jueves, 2 de octubre de 2008

ESQUIZO / ESQUICITO

Hola, criatura. Soy yo, Esquicito, el hijo de mi papi. Cuando oigo a mi papi hablar de ti me dan ganas de conocerte. La otra vez le oí decir que desde que te conocía andaba mal de la cabeza, pero yo no noto ninguna diferencia últimamente. Yo creo que él ya estaba así antes.

Bueno, te escribo porque ser el hijo de mi mami y de mi papi es complicado y la verdad es que no entiendo bien eso del matrimonio. Una vez vi en la televisión que en algunos países los hombres se casan sin conocer a sus esposas. Cuando le pregunté a mi papi si eso era verdad, me dijo que no sólo era cierto, sino que eso ocurría aquí también.

Seguía sin entender por qué se casa la gente, entonces le pregunté a mi papi por qué se casó con mi mami y me dijo que yo tenía la culpa. Le fui a preguntar a mi mami y parece que fue por un problema de matemáticas, porque me dijo algo de que no habían sacado bien unas cuentas. Pero no le digas a nadie que yo fui la primera fuente de conflicto entre mis padres, porque sabiendo que de siete a ocho meses antes de mi nacimiento, mi papá había estado de viaje, entonces decidí nacer antes de tiempo. Además, como tengo buena capacidad de imitación, siempre imitaba a mi padrino en lugar de mi papá, y aquello fue un gran alboroto.

Bueno, he continuado con mi investigación, criatura, y encontré en una enciclopedia que en tiempos bíblicos los hombres podían tener tantas esposas como les fuese posible mantener. Cuando le pregunté otra vez a mi papi, me dijo que en la actualidad es igual. También leí que hay una cosa que se llama bigamia y es cuando tienes una esposa de más. Se lo comenté a papi, pero me dijo que la monogamia es lo mismo.

Empecé a pensar que las respuestas de papi eran un poco extrañas, así que fui a averiguar en donde mi mami; ella me dijo que los hombres tienen más suerte en el matrimonio que las mujeres, porque en general se casan a mayor edad que ellas y se mueren primero. También me dijo que ella nunca supo lo que era la verdadera felicidad hasta que se casó, pero que ya para entonces era muy tarde. Supongo que todavía está un poco brava desde el día en que me metí en su closet con los envases de cloro y de pintura de aceite; no sé por qué, a mí me pareció de lo más ameno.

Como todavía no entendía, criatura, le pregunté a mi mami qué haría si mi papi se fuera con otra mujer y lo que le dio fue un ataque de carcajadas que le duró más de media hora. Después me dijo que si una mujer le robase a mi papi, la mejor venganza sería dejarla que se quedara con él, y que había matrimonios que terminaban bien mientras que otros duraban toda la vida. Creo que dijo también algo sobre que el matrimonio se inventó cuando la expectativa de vida promedio del adulto era de 30 años.

Volví donde mi papi y cuando le interrogué cómo sería perder a mi mami, me dijo que muy duro y difícil, tanto que a él hasta ahora le había sido imposible. Yo indagué sobre si él quería a mi mami igual que cuando eran novios y me respondió que a él no le gustaban las mujeres casadas. Tampoco entendí, así que le pregunté si había alguna película que tratara sobre el matrimonio y me dijo que viera Rocky I, Rocky II, Rocky III y Rocky IV. Me hizo recordar cuando me puse a jugar con su colección de navajas; ¡qué descubrimiento!, yo no sabía que servían para rayar directamente en las mesas de madera sin tener que usar papel. Fue por esos días también que aprendí que cuando uno es chiquito y se pone a llorar si un conocido le pasa por el lado, indefectiblemente le preguntan a esa persona “¿Qué le hiciste al niño?”; es una cosa muy entretenida mirar el rostro desconcertado del acusado.

Pero sigo sin comprender bien lo del matrimonio. Yo, observando a mi papi y a mi mami, creo que el mejor sería uno que reuniese a una mujer ciega con un marido sordo. Tengo la impresión de que las mujeres se casan con los hombres pensando que estos cambiarán y los hombres se casan con las mujeres pensando que estas no cambiarán, pero los dos se equivocan. De todas formas, no sé si continuar preguntando; es más chévere tratar de conectar el perro al enchufe o mejorar mi técnica para hacer que el plato de comida se caiga cada vez que mis papis están volteados, y después ponerme a llorar desconsoladamente y hacer pucheros, o aparentar repentinos ataques de asma.

Lo único que he concluido hasta ahora es que el matrimonio es un asunto de casados, por lo que los solteros no deberían meterse en eso. Pero de todas formas te pregunto a ti en caso de que sigas en estado de soltería, porque parece que los casados están todavía más locos que yo.

Esquicito

3 comentarios:

  1. Hola Esquicito... ésta es mi sección favorita del Cuentador. Me siento tan identificada... jajajaja.
    Una vez escuché a un amigo decir que había que casarse solo una vez en la vida... Ahora entiendo por qué...
    Saludos,
    MM

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  2. Amiga, parece que hay unos cuantos reincidentes sin remedio que no están de acuerdo con tu amigo. Bueno, después que no vengan a decir que tu amigo no se los dijo!!!
    Gracias por seguir pendiente de las aventuras de Esquizo.
    Como siempre...

    Hugo Rafael

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  3. Pues a mí tanto Esquizo como Esquicito siempre me sacan muchas sonrisas y más de una carcajada.

    Yo en esto del matrimonio sólo tengo unos pocos meses de experiencia, pero eso de que las mujeres esperan cambiar a sus maridos y los hombres esperan que sus mujeres no cambien... ¡ya se está manifestando!

    Últimamente también he escuchado a más de una mujer decir, sin importar cuánto años tuvisese de casada, "¡es que yo no tengo un esposo, sino un hijo grandote que estoy criando!". A mi generalmente me da risa escuchar eso, pero a veces me viene a la mente, sobre todo cuando me provoca darle "pao-pao" a mi esposo y mandarlo a su cuarto sin cenar. Lo bueno es que todavía no nos pasa por la cabeza la vida sin el otro.

    Sigue escribiendo, Hugo. Un beso.

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