jueves, 18 de diciembre de 2008

PARA CONTAR / UN ÁRBOL DE NAVIDAD, CAPÍTULO VI


VI

Comenzó entonces el Viento a regar la voz de que el árbol de la colina de la encrucijada de los caminos quería ser un árbol de Navidad, y lo que necesitaba para lograrlo. A todos con quienes se cruzaba les contaba de la aspiración de su amigo.

Unos hongos divertidos y traviesos que escucharon al Viento, encontraron interesante colaborar con el árbol en su intento. Uno de ellos propuso que fueran inmediatamente hasta la colina, lo que produjo una algarabía mayúscula como muestra de aprobación. Otros, con un alboroto similar, salieron veloces a buscar a más compañeros para incorporarlos a la iniciativa.

Entonces partieron y entre chistes y travesuras, caminaron los hongos hasta llegar a la colina de la encrucijada de los caminos. Al llegar allí y encontrar al árbol, dijeron:

-Oye, árbol, el Viento anda por ahí diciendo que tú quieres ser un árbol de Navidad y hemos venido a ayudarte.

El árbol, al ver aquel montón de honguitos traviesos de muchas formas y tamaños, no pudo menos que sentirse halagado y les contestó:

-Gracias, divertidos honguitos, ¿pero cómo van a ayudarme en mi deseo?

-Requetefacilísimo –dijo un hongo largo y delgado que hablaba sin dejar de saltar de un lado a otro–. El Viento nos dijo que necesitabas regalos.

-Sí –dijo otro hongo gordito y rozagante–. Nadie más entendido en estos asuntos que nosotros, especialmente si se trata de fiestas y regalos.

-Bien, los niños dicen que un árbol de Navidad tiene regalos en su base. ¿Pero es que han traído ustedes regalos? Yo no veo ninguno.

-Mucho mejor que eso, árbol. Tú ni te preocupes que los hongos te arreglamos ese problema. ¡Nosotros seremos los regalos!

-¿Qué ustedes serán los regalos? Miren, honguitos, yo aprecio mucho su intención, mas no creo... –Pero un hongo colorado lo interrumpió diciendo:

-No se hable más, árbol. Vinimos a ayudarte y así lo haremos. ¿O es que tú crees que nosotros hemos llegado hasta aquí por nada? Nos colocaremos en la tierra, alrededor de tu tronco, y así pareceremos regalos en tu base. Ya verás. ¡Adelante chicos!

Y sin darle tiempo de decir otra palabra, que además tampoco se habría escuchado a causa del nuevo escándalo que en su entusiasmo habían formado, los hongos se pusieron en acción. De manera que el árbol observó a muchos honguitos coloridos ubicarse en su base, en torno a su tronco, que realmente semejaban hermosos regalos de distintas formas y tamaños.

Y el árbol sonreía.

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