jueves, 27 de noviembre de 2008

INSOLITUDES / PAGAR EN VACAS


-Buen día; vengo a pagar la matrícula del colegio de mi hijo.
-Muy bien, ¿y cómo va a cancelar? ¿En gasolina?
-No. En vacas.

El diálogo anterior, por surrealista que parezca, puede ser real; perfecta y tristemente real en el Zimbabwe de estos días, país en el que la última cifra oficial de inflación es de 11.000.000%. Sí, está leyendo bien, pero por si acaso le repito la cifra en letras mayúsculas: ONCE MILLONES por ciento. Si no me equivoco, eso significa que lo que hace un año costaba 1, hoy cuesta 11.000.000.

No es el peor caso de la historia; aparentemente en la Alemania de 1923, los precios se multiplicaban por cuatro cada mes, mientras que en Zimbabwe sólo se duplican cada dos o tres meses. Sí es, sin duda alguna, la inflación más alta que ha habido en el mundo en mucho tiempo.

Según algunas agencias internacionales –la información disponible no es mucha– el país es un verdadero desastre. Con una inflación como la que sufre Zimbabwe para mucha gente, productos como el pan, el papel higiénico, la margarina o el té, son inalcanzables. Se han emitido billetes por valor de 25 y 50 millones de dólares (de Zimbabwe, que quede claro), pero ello no sirve de nada si un kilo de tomate cuesta 5 millones.

Por otra parte el sistema de agua potable no es confiable y la disentería y el cólera están afectando a la población, mientras que los cortes de luz son cada vez más frecuentes. Los más desvalidos son, por supuesto, los más afectados.

Además, las tarifas de las escuelas públicas y por otros servicios ya exceden los ingresos de las pocas familias que todavía conservan su trabajo. En Bulawayo, la segunda ciudad más grande del país después de Harare, la escuela tiene un costo de 100.000 dólares, pero los retiros bancarios están restringidos a 1.000 dólares diarios. Si usted saca la cuenta, llegará a una conclusión parecida a la del Zimbabwense que cito a continuación:

“Si la escuela me cuesta 100.000, tendría que pasar 5 meses en el banco para reunir la cantidad necesaria”.

De manera que ahora estos pagos se hacen en especie; principalmente gasolina… ¡o vacas!

¿Cuántas vacas (o chigüires, lapas, patos, morrocoyes, chivos, venados, etc.) pagaría usted por el colegio de su hijo?

En verdad, otra vaina más.


Fuente: Courrier International

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