el nombre de un invitado distinto cada vez. El afortunado que encuentre el muñequito dentro de su porción, será nombrado Rey o Reina de la reunión y se le coronará con una diadema de cartón; en ciertos círculos, esas figuritas –algunas representan a los mismísimos Reyes Magos– son verdaderas piezas de colección. Por si acaso, es recomendable masticar cada bocado de pastel con moderación, no vaya a ser que la figurita resulte dura como una piedra y la fortuna sea más bien para el dentista.

La costumbre de esconder una figurita en el pastel nos reporta al siglo III, cuando aparentemente se colocaba dentro un haba seca y quien la recibía era nombrado rey de reyes por un muy corto período. Pero que la costumbre haya sobrevivido a nuestros días parece debérsele al rey francés Luis XV, después que un cocinero eslavo de la corte lo agasajó un día de Epifanía con un roscón dentro del cual escondió un medallón de diamantes. A Luis XV le gustó el asunto y decidió seguir promoviéndolo, colocando una moneda en el interior del pastel, como sorpresa para la aristocracia francesa y europea.

Estos pasteleros siempre tienen mañas para atraer la atención; en Frénouville, en la Normandía francesa, a fin de elevar sus ventas de Galettes des Rois, un pastelero prometió esconder en dos de ellas un pequeño lingote de oro, valorado cada uno en 400 euros. El primero lo colocaría de manera aleatoria a principios de Enero, mientras que el segundo lo deslizará durante la segunda quincena del mes. Desconozco a cuánto venderá el pastelero sus galettes, pero creo que no me molestaría morder alguno de esos lingotillos.

Con lingote, moneda o figurita, la etimología de la palabra galette es la misma que la castellana galleta; ambas proceden del francés antiguo “gal”, que significa guija –de la cual se deriva “guijarro”– y que es una variante del radical preindoeuropeo “cal”, que significa “piedra”. Por su forma redonda como una piedra, es que le decimos galleta. Así y recordando que algunas de las figuritas escondidas en el pastel los representan, podemos jugar con el lenguaje y decir que los Reyes Magos se engalletan en Francia, aunque no signifique que los tipos estén retardados a causa del tráfico ni confundidos o metidos en algún lío, por más que haya gente a quien no recibir el regalo que esperaban el día de reyes, “les saque la piedra”.

2 comentarios:

Alex Fabricio dijo...

Entretenido e informativo post... Saludos desde tierras ecuatoriales mi estimado Hugo

Tulio dijo...

Bueno si te cuento que yo como rey si me engallete con mis hijos, siempre les dejo cierta cantidad de dinero y cada año como que debe ser mas, menos mal tengo 2 porque te imaginas con 10 hijos... Excelente lectura como siempre nos acostumbras.