martes 28 de octubre de 2008

ESQUIZO / EL TIROMANÍACO

Sexo, criatura, ¡que viva el sexo!

Yo no sé cómo algunas personalidades mías pueden escribir sobre otras cosas cuando no hay nada mejor que el sexo en este universo. No me malinterpretes; no hablo del amor, ese estado de apendejamiento y olvido permanente en el que podemos hasta dudar acerca de nuestras más arraigadas creencias; esa palabra compuesta de cuatro letras, dos vocales, dos consonantes y dos imbéciles; ese desatino biológico, esa comedia trágica en un solo acto.

Yo, Esquizo el Tiromaníaco, reivindico el sexo por encima del amor. Sexo por sí mismo, la máxima expresión corporal, la moneda más universalmente válida, la concupiscencia de la comunicación, el único deporte que se puede seguir practicando de noche si se va la luz.

Hay mojigatos que dicen que el sexo no es lo más importante. ¿De dónde sacan tal imbecilidad? Ilusos melindrosos que hablan el amor eterno y otras tonterías. Bueno, yo tampoco sé si el sexo será lo más importante, pero al menos sí que es lo más divertido. Además, los amores eternos sólo duran tres o cuatro meses; el sexo es mucho más honesto; dura lo que dura y ya.

El amor no nace… ¡se hace! Y es recomendable hacerlo con preservativo; aunque es mucho más rico hacerlo con otra persona. Es chévere el sexo con una persona; con cinco se pone aún mejor. Pero es mejor usar preservativos de todas formas; vale más prevenir que alimentar.

El amor es como los libros de matemáticas de escuela, que sólo dan problemas. Cuando se habla de estar enamorado como un loco, se exagera; en general, se está enamorado como un idiota. Intelectuales, es lo que son, que son los únicos capaces de encontrar algo mejor que el sexo; ¡que se jodan! De ahí toda esa gente ridículamente enamorada, intentando ser lo que no son (por eso es que lucen ridículos), capaces de abjurar hasta de sus propias creencias, a merced de alguien que ni siquiera es familia suya, y siempre suspirando por la navidad pero sin tener ni una sola noche buena.

Al contrario, el sexo es como la guerra, siempre se termina cuerpo a cuerpo, (aunque por lo general tiene resultados opuestos). Por lo demás, con tanto terrorista suelto por ahí, uno no sabe qué puede pasar mañana, así que como dice el loro: ¡A tirar, a tirar, que el mundo se va acabar!

Hablan de que el amor es ciego, pero hay gente que ve en sus parejas el doble de lo que yo logro ver. Además, si el amor es ciego, ¿entonces por qué la ropa sexy es tan popular? El amor es más bien como una enfermedad de la vista… ¡pero se cura con el tiempo! Y te digo, el amor será ciego, pero los vecinos no.

En cambio, el sexo… ¡ah!, el sexo es fuego desatado, criatura, aunque a veces no puedes saber si te va a calentar el alma o a quemar la cama. Digan lo que digan los santurroncitos, el sexo no es algo pervertido, a menos que lo hagas como se debe hacer. Los puritanos dicen que el sexo pervertido significa, por ejemplo, utilizar una fusta de caballo o una piel de manta raya. Para mí eso no es sexo pervertido; eso es sexo divertido. Pervertido sería si en vez de la fusta, utilizáramos al caballo… o a la manta raya.

Otros pregonan que el amor es la respuesta, pero nadie me ha dicho aún cuál es la pregunta. Aunque sexo tampoco es la respuesta. “Sexo”, es la pregunta; “SÍ”, es la respuesta. Porque el único lugar donde el amor viene antes del sexo es el diccionario. Así que no creas, criatura, en cuentos de vieja de que hay que esperar a la persona correcta: ¡eso no existe! (a menos que estés esperando por mí, claro). La razón por la que yo no estoy de acuerdo con el sexo antes del matrimonio, es porque hace llegar tarde a la ceremonia. Lo único que lamento del sexo es que produce amnesia y... y... y otras cosas que no recuerdo.

Sexo, criatura. ¿No conoces mayor cosa del tema?, entonces te invito al cine, donde podemos aprender mucho... si no nos distrae la película; mira que le educación sexual es saber dar las gracias al salir de la cama (o de la butaca en este caso). Sexo esquizofrénico y volcánico; es mi oferta para ti. Yo sé que me deseas y no te voy a defraudar; pero no vayas a pensar mal de mí, criatura: mi interés por ti es exclusiva y únicamente sexual. Porque en la existencia sólo hay dos cosas importantes: una es el sexo y la otra… bueno, no es tan importante.

Yo buscaba a alguien como yo demente y de cuerpo. Prepárate.

Esquizo.

domingo 19 de octubre de 2008

SILMARIL / VOLUNTARIADO Y ORGANIZACIÓN


¿Por qué un voluntario hace lo que hace, voluntariamente? Le planteé esa pregunta una vez a una voluntaria, una mujer muy especial, y su respuesta fue: “Es que yo no sé cómo hay gente que puede estar haciendo otra cosa en la vida”.

He pensado mucho en esa respuesta. ¿Cuánta gente habla así de su trabajo? Y más allá: ¿Qué hace que un voluntario se exprese así de una actividad por la que ni siquiera le pagan? Porque si algo quisiera yo que la gente que trabajase conmigo repitiera, sería eso: “Yo no sé cómo hay gente que puede estar haciendo otra cosa en la vida.”

En esa frase hay pasión. Una que no parece tan frecuente en la gente que día a día acude a su trabajo. ¡Ah!, pero observe Usted a un voluntario en acción. Y no es precisamente agradable la labor que algunos realizan. Quien viaja para ayudar a las víctimas de una catástrofe, aliviar la situación de personas forzadas a abandonar sus hogares por conflictos armados, o intentar rescatar niños de las garras de la violencia urbana; no está ahí por lo divertido que resulta.

Es difícil permanecer ante un voluntario en acción y no pensar que si vamos a pasar el resto de la vida haciendo algo, tal vez sería mejor que fuese algo que deseemos hacer. Me parece que la pasión del voluntario nace de la esperanza de que la acción que emprende, pueda generar cambios positivos; con esa idea en mente, va y realiza acciones sorprendentes. Ya quisieran muchas empresas contar esa energía, esa intensidad que lleva a desarrollar cosas por encima de los promedios.

Tal vez por ello es que cada vez más, en procesos de selección de personal, se toma en cuenta la orientación la acción ciudadana; la experiencia que se haya tenido en actividades voluntarias.

Entre muchas cualidades, un voluntario sabe por experiencia cómo hacer equipo y cómo orientar su acción para producir resultados. Además de sus destrezas, un voluntario también es capaz de contagiar valores como sensibilidad y compromiso; valores que las empresas estiman cada vez más. Así que quienes contratan gente con experiencia en voluntariado, están en mi opinión, haciendo un buen negocio. Pero contratar a un voluntario no es garantía de que ponga en su trabajo la misma pasión.

De aquí que sea pertinente preguntarnos qué tipo de organización se debe tener, para generar tal pasión en su gente. Al respecto no puedo sino hablarles de la idea de organización que a mí me apasiona, con la esperanza de ver en mi país y en el mundo más organizaciones así.

Hablo de un diseño distinto, alejado de la cárcel del alma que muchas organizaciones son hoy; esas en donde la gente muere poco a poco porque no encuentra cómo desplegar las sagradas alas de su espíritu. Me refiero a diseñar...

...Una organización con actividades tan atractivas, interesantes y relevantes, que su gente la considere como una extraordinaria oportunidad de desarrollo personal, y se sientan satisfechas y orgullosas de formar parte de su equipo.

...Una organización con proyectos de altísimo impacto, que produzca resultados importantes y duraderos, y que se distinga porque entre sus inquietudes fundamentales está el servicio y el desarrollo de la sociedad.

...Una organización que procure aprendizaje permanente, y que pueda crear y sostener relaciones honestas y de largo plazo con clientes, proveedores y relacionados.

...Una organización con objetivos claros, dispuesta a dar rienda suelta a la creatividad de su gente en función de esos objetivos, capaz de fomentar el intercambio constante de ideas y el libre planteamiento y respeto a todas las opiniones.

En fin, una organización que sepa que matar el alma de la gente es matarse a sí misma. Que entienda que cuando desplegamos las sagradas alas del espíritu, la vida misma –por encima de limitaciones, discapacidades y creencias– se transforma, se vuelve extraordinaria y nos nutre más y más. Y que ello es camino seguro para lograr el necesario y sano, muy sano beneficio económico; al cual no sólo no me opongo, sino que además promuevo, sabiendo que cuando se hace algo con verdadera pasión, se es más competitivo y entonces los ingresos tienden a aumentar.

No sé si estas características serán suficientes para sobrevivir en el futuro; reconozco además que no sabría cómo medirlas o representarlas cuantitativamente. Pero puedo apostar que si no son suficientes, serán al menos claves para avanzar en las turbulencias que el futuro nos ha reservado.

viernes 10 de octubre de 2008

PARA CONTAR / CON LA VARA QUE MIDAS…


Bueno, si Midas poseía una vara, tenía que ser de oro ¿no?

Tal vez era la vara de esta historia.


I

“Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes”. La frase del evangelio según Lucas estaba escrita en la pared y debajo colgaba una vara de medir, de 30 centímetros de largo y en oro de 24 quilates.

El ladrón 1 pensó que si la pared fuese un hombre, sufriría por el peso del objeto que tenía adosado; luego dijo:

- Pared, si yo fuese tú, querría que me quitaran ese fardo de encima.

Entonces, contento de cumplir con la escritura y de saberse piadoso, tomó la regla de oro para sí.


II

El ladrón 1 observaba su nueva posesión cuando de pronto y de la nada, surgió el ladrón 2, que traía consigo un puñal. El ladrón 1 le dijo:

- Zoroastro lo reconoce: “Sólo es bueno el carácter que se abstiene de hacer a otro lo que no es bueno para sí mismo”.

El ladrón 2, puñal en mano ripostó:

- Es así que vas a darme –y de buena voluntad, pues no será bueno para mí y menos para ti que no lo hagas–, lo que llevas en la mano.

El ladrón 2, seguro de que Zoroastro aprobaría y respaldado además por la hoja de acero, se quedó con la regla de oro.


III

El ladrón 2 miró al inesperado ladrón 3. Un cuchillo no puede contra una espada, de manera que el ladrón 2 sólo pudo decir:

-Recuerda la enseñanza de Lao Tsé: “Considera la ganancia de tu prójimo como tu ganancia, y su pérdida como tu pérdida”.

-Lao Tsé tenía razón –respondió el ladrón 3–. Por eso es que lo que llevas me corresponde, pues tu ganancia es mi ganancia. Y como mi ganancia es también la tuya, entonces no hay pérdida para ninguno.

El ladrón 3 sintió que gracias a la espada, el Tao y él eran uno y así ganó la regla de oro.


IV

El ladrón 3 observó al imprevisto ladrón 4 que le apuntaba con un revólver. Impotente, balbuceó:

-Según Bukhari, el Profeta dijo: “Ninguno de vosotros tendrá fe mientras no desee para su hermano lo que le gusta para sí”.

Sabedor de que el Profeta comprendería, el ladrón 4 acotó:

-Yo soy hijo único.

La regla de oro volvió cambiar de mano.


V

La pared, asombrada por el derroche de conocimiento que transcurría a sus pies, se dijo a sí misma:

-Desdichados estos ilustrados ladrones que desconocen que allá fuera esperan otros menos sabios, pero con armas más poderosas, que podrían hacerles daño si no les entregan a su vez la regla de oro. Mas sabiéndolo yo, no puedo, aún por omisión, permitir que cosa tal ocurra. Ya lo dice el budismo: “...un estado que para mí no es agradable ni gustoso, ¿cómo podría yo infligirlo a otro?”. Sería odioso que me hicieran algo así a mí y es letra del Talmud que: “Lo que para ti es odioso, no se lo hagas a tu prójimo”.

Entonces, feliz de prodigar el bien y aplicar también la regla de oro, la pared les cayó encima a todos.

miércoles 8 de octubre de 2008

CUALQUIER OTRA COSA / STOMP: RITMOS DE CIUDAD


A mediados de los 90 me enteré de la existencia de un grupo británico de nombre STOMP, que hacía un espectáculo de percusión con objetos cotidianos tales como escobas, latas, pipotes y botes de basura. Algún corto en televisión habrá sido suficientemente atractivo como para decirme que algún día me gustaría ver en persona el show, cuyo clip entonces capturó mi atención.

Más tarde, la primera vez que vine a París, en Noviembre de 1999 (todavía no pensaba en mudarme para estas tierras), me encontré con unos afiches que anunciaban la presentación del grupo; infortunadamente las fechas no coincidían con los días de mi estada en la ciudad, así que me quedé con las ganas... ¡Hasta este sábado pasado!

Pues sí, este reciente 4 de Octubre finalmente tuve la oportunidad de ver en vivo y directo en el Teatro Casino de París, al famoso grupo STOMP y he de decir que valió la pena esperar estos años. Porque esos tipos son capaces de sacarle sonido a cualquier perolito que se les atraviese y a partir de allí lograr un show que mantiene la tensión y la atención del público durante casi 2 horas. El que yo disfruté, lo montan 8 personas en escena –6 caballeros y dos damas, cada cual con una personalidad bien particular y definida– que aglutinan ritmo, sincronización, percusión, mímica, baile y además capacidad para interactuar y conectarse con el público.

Yo me esperaba un espectáculo de percusión inaudita y en ese sentido los artistas de STOMP no me decepcionaron, pero me llevé la grata sorpresa de constatar que también son capaces de contar una historia a través de gestos y sonidos, coreografiar y además divertir a la gente; honestamente no sabía que me iba a reír tanto en la presentación. Volviendo al tema de la percusión, bueno, uno sabe que un grupo de percusionistas puede, con suficiente dedicación, producir un sonido interesante con objetos como palos, latas, botellas, envases y hasta pedazos de zinc; pero que lo hagan también con cajas de fósforo, tubos de goma, herramientas, fontanería, guantes, periódicos, fregaderos y hasta… ¡yesqueros y tripas de llantas de camiones!, es cosa de otro nivel.

Cuando alguien ejecuta algo con maestría, lo hace forma tal que quien lo mira, cree que lo que aquel hace es fácil de repetir. Eso me ocurrió con STOMP; mas no me engaño, sé bien que detrás de toda esa precisión y gracia, hay horas, horas y más horas de estudio, dedicación, trabajo, entrenamiento, búsqueda, ensayo, aprendizaje y ajuste.

Tres cosas quisiera destacar de la presentación. La primera es que lo que STOMP produce me parece absolutamente urbano: un fenómeno posible sólo porque las ciudades existen; la segunda es que STOMP es creatividad en acción, es decir, la posibilidad de dar nuevos usos a las cosas del día a día, para producir algo distinto; y la tercera es que STOMP me parece igualmente un excelente ejemplo de lo que el trabajo equipo puede lograr; artistas apasionados que lo pasan bien dando lo mejor de sí cuando salen a escena y que con sus objetos cotidianos, despliegan una entretenida variedad de ritmos sabrosos e seductores, incluyendo batucadas y hasta reminiscencias de tambores japoneses (me pregunto qué ocurriría si los llevásemos un rato a que escucharan los ritmos de las costas venezolanas y observaran esos bailes). Para saber más de STOMP, pueden visitar: http://www.stomponline.com

Un apunte final: me gustó ver bastantes niños en la sala que apreciaron el espectáculo tanto como yo; lo creo porque entre otras cosas escuché sus risas y sus exclamaciones de asombro acompañar a las mías. Espero que sus madres tengan aguante, pues estoy seguro de que la gran mayoría de esos chicos, después del espectáculo, llegaron a casa jorungando cuanto perol anduviese por ahí, para ver cómo sonaban e intentar armonías y coreografías con ellos. Paciencia, señoras (espero que las criaturas no rompan demasiadas cosas); seguramente las mamás de los integrantes de STOMP pasaron por algo parecido en su momento.

domingo 5 de octubre de 2008

UN LIQUI-LIQUI EN LA GALIA / LA NOCHE BLANCA

Souvent il m'arrivait devant mon chevalet
de passer des nuits blanches
retouchant le dessin de la ligne d'un sein
du galbe d'une hanche
.

Estrofa de la cancion La Bohéme, de Charles Aznavour


La expresión en francés “passer la nuit blanche” –literalmente pasar una noche en blanco, o una noche blanca– es el equivalente a nuestro castellano “trasnocharse”. Quizás sea por lo contradictorio de la frase –la idea de que una noche pueda ser nívea es prácticamente un oximorónpero la expresión me gusta; la escuché por primera vez en la famosa y parisinísima canción “La Bohéme” del mítico cantante Charles Aznavour, en la que un pintor recuerda –de ahí el epígrafe de esta nota– las muchas veces que “delante de su caballete pasó noches blancas, retocando el dibujo de la línea de un seno, de la curva de una cadera”.

Bien, desde 2002 y al igual que el pintor de la canción, los parisinos tienen una excusa oficial relacionada con el arte, para pasar una noche blanca; es decir, para trasnocharse. Ese año Christophe Girard, alcalde adjunto de la cultura, le propuso a Bertrand Delanoë, alcalde de la ciudad, crear un recorrido artístico dedicado al arte contemporáneo, durante toda una noche de otoño en París, que aprovechara el espacio urbano para hacer que nueva creaciones artísticas fuesen accesibles a todo público. La iniciativa, que fue recibida efusivamente por la gente y se repite desde entonces, se conoce como “La Noche Blanca” y es ya referencia en el calendario de la ciudad; este año correspondió a la noche del 4 al 5 de Octubre.

Para la edición de 2008 y tal vez porque es la número 7, se privilegió al séptimo arte, de manera que proyecciones gigantes e imágenes animadas fueron la modalidad principal. En tanto la idea pretende rendir homenaje al patrimonio de la ciudad e incorporar el espacio urbano como parte integral, este año se escogió a las estaciones de trenes como puntos principales, de manera que las fachadas de estas edificaciones emblemáticas parisinas y sitios a sus alrededores, se convirtieron en gigantescas pantallas, estudios de foto, escenas de producción o extrañas salas de proyección, para el gratuito disfrute de los noctámbulos paseantes que anduvimos por calles de París en la ocasión.

Vi algunas cosas la mar de interesantes; tal vez la que más me gustó fue un gran edificio al frente de la estación de trenes Gare de l’est, sobre cuya fachada principal se proyectaba la imagen de una pintura que se deslizaba sobre un vidrio, de manera que uno tenía la impresión de que era sobre el edificio por donde corría la pintura, mientras un pianista y una guitarrista ejecutaban una música de fondo harto misteriosa.

También observé un proyecto llamado La Forêt de Mânes (algo así como el bosque de los espíritus o almas buenas), donde un jardín tomaba un aspecto dulcemente espectral, gracias a la iluminación de tonos azules y verdes de la que era objeto, acompañada de la proyección de imágenes fantasmales de corrientes de agua y personas. En otra fachada, se proyectaban unas inquietantes imágenes de un grupo de niños que recitaban una suerte de mantra o quién sabe qué cosa. Hubo asimismo un simpático fotógrafo que montó un estudio en el que le tomaban una foto a cualquiera del público que así lo quisiera. Luego se manipulaba la fotografía en computadora y se proyectaba en una gran pantalla, con la característica de que la imagen parecía entonces una escena familiar o de vacaciones, con los escenarios más variopintos que se pudiera imaginar, desde un baño a un bosque, con el agregado de que en ella, además de los fotografiados, aparecía el fotógrafo como si fuera primo, amante, padrino, familiar, compañero o quién sabe qué, en igual calidad de protagonista. Mientras las fotos pasaban, había una frase del artista que decía “Ustedes todos son mis amigos”.

Intentar describir con palabras un experiencia tan marcadamente visual, es tarea casi siempre utópica, de manera que les dejo algunas fotos que intentarán hablar un poco más por mí (no son muchas; sacar buenas fotos nocturnas es un arte que me es extraño) o más bien hagan una búsqueda de “Nuit Blanche” en Internet con cualquier navegador decente. Confesaré que algunas de las propuestas no fueron precisamente de mi gusto –eso tan inefable que llaman el arte contemporáneo suele generar reacciones diversas y hasta encontradas–, pero en cualquier caso me gustó la audacia y creatividad de los artistas.

Dado su éxito, otras ciudades en Francia y el resto de Europa se suman a la iniciativa, para que más y más se desvelen una noche observando curiosidades artísticas. Yo regresé a mi casa a eso de las 2 de la mañana, de manera que en sentido estricto no me trasnoché, pero poder caminar a horas desacostumbradas para mí en una fresca noche, viendo cosas extrañas proyectadas sobre los edificios de París, es una bohemia oportunidad que espero repetir. Si alguno de ustedes visita París en los próximos otoños y sigo yo viviendo por aquí, cuadremos para que juntos salgamos a pasear, no dormir, asombrarnos con las ocurrencias de estos nuevos creadores –no estarán de más las copas de vino– y pintar la noche de blanco.


jueves 2 de octubre de 2008

ESQUIZO / ESQUICITO

Hola, criatura. Soy yo, Esquicito, el hijo de mi papi. Cuando oigo a mi papi hablar de ti me dan ganas de conocerte. La otra vez le oí decir que desde que te conocía andaba mal de la cabeza, pero yo no noto ninguna diferencia últimamente. Yo creo que él ya estaba así antes.

Bueno, te escribo porque ser el hijo de mi mami y de mi papi es complicado y la verdad es que no entiendo bien eso del matrimonio. Una vez vi en la televisión que en algunos países los hombres se casan sin conocer a sus esposas. Cuando le pregunté a mi papi si eso era verdad, me dijo que no sólo era cierto, sino que eso ocurría aquí también.

Seguía sin entender por qué se casa la gente, entonces le pregunté a mi papi por qué se casó con mi mami y me dijo que yo tenía la culpa. Le fui a preguntar a mi mami y parece que fue por un problema de matemáticas, porque me dijo algo de que no habían sacado bien unas cuentas. Pero no le digas a nadie que yo fui la primera fuente de conflicto entre mis padres, porque sabiendo que de siete a ocho meses antes de mi nacimiento, mi papá había estado de viaje, entonces decidí nacer antes de tiempo. Además, como tengo buena capacidad de imitación, siempre imitaba a mi padrino en lugar de mi papá, y aquello fue un gran alboroto.

Bueno, he continuado con mi investigación, criatura, y encontré en una enciclopedia que en tiempos bíblicos los hombres podían tener tantas esposas como les fuese posible mantener. Cuando le pregunté otra vez a mi papi, me dijo que en la actualidad es igual. También leí que hay una cosa que se llama bigamia y es cuando tienes una esposa de más. Se lo comenté a papi, pero me dijo que la monogamia es lo mismo.

Empecé a pensar que las respuestas de papi eran un poco extrañas, así que fui a averiguar en donde mi mami; ella me dijo que los hombres tienen más suerte en el matrimonio que las mujeres, porque en general se casan a mayor edad que ellas y se mueren primero. También me dijo que ella nunca supo lo que era la verdadera felicidad hasta que se casó, pero que ya para entonces era muy tarde. Supongo que todavía está un poco brava desde el día en que me metí en su closet con los envases de cloro y de pintura de aceite; no sé por qué, a mí me pareció de lo más ameno.

Como todavía no entendía, criatura, le pregunté a mi mami qué haría si mi papi se fuera con otra mujer y lo que le dio fue un ataque de carcajadas que le duró más de media hora. Después me dijo que si una mujer le robase a mi papi, la mejor venganza sería dejarla que se quedara con él, y que había matrimonios que terminaban bien mientras que otros duraban toda la vida. Creo que dijo también algo sobre que el matrimonio se inventó cuando la expectativa de vida promedio del adulto era de 30 años.

Volví donde mi papi y cuando le interrogué cómo sería perder a mi mami, me dijo que muy duro y difícil, tanto que a él hasta ahora le había sido imposible. Yo indagué sobre si él quería a mi mami igual que cuando eran novios y me respondió que a él no le gustaban las mujeres casadas. Tampoco entendí, así que le pregunté si había alguna película que tratara sobre el matrimonio y me dijo que viera Rocky I, Rocky II, Rocky III y Rocky IV. Me hizo recordar cuando me puse a jugar con su colección de navajas; ¡qué descubrimiento!, yo no sabía que servían para rayar directamente en las mesas de madera sin tener que usar papel. Fue por esos días también que aprendí que cuando uno es chiquito y se pone a llorar si un conocido le pasa por el lado, indefectiblemente le preguntan a esa persona “¿Qué le hiciste al niño?”; es una cosa muy entretenida mirar el rostro desconcertado del acusado.

Pero sigo sin comprender bien lo del matrimonio. Yo, observando a mi papi y a mi mami, creo que el mejor sería uno que reuniese a una mujer ciega con un marido sordo. Tengo la impresión de que las mujeres se casan con los hombres pensando que estos cambiarán y los hombres se casan con las mujeres pensando que estas no cambiarán, pero los dos se equivocan. De todas formas, no sé si continuar preguntando; es más chévere tratar de conectar el perro al enchufe o mejorar mi técnica para hacer que el plato de comida se caiga cada vez que mis papis están volteados, y después ponerme a llorar desconsoladamente y hacer pucheros, o aparentar repentinos ataques de asma.

Lo único que he concluido hasta ahora es que el matrimonio es un asunto de casados, por lo que los solteros no deberían meterse en eso. Pero de todas formas te pregunto a ti en caso de que sigas en estado de soltería, porque parece que los casados están todavía más locos que yo.

Esquicito