domingo, 23 de noviembre de 2008

SILMARIL / EL VIAJE

En una de las salas de la Casa del Claroscuro, los aprendices esperaban con impaciencia.

El día en que se cumplía la mitad del período de su formación en los secretos de la magia, cada uno era enviado a una comunidad lejana. Allí debía permanecer un tiempo y poner todo lo que había aprendido hasta entonces al servicio de sus habitantes. Ese día había llegado y entre el trayecto de ida, la estada y el regreso, transcurría cerca de un año. Luego el aprendiz volvía a la Casa del Claroscuro para completar su entrenamiento.

Ninguno sabía adónde le correspondería ir. Eso sólo le era revelado durante una reunión privada con el Maestro de Cambios, después de la cual debía partir inmediatamente, por su cuenta, en solitario. Mucho se rumoreaba sobre lo que ocurría en esa reunión; lo único cierto, pues así lo habían informado hace ya un mes, era que el Maestro de Cambios les haría esta pregunta: “¿Qué deseas hacer en tu viaje?”

Cada uno había ensayado durante días su respuesta. Ahora que el momento de partir había llegado, todos se deseaban suerte, sabiendo que pasaría tiempo antes de volver a encontrarse.

Al igual que muchos, Astrel estaba ansioso; tenía puestas sus mejores ropas, había revisado los más recientes escritos de los sabios y una vez más repasaba mentalmente cuanto iba a decir. Cuando llegó su turno, entró entusiasta a la Cámara de las Estrellas. Allí estaba el Maestro de Cambios, que al verlo le dijo con voz profunda y calma:

-Bienvenido, Astrel. Parece que llegas decidido.

-Gracias, Señor.

-Y bien, Astrel, ¿qué deseas hacer en tu viaje?

-Tres ambiciones tengo, Señor.

-Escuchémoslas.

-Lo primero es que quiero lucir preparado; quiero que cuando la gente me vea llegar, entienda que allí está un mago a su servicio. Por eso llevaré mis túnicas rituales; para que tan sólo al mirarme sepan que estoy ahí para ellos.

Deseo también que la gente a la que voy a servir tenga la seguridad de que estoy bien entrenado y que sé lo que hago. Llevo piedras encantadas y anillos especiales que Gestias el herrero ha forjado recientemente, que me permitirán mostrarles a todos nuevas posibilidades y caminos.

Y lo otro que pretendo, Señor, es hablar con la gente sobre la magia y hacerles entender que ella no es su enemiga. De ahí todos estos libros llenos de historia y sabiduría que releeré durante este período; así tendré las palabras e ideas apropiadas a mi alcance, todo el tiempo.

-¿Estás seguro de que eso es lo que deseas, Astrel? –preguntó el Maestro.

-Estoy seguro, Señor.

-Que así sea, joven mago.

Entonces aquel hombre de vieja pero encendida mirada hizo un gesto; al momento las túnicas rituales de Astrel desaparecieron y sus ropas se volvieron harapos, dejando su torso al descubierto.

Después hubo un segundo gesto y los libros, piedras encantadas y demás objetos que Astrel traía se esfumaron y en sus manos sólo apareció una única vara delgada y larga, sin ningún poder mágico.

Y cuando Astrel iba a protestar, el Maestro de Cambios hizo un tercer gesto y el aprendiz quedó completamente mudo.

Entonces la misma voz profunda y calma le dijo:

-Atravesarás la Montaña del Dragón e irás a la población de Chen, a la orilla del mar. Al regresar a nosotros recuperarás tu hablar. Puedes partir ahora.

Astrel salió por el camino que le había sido indicado, desolado y atónito. Durante la ruta se vio forzado a vivir con apariencia de mendigo, a hablar por señas y a utilizar la vara como única ayuda.

Cuando llegó a Chen descubrió que era una aldea de pescadores, todos absolutamente sordos. Para comunicarse sólo utilizaban, además de gestos, unas varas con las que escribían letras y símbolos en la arena, y llevaban orgullosos el pecho al aire, pues despreciaban la ostentación.

2 comentarios:

  1. Hola Compadre, ¡Buenos días!
    Gracias por este cuento que es propio del Facilitador que hay en ti.
    Me encanta el final aleccionador para cualquiera que desea encajar donde va.
    Abrazos,
    Adrián

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  2. Recordado amigo.
    Sabras porque me he identificado con esta historia?
    La confianza te hace brillar y crear en palabras relatadas la verdad de muchas historias que en profundidad tal vez no conozcas y que nos dan el entendimiento en el momento necesario.
    Gracias por compartir un pedacito de ti a traves de tu blog. Sencillamente me encanto!
    Recuerdos,
    Benita

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