miércoles 27 de febrero de 2008

SILMARIL / PREGUNTAS PARA EL CAMBIO


Aprender está estrechamente relacionado con cambiar, y viceversa. No obstante, no todo cambio es siempre favorable, así como no siempre un movimiento es hacia adelante. Cambiar tiene más sentido, si se conoce en qué sentido se desea cambiar – valga el juego de palabras– y si podemos dirigir el cambio en esa dirección. Si para poder llegar adonde queremos llegar, nos hacen falta nuevas competencias, entonces el aprendizaje entra en juego.

Una definición de aprender que he venido considerando seriamente y que –si bien pudiera ser incompleta– me gusta cada vez más, es esta: Aprender es lo que hace un individuo o una entidad para manejar los cambios a su favor, y puede después repetirlo a voluntad .

Con base en esta definición, te propongo lo siguiente: Observa los cambios más importantes que has realizado en tu vida los tres últimos años. Piensa igualmente en los cambios más importantes que deseas en tu vida futura. Ahora, considera tus respuestas a esas dos interrogantes a la luz de las siguientes preguntas, relacionadas con tu pasado, tu presente y tu futuro.

SOBRE TU PASADO

¿Te viste forzado a cambiar algo en tu vida? ¿Qué pasó que no pudiste prever que ese cambio tenia que ser implantado antes?

¿Cuántos de esos cambios fueron resultado de un proceso planificado? ¿Cuántos fueron más bien inesperados?

¿En qué áreas de tu vida no ha habido necesidad de cambio? ¿Seguirá siendo así en el futuro?

Si pudieras echar el tiempo atrás, ¿qué habrías hecho de manera distinta para implantar esos cambios? ¿Por qué?


SOBRE TU PRESENTE

¿Qué cosas de tu forma actual de ser o de vivir se están convirtiendo en barreras para el cambio?

¿Qué consecuencia positiva o placer has obtenido al no cambiar? ¿Con qué consecuencia negativa o dolor asocias algunos cambios que pudieran ser favorables, para que no los implantes aún?

¿Qué consecuencias positivas han tenido los cambios recientes?

¿Qué cambios aun no implantados podrían generar consecuencias similares?


SOBRE TU FUTURO

¿Cuál es el objetivo principal a largo plazo que buscas con los cambios que deseas implantar?

¿Qué beneficios obtendrás y cómo te sentirás cuando logres los cambios que estás planificando?

¿Qué amenazas surgirán y qué oportunidades perderás si no pones en práctica esos cambios?

¿Qué costo tendrá para ti, cambiar y qué costo tendrá para ti, NO cambiar?


Y para finalizar, una pregunta “bono adicional”. Todas las respuestas que tengas a las preguntas anteriores, las darás sobre la base de algunas convicciones o supuestos. Pues bien…

¿Hasta qué punto esas convicciones y supuestos seguirán vigentes?

SILMARIL / LOS SILMARILS


Algunas personas me han preguntado qué significa la palabra “Silmaril”. Pues bien, “Silmaril” es un nombre tomado del mundo mitológico desarrollado por el escritor inglés J. R. Tolkien, autor entre otras obras, de “El Silmarillion” y de “El Señor de los Anillos”, libro este último que tengo entre mis favoritos y que considero genuino producto de la mezcla de una fantasía echada a volar con las alas de una mente preparada. Escojo entonces el nombre de “Silmaril” como homenaje a la maravillosa capacidad para crear y aprender del ser humano que conocemos como Imaginación. Con base en lo que se relata en el libro “El Silmarillion” he preparado el siguiente texto a manera de resumen:


Al principio sólo existía Ilúvatar, el Único, quien con su música creó el Universo. Los primeros vástagos del pensamiento de Ilúvatar fueron los Valar, que vivían en un lugar llamado Almaren, el cual era alumbrado por dos gigantescas lámparas, pues aún no existían ni el Sol ni la Luna.

Pero uno de los Valar, Melkor, sintió envidia de la creación de Ilúvatar y decidió rebelarse y destruir Almaren y las lámparas.

Después de la destrucción de Almaren, los Valar establecieron una nueva ciudad en la región de Valinor, en el más occidental de los territorios del extremo del mundo. A esa ciudad la llamaron Valmar. En el portal occidental de Valmar, Yavanna, una de las Valar, consagró un montículo verde y entonó un hermoso canto en el cual puso todo lo que ella pensaba sobre las cosas de la tierra. Y mientras cantaba y no se oía en el mundo ningún otro sonido que la voz de Yavanna, en el montículo surgieron dos hermosos y muy altos árboles: Laurelin y Telperion.

Telperion, cuyo nombre significa “Árbol de Plata” tenía hojas color verde oscuro y brillaba con luz plateada; Laurelin, cuyo nombre significa “Canto de Oro” tenía hojas de color verde claro y brillaba con luz dorada, y ambos alumbraban a toda Valinor. Cuando uno de los árboles brillaba, el otro estaba apagado, pero el brillo de cada uno era cíclico e iba incrementándose poco a poco hasta llegar a un máximo, a partir del cual el fulgor comenzaba a declinar hasta apagarse. La luz brillaba durante siete horas, pero el ciclo de cada árbol iniciaba una hora antes de que la luz del otro se apagara. Y se dice que esa hora, llamada “La Mezcla de las Luces”, una ya camino de extinguirse y la otra comenzando a alumbrar, era la más hermosa de todas.

Tiempo después del nacimiento de los árboles de Valinor, llegaron al mundo los Elfos y empezaron a poblarlo. Uno de ellos fue el príncipe Fëanor, cuyo nombre quiere decir “Espíritu de Fuego”, quien era hijo mayor del Rey Finwe y el más sutil de mente y el de manos más hábiles entre los Elfos. Y cuando Fëanor llegó a la plenitud de su capacidad, recurriendo a toda la ciencia y el poder que poseía, elaboró tres joyas que constituyeron la más extraordinaria de todas sus creaciones. Eran tres joyas que tenían la apariencia del cristal, aunque no se sabe cuál es la sustancia de la cual fueron hechas y tenían un fuego interior que Fëanor hizo con la luz mezclada de Laurelin y Telperion, los árboles de Valinor, de manera que brillaban con luz propia; mas cuando eran bañadas por la luz, la reflejaban con maravillosos matices. Los Valar las consagraron, de modo que ningún ser maligno pudiera tocarlos sin lastimarse y se dice que la luz de los árboles de Valinor vive todavía en ellas.

Esas joyas se llaman los Silmarils.

lunes 25 de febrero de 2008

ESQUIZO / EL PELABOLA


El dinero si es caro, criatura. ¿Verdad?

Y como todo en esta vida cuesta plata, tú ves entonces a la gente trabaja que te trabaja que te trabaja para hacer fortuna; pero lo cómico es que la mayoría no son ricos porque, de tanto trabajar, no tienen tiempo para ganar dinero.

Por eso yo decidí apartarme del mundano y vil metal y ahora soy Esquizo el Pelabola, quien pretende compartir contigo su filosofía sobre los reales y las riquezas.

Porque dicen que el dinero habla, pero el mío, criatura, como que lo único que sabe decir es “adiós”. Y si como mientan en el norte, el dinero llama al dinero, entonces el mío debe estar totalmente afónico.

Cuando no se tiene real, siempre se piensa en él; cuando se tiene, sólo se piensa en él. Yo resolví romper ese vicioso círculo e ingresar el mundo de los pelabolas sistemáticos, quebrados, resignados y sin esperanza. De otro modo me iba a reventar la cabeza diciéndome que el dinero no es lo máximo y al mismo tiempo, tener que enfrentar una evidente y costosa realidad donde las cosas que son mejores que el dinero, cuestan mucho billete.

Pero no te creas; es un alivio esto de andar arruinado todo el tiempo. No tengo que brindarle a nadie ni puedo despilfarrar fortuna ni andar usando ropa fashion para tratar de estar a la moda; no pierdo tiempo en el supermercado ni gasto en gasolina para el carro, pues me lo embargaron y ahora que camino más y me alimento menos, estoy en mejor condición física; no tengo que estar recibiendo llamadas fastidiosas porque el teléfono está cortado; no me embrutezco viendo programas mediocres en la televisión, porque el televisor lo empeñé; no tengo que derrochar en restaurantes finos ni aparentar adquiriendo y comiendo delicatesses que lo que dan es cáncer; no tengo que dañarme la vista leyendo de noche, porque no me alcanza para comprar libros y si me alcanzara tampoco podría leerlos porque la luz también me la cortaron. Y las malas compañías se apartan de mi camino, en tanto saben que de mí no van a sacar nada; al contrario, más bien pueden terminar prestándome unos churupos que luego no recuperarán jamás.

Mis amigos me critican, pero yo sé que el dinero puede llegar a mezclar a las personas, mas no siempre las une. Así que no me mortifica. Antes tenía problemas de deuda; ya no: sigo con mis deudas, pero quienes tienen el problema ahora son mis acreedores. Qué interesante, por cierto, cómo la magnitud de las cantidades de dinero varía notablemente según deban ser pagadas o cobradas.

Es que en el fondo, criatura, arreglar los rollos económicos es fácil; lo único que se necesita es capital. Lo que pasa es que el dinero siempre trae problemas… lástima que al revés no funcione igual el asunto.

Porque yo no ando por ahí como esos que creen que ganar dinero es lo más divertido que se puede hacer con la ropa puesta; o que plantean que el billete no lo es todo, porque también están las monedas, las tarjetas de crédito y los travel checks. Yo sostengo que podríamos vivir sin tanto dinero, si no gastáramos tanto en ocultar que no lo tenemos.

En fin, el dinero no hace la felicidad... lo que hace es falta. Y no traerá felicidad, pero cuando se va, se la lleva. Mas la verdadera felicidad está en las pequeñas cosas: una pequeña mansión, un pequeño yate, una pequeña fortuna…

Ahora, criatura, en mi pobreza y pelabolismo (actividad que no sería tan mala si no ocupase todo mi tiempo), me doy cuenta que quien nace pobre y feo tiene grandes posibilidades de que al crecer se le desarrollen ambas condiciones. Por ello cuando alguien me habla de dinero, le respondo más o menos así: “¿Dinero? Creo que alguna vez oí hablar de eso”.

Pero sorprendentemente puedo decir que tengo suficiente plata como para el resto de mi vida; a menos por supuesto, que tenga que comprar algo.

Esquizo.

p.d. Vaya, criatura, préstame algodón ahí para completar para el pasaje, de pana y todo, que ando pelando.

martes 19 de febrero de 2008

UN LIQUI-LIQUI EN LA GALIA / DRAGONES DESFILANDO

Desde niño siempre me gustaron los dragones, así que saquen ustedes la cuenta de mi alegría cuando el pasado domingo 10 de Febrero puede ver dragones desfilando. Porque ese día, en los alrededores de Place d’Italie en el 13° “Arrondissement” (figura administrativa más o menos equivalente a la del municipio), que es la zona de París con mayor cantidad de población china, se llevó a cabo uno de los desfiles que la comunidad de esa nación celebra en esta ciudad con motivo de la llegada del año nuevo; el chino, por supuesto.

El inicio del nuevo año chino corresponde en general a la segunda luna nueva después del solsticio de invierno boreal (21 de diciembre), por lo cual es fecha variable. En este 2008 fue el 7 de Febrero cuando se le dio la bienvenida al “Año de la Rata”, con el cual comienza un nuevo ciclo de 12 años. La celebración toma generalmente varios días.

Como el domingo anterior había estado en el desfile del carnaval parisino, mi primera impresión fue la de participar en una “octavita de carnaval”: coloridos trajes y disfraces, carrozas, hermosos rostros, buen ambiente y mejores deseos y expresiones equivalentes a nuestro “feliz año” por doquier, todo con un magnífico sabor oriental. Dice una leyenda china que “Nien”(que en chino significa “año”), un malvado monstruo, se comía a la gente en la víspera del año nuevo, pero le espantaban el color rojo, la luz del fuego y los ruidos estruendosos; de ahí la tradición de arrancar el desfile con una buena ración de petardos y fuegos artificiales, así como de la predominancia del carmesí.

No podía faltar la promoción de los Juegos Olímpicos, que este año se celebran en Pekín; así, las mascotas oficiales estaban entre los primeras que desfilaron, recogiendo muchos abrazos de grandes y pequeños y “calentando” al público para lo que venía detrás.

Uno de los momentos cumbres del evento lo constituye las danzas del Dragón y del León. Se supone que las cabezas de esas bestias espantan el mal y atraen la suerte, así que de vez en cuando los muy simpáticos Leones (ejecutados por uno o dos bailarines) se acercan a algún espectador –con frecuencia niño– para dejarse frotar y acariciar la cabeza. Por su parte, la danza de los Dragones requiere el trabajo coordinado de varias personas, quienes logran ejecutar interesantes piruetas, al punto de que por momentos crees que realmente estás ante una de esas maravillosas criaturas.

En resumen, un lindo, colorido, interesante y distinto desfile, probablemente mejor descrito en las fotos que verán a continuación. ¡“Kung hsi” para todos!









sábado 16 de febrero de 2008

CUALQUIER OTRA COSA / UN SECUESTRO MÁS


A mi tío secuestrado y a sus hijos.

Tienes 5 ahijados de quienes estás más o menos pendiente; a todos les guardas especial cariño y hablas de ellos con frecuencia. De tu padrino no hablas tanto. Es también tu tío, hermano de tu padre; hace 10, tal vez 15 años que no lo has visto y no porque no le quieras, sino porque la vida es la vida y el camino que escogiste en ella te lleva por lados distintos. En algún momento pasaste cerca de donde estaba y pudiste ir a saludarlo, pero una cuestión alterna apremiaba y te dijiste: “en otra ocasión será”. Has conversado con él por teléfono, eso sí, y la pequeña charla te recuerda un cariño también especial.

Entonces una tarde te llama tu padre y te dice más o menos esto: “A tu tío lo secuestraron hace ya 9 días y aún no sabemos nada de él…”

Así, de repente, ese asunto tan sombrío y tan entelequia a la vez, del que oyes y que crees que le sucede sólo a “otros”, se te convierte en una cosa tristemente sólida y certísima, un risco árido que te socava entre pecho y espalda y que se te engancha intruso en medio de la voz.

“…los que se lo llevaron aún no han llamado…” y mientras la temperatura de tu sangre se desploma, comienzan a brotar cosas que dormían en la cesta de tu memoria: el hijo mayor de tu tío, tu primo y pana insuperable de primeras correrías; la casa, la de las fiestas de la familia paterna, esa en donde jugaste hasta el hartazgo, donde varias veces llegó el año nuevo, donde te rompiste la barbilla, donde un pantalón se te rasgó enganchándose en un clavo; el tío poniéndoles a escoger, a ti y a tu primo, si los llevaba al autocine o al parque de diversiones; la hija, la prima bautizada el mismo día que tú y tu hermano (los tres salen en la foto de la tarjeta de invitación); la risa genuina del tío en una casa de playa y su manera de decirte “viejito”, que otro de sus hijos imita a la perfección; el tío bajando una escalera y luciendo una chaqueta espectacular…

…lo agarraron llegando a su casa, lo estaban esperando”. Y conoces ahora lo que no puedes conocer de ninguna otra forma: esa atroz manera de estar incompleto en familia; esa que ya no es más “de otros” porque ahora tú también la cargas. Y que en grotesca paradoja se hace más pesada mientras más la llevan, porque estás conciente de que éste es “un secuestro más” y que nuevos “otros” tampoco habrán de escapar del fardo. Y no terminas de tragar que a tu tío lo lleven ahora por lados de un camino que no escogió él, sino que se lo impusieron a punta de arma. Y vuelves a pensar en tu esposa y en tus ahijados y en tus primos y en tus tías y en tu padre y en tu madre y en los hijos que aún no tienes, y después e ineludiblemente, en tus amigos y en las familias de los “otros”. Y entonces te da una rabia planetaria mirar que tu tierra, Venezuela, con tanta posibilidad, esté tan maltratada. Sentir que a tu país también lo tienen secuestrado.

Hugo R. Marichales V.

jueves 14 de febrero de 2008

ESQUIZO / EL CURSI


Mi nunca menos y siempre más amada criatura, ya no aguanto. Por eso hoy, 14 de Febrero, día de San Valentín glorioso, mi corazón lloroso, desangrado y penoso, escribe este texto en sollozo, herido de muerte por un fuego que despertó desde el etéreo instante en el cual del arco del siempre inquieto y tirano Cupido, niño malo, una flecha melosa y dorada con tu nombre grabada, atravesome el alma hasta entonces inmutable ante el amor.

Y dirás que soy Esquizo el Cursi, mas no me importa, corazón de tortolita, porque he de hablarte de mi amor, aunque en tal osadía sea cual mancebo que en sus manos lleva una deshojada y marchita margarita y que sabe que peca por haberse fijado en algo inalcanzable, pero aún sabiéndolo prefiere pecar antes de morir ahogado y mudo en el río de suspiros que por dentro le nace.

Quisiera ser un mosquito para entrar en tu mosquitero y decirte al oído lo mucho que te quiero, criatura. Arrancarme esta agonía y a tus pies rendirla y ofrecértela, sabiendo que mi esperanza es como la del humilde niño, hambriento y pobre que enjuaga sus ojitos pardos, porque estos ven lejano, lejanísimo, a causa de un precio inconmensurable, el juguete colorido en la vitrina de una inconmovible tienda, y con sus manitas sucias cuenta tres o cuatro monedas que de nuevo guarda en un bolsillo de su pantalón raído por el cual se asoman unas piernitas flacas y alpargatadas.

La más dulces poesías surgen de tan sólo pensarte y en cualquier idioma mi sentimientos se mantienen; por tanto puedo expresarte inspirado que:

“I' love you en inglés,
ti amo en italiano,
pero lo mucho que te quiero,
te lo digo en castellano”

Ah, criatura, mitad de mi vida, peluche con encajes, no puedo esconder más esta adoración tan grande como el azul y verde del mar que cubre el planeta, con algas, pececitos y estrellas de mar adentro y todo.

Dulce flor que adornas el jardín cuya entrada me ha sido vedada, apiádate de mi espíritu, que pálido, enfermo y tontamente enamorado, yace agonizante en el lecho de espinas de saber que no correspondes a mi amor en desesperanza.

¿Qué he de hacer entonces, agüita de la madrugada, razón de mis días, mi canchunchú florido, terroncito de azúcar, triple cuchicuchi, panal de miel, mi crucifixión, rayo angelical de luna llena, querubín inefable; para que esta mi alma afligida deje de repetir tu bello nombre cada segundo? Dime la fórmula, al menos el secreto para no temblar ante tanta belleza, para no arrastrarme y suplicarte, para borrar esta pena que me vacía y me llena, que me atrapa y me condena, que se ha vuelto una cadena y que también me envenena.

Porque me tienes loco, criatura (por si no te has dado cuenta). Por ti he ingresado en el miserable mundo de la sinrazón y el desvarío, mas esclavo de esta demencia que anhela el paraíso de tu cuerpo, me sé condenado a deambular sórdidamente en la cárcel sin retorno que es el limbo de los que aman sin ser correspondidos.

Concluye así mi existencia, pues mi sentencia es la muerte. Dime entonces, criatura, cómo he de morir, ya que si estar sin ti es mi destino cruel, lo rechazo de antemano. Pereceré sin remedio, ya que no soy capaz siquiera de parpadear pues me quita tiempo de deleitarme en tu hermosura. Sólo espero a que tú pronuncies el dictamen fatal e inexorable.

Y al exhalar mi último aliento, mi pensamiento final será para ti; entonces la fosa fría y siniestra que reciba mis despojos será muda testigo de la infinita expresión de tristeza de mi cadáver, y en mis labios fallecidos tu nombre quedará inscrito eternamente.

Esquizo

lunes 11 de febrero de 2008

UN LIQUI-LIQUI EN LA GALIA / CARNAVAL EN PARÍS


Río de Janeiro, por supuesto, pero además Venecia, Tenerife, Nueva Orleáns, Oruro, San Francisco y Barranquilla, son algunas de las ciudades cuyos carnavales gozan de fama extendida. La capital de Francia no se incluye en ese grupo, mas está haciendo un esfuerzo sostenido por retomar sus carnavales, que en una época llegaron a conocerse como “La Fiesta de París” y que tiene entre sus antepasados a la “Fiesta de los Locos” (que aparece en la famosa novela “Notre-Dame de Paris” de Víctor Hugo), celebrada desde al menos el siglo XI hasta mediados del siglo XV.

Pues bien, el pasado domingo 3 de Febrero fui al desfile de carnaval de París, que vuelve a realizarse desde 1998 y que hace un recorrido de aproximadamente 4 horas por las calles de la ciudad, hasta llegar a la Alcaldía. Tal vez la celebración no tenga aún dimensiones similares a las de los lugares arriba nombrados, pero encontré todos los ingredientes aprendidos en mi venezolana infancia, que debe tener cualquier desfile de carnaval que se precie: disfraces, máscaras, papelillos, bandas musicales, carrozas, gente divirtiéndose y especialmente niños disfrutando, bien sea disfrazados, bien sea boquiabiertos por los vistosos y estrafalarios atuendos que algunos adultos se atreven a llevar ese día.

Entre las cosas más interesantes está que el cortejo lo encabeza una vaca –tradición que remonta por lo menos al siglo XVI– y es que el desfile también se conoce como “La promenade du bœuf gras”, que significa: “paseo (o desfile) del buey gordo”. La costumbre tiene aparentemente antecedentes en los antiguos cultos agrarios que celebraban la llegada de la primavera y que veneraban bueyes por razones diversas, como la adoración al dios Apis en Egipto. La actual y muy simpática mascota del desfile de carnaval de París tiene un nombre un poco más elaborado: se llama “Pimprenelle Saint Fargeau II”, es de raza “limousine”, nació en junio de 1999 y pesa ya más de 700 kilos.

Me regocijé mucho observando a una señora disfrazada de no sé qué –medio saltimbanqui ella–, que pintaba gratuitamente a cuanto niño así lo deseara, al igual que con inmensas marionetas, bailarines, grupos cayéndole a golpes a unos tambores intentando batucadas y ritmos brasileños –algunos con muy buen resultado, diré–, zanqueros, comparsas… en fin, toda una parranda de carnaval. Disfruten las fotos.










jueves 7 de febrero de 2008

CUALQUIER OTRA COSA / EL AÑO DE LA RANA


No, no me he equivocado, ni puse una letra “n” en lugar de la letra “t”. Y sí, ya sé que en el calendario chino, éste es el “Año de la Rata”, pero yo estoy hablando de otro asunto. Ocurre que varias organizaciones ecologistas se han puesto de acuerdo y han declarado al 2008 como el “Año de la Rana”, ante al riesgo de extinción que más de la mitad de las casi 6.000 especies de anfibios (ranas, sapos, salamandras y otros) del mundo, enfrenta en este momento.

Resulta que además de la destrucción de su hábitat natural, las ranas tienen que lidiar ahora con una enfermedad letal que les produce un hongo, para la cual aún los científicos no encuentran remedio. Aparentemente la preocupación es bien fundada, pues ya han desaparecido más de 160 especies, particularmente en Australia y Panamá.

Diré que más de una vez los anuros me han servido para jugarle una broma a alguien; asimismo, el proyecto de investigación que desarrollé en mi último año de bachillerato, lo hice con sapos de la especie “bufo marinus”. Como yo vivía en un apartamento, en algún lugar tenía que guardar los benditos sapos y no me quedó otra que mantenerlos en uno de los baños de nuestro hogar, cosa que no fue muy del agrado de mi madre. A todas estas, mi padre, a manera de guasa y para mortificarme la existencia, antes de acostarse se acercaba a la puerta del baño y susurraba frases como: “buenas noches, nietecitos míos” y luego se iba a dormir sin disimular las carcajadas. Una noche –no sabré nunca cómo– se abrió la puerta del baño, los sapos se escaparon (serían unos 15 ó 20) y mi madre se dio cuenta, agarrando el consecuente y superlativo disgusto, de manera que tuve que pararme de madrugada –regañado para más señas–, a buscar batracios por todo el apartamento porque ella no quería levantarse al día siguiente y encontrarse por ahí con alguno de aquellos animales.

El caso es que durante este 2008, zoológicos y acuarios de todas partes adelantarán iniciativas para crear mayor conciencia sobre este problema y tratar de obtener fondos para contrarrestarlo, intentando evitar así lo que podría llegar a ser, de acuerdo con algunos expertos, una extinción masiva similar a la ocurrida en su momento con los dinosaurios.

Entre las acciones que ya se toman, está el establecimiento de colonias de cría biológicamente seguras, en las que se recogerán ranas y sapos sobrevivientes para mantenerlos en cautiverio y así puedan reproducirse hasta que se encuentre una solución al problema.

¿Y usted y yo, qué podríamos hacer al respecto? Bueno, supongo que si nos acercamos al zoológico o acuario más cercano, tal vez nos den indicaciones más claras. Por lo pronto y en homenaje a aquellos sapitos que me acompañaron durante una buena parte de mi último año de bachillerato, publico esta nota y prometo colaborar de alguna otra forma también, con la iniciativa.

martes 5 de febrero de 2008

PARA CONTAR / LA COLECCIÓN


En una época que ahora sólo podemos imaginar, cuando no existían eso que llamamos ciudades, hubo alguien que vivía lejos. Día a día utilizaba su ingenio y su esfuerzo para procurase el sustento. Era hábil para el comercio y el contacto con los demás, y siempre que tenía la oportunidad, salía de viaje o de expedición, pues así podía conocer sitios y paisajes nuevos, culturas diferentes y gente de otros lugares. Y cada vez que regresaba de alguno de sus muchos recorridos, traía consigo por lo menos un objeto que le recordara una experiencia y lo guardaba en un lugar especial que tenía reservado para ello. “La Colección” era el nombre que daba al conjunto de todos esos objetos.

La colección era abigarrada e insólita. Algunas piezas eran hermosas y extrañas; otras, insignificantes, comunes o banales. Las conservaba no porque tuvieran valor de intercambio o sagrado, sino porque representaban algo que había aprendido en algún momento o lugar. Allí mantenía entre muchas otras: vasijas, pieles, collares, máscaras rituales, especias, piedras de colores, cortezas, dagas, mantas, cuerdas, pergaminos escritos, aceites perfumados, ropas, cuencos llenos de arena, amuletos, utensilios de agricultura, huesos, hojas y ramas secas, plumas de pájaros, objetos sonoros, turbantes, y así, montones de cosas.

Un día, en la inquietud de una idea que le ocupaba progresivamente, decidió que su colección debía servir para algo más que recuerdos. Mientras más cavilaba en ello, mayor era un deseo de fiera de construir con lo que había acumulado durante años, hasta que con todo aquello comenzó a moldear, a erigir, a fabricar, a armar; en fin, a darle forma a algo cuya forma ignoraba. Resolvió trabajar como en un encierro, sin iluminación, absolutamente a tientas, sin pensar en dónde colocar qué cosa, al azar, sin plan ni objetivo más allá que crear. En ello puso todo su empeño; tanto que salía para comer y descansar sólo cuando sentía que ya las fuerzas comenzaban a abandonarle; luego regresaba con redoblado vigor a la tarea que a la vez le apasionaba y le apremiaba.

Cuando finalmente sintió que había culminado, sacó su creación de la oscuridad para observarla por primera vez. La tomó con sumo cuidado y como si cargara a un indefenso recién nacido en los brazos, como si se tratase del objeto más frágil y delicado del universo, la llevó afuera, a la luz del día.

Sólo al reconocer que lo que veía tenía forma humana, se dio cuenta de que sostenía la respiración; entonces dejó escapar el aire y con ello su aquiescencia. La figura no le era extraña; por el contrario, la conocía muy bien: tenía su mismo tamaño, dimensiones y proporciones. La miró lentamente, de abajo hacia arriba y finalmente, con terrible y hermosa certeza, contempló el rostro que ya sabía encontraría.

Allí, en frente suyo, sonrientes y cristalinas, estaban su propias y verdaderas facciones.

lunes 4 de febrero de 2008

INSOLITUDES / SUBAS(TE)TAS


Bueno, resulta que si quieres hacerte un implante mamario, ya hay un sitio en Internet que te ayuda a obtener el dinero para ello. Todo lo que tienes que hacer es colocar tu foto en el sitio y luego esperar a que alguien que visite la página, desee colaborar contigo y hacerte una donación.

Según lo dicho en la propia página web, la intención es tratar de poner en contacto por un lado a chicas con deseos de mejorar su apariencia física, y por otro a benefactores (así los llaman oficialmente) que deseen ayudarlas a mejorar su auto estima y confianza por medio de la cirugía estética.

Los benefactores pueden donar desde cantidades tan pequeñas como U.S. $1.20 a la chica de su preferencia entre las candidatas que se han postulado (la inscripción tanto para las chicas como para los benefactores es gratuita y la privacidad está garantizada, de acuerdo con el sitio web), a través de mensajes que le pueden enviar por medio de la página y así ella va acumulando dinero hasta alcanzar la cifra que le permita pagar la ansiada operación, con el médico que ella escoja.

Como hay más de una aspirando a obtener la suma que “su procedimiento” requiere, entonces en la medida en que las razones (y por supuesto las fotos) que una chica exponga, servirán para atraer las preferencias de los benefactores sobre las demás (no sé cuántas habrán registradas, pero sospecho que la cantidad es creciente). La propia competencia, pues.

Si el benefactor lo desea (e imagino que si la chica está de acuerdo), entonces puede chatear directamente con ella y hacerle alguna donación específica para “su procedimiento”, comprar productos personales que la chica pudiera tener a la venta e incluso recibir fotos adicionales de ella, como parte del asunto.

Los dueños del sitio se gana una comisión por cada donación realizada y así, todos felices. La referencia de esta insolitud es http://www.myfreeimplants.com/

¡Otra vaina más!