domingo, 19 de octubre de 2008

SILMARIL / VOLUNTARIADO Y ORGANIZACIÓN


¿Por qué un voluntario hace lo que hace, voluntariamente? Le planteé esa pregunta una vez a una voluntaria, una mujer muy especial, y su respuesta fue: “Es que yo no sé cómo hay gente que puede estar haciendo otra cosa en la vida”.

He pensado mucho en esa respuesta. ¿Cuánta gente habla así de su trabajo? Y más allá: ¿Qué hace que un voluntario se exprese así de una actividad por la que ni siquiera le pagan? Porque si algo quisiera yo que la gente que trabajase conmigo repitiera, sería eso: “Yo no sé cómo hay gente que puede estar haciendo otra cosa en la vida.”

En esa frase hay pasión. Una que no parece tan frecuente en la gente que día a día acude a su trabajo. ¡Ah!, pero observe Usted a un voluntario en acción. Y no es precisamente agradable la labor que algunos realizan. Quien viaja para ayudar a las víctimas de una catástrofe, aliviar la situación de personas forzadas a abandonar sus hogares por conflictos armados, o intentar rescatar niños de las garras de la violencia urbana; no está ahí por lo divertido que resulta.

Es difícil permanecer ante un voluntario en acción y no pensar que si vamos a pasar el resto de la vida haciendo algo, tal vez sería mejor que fuese algo que deseemos hacer. Me parece que la pasión del voluntario nace de la esperanza de que la acción que emprende, pueda generar cambios positivos; con esa idea en mente, va y realiza acciones sorprendentes. Ya quisieran muchas empresas contar esa energía, esa intensidad que lleva a desarrollar cosas por encima de los promedios.

Tal vez por ello es que cada vez más, en procesos de selección de personal, se toma en cuenta la orientación la acción ciudadana; la experiencia que se haya tenido en actividades voluntarias.

Entre muchas cualidades, un voluntario sabe por experiencia cómo hacer equipo y cómo orientar su acción para producir resultados. Además de sus destrezas, un voluntario también es capaz de contagiar valores como sensibilidad y compromiso; valores que las empresas estiman cada vez más. Así que quienes contratan gente con experiencia en voluntariado, están en mi opinión, haciendo un buen negocio. Pero contratar a un voluntario no es garantía de que ponga en su trabajo la misma pasión.

De aquí que sea pertinente preguntarnos qué tipo de organización se debe tener, para generar tal pasión en su gente. Al respecto no puedo sino hablarles de la idea de organización que a mí me apasiona, con la esperanza de ver en mi país y en el mundo más organizaciones así.

Hablo de un diseño distinto, alejado de la cárcel del alma que muchas organizaciones son hoy; esas en donde la gente muere poco a poco porque no encuentra cómo desplegar las sagradas alas de su espíritu. Me refiero a diseñar...

...Una organización con actividades tan atractivas, interesantes y relevantes, que su gente la considere como una extraordinaria oportunidad de desarrollo personal, y se sientan satisfechas y orgullosas de formar parte de su equipo.

...Una organización con proyectos de altísimo impacto, que produzca resultados importantes y duraderos, y que se distinga porque entre sus inquietudes fundamentales está el servicio y el desarrollo de la sociedad.

...Una organización que procure aprendizaje permanente, y que pueda crear y sostener relaciones honestas y de largo plazo con clientes, proveedores y relacionados.

...Una organización con objetivos claros, dispuesta a dar rienda suelta a la creatividad de su gente en función de esos objetivos, capaz de fomentar el intercambio constante de ideas y el libre planteamiento y respeto a todas las opiniones.

En fin, una organización que sepa que matar el alma de la gente es matarse a sí misma. Que entienda que cuando desplegamos las sagradas alas del espíritu, la vida misma –por encima de limitaciones, discapacidades y creencias– se transforma, se vuelve extraordinaria y nos nutre más y más. Y que ello es camino seguro para lograr el necesario y sano, muy sano beneficio económico; al cual no sólo no me opongo, sino que además promuevo, sabiendo que cuando se hace algo con verdadera pasión, se es más competitivo y entonces los ingresos tienden a aumentar.

No sé si estas características serán suficientes para sobrevivir en el futuro; reconozco además que no sabría cómo medirlas o representarlas cuantitativamente. Pero puedo apostar que si no son suficientes, serán al menos claves para avanzar en las turbulencias que el futuro nos ha reservado.

3 comentarios:

  1. Excelente amigo,

    Cada cual es responsable de su propia muerte del alma, y son los verdaderos revividores de la misma.

    Creo que, es en manos de lideres humanos e impulsores de aprendizaje y energia, lo que hará que cada día tengamos más Organizaciones vivas, donde la gente quiera trabajar con la pasión de un Voluntario.

    Siempre Tu Amigo...

    Amancio E. Ojeda Saavedra

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  2. Aldo Antonio Pacia Ricca30 de octubre de 2008, 4:34

    Desde mi experiencia laboral, tiendo a creer que en el caso de las organizaciones siempre está la posibilidad de formar un círculo virtuoso que parta de los principios intrínsecos a la compañía -honestidad, eficiencia, servicio- y que vaya diseminándose por cada célula de la empresa...Sin embargo, considero que quienes están siempre al frente, líderes, dueños y gerentes, tienen la enorme responsabilidad de encarnar con su ejemplo los principios e ideales corporativos que representan...Si el dueño habla de trabajo, pues, tiene que ser el primero y el más dado a esforzarse con un plus digno de emulación por su subalternos...y así con todo...
    Vuelvo a mi experiencia personal, y, con carácter ecuánime y orgullo, debo reconocer que el dueño de la empresa para la que trabajo, mi jefe, encarna perfectamente los valores de la compañía -honestidad, eficiencia y servicio-, y con su ejemplo, todos nos hemos ido convirtiendo en partícipes de ellos...
    Eso es algo que siempre admiraré y por lo que me sentiré agradecido..

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  3. ¡Yo trabajo en una organización así!!! Así que no tengo mucho que añadir. Ojalá pudiéramos convertirnos en una especie de virus, que contagiara a otras organizaciones...

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