martes, 23 de septiembre de 2008

UN LIQUI-LIQUI EN LA GALIA / UN PASEO POR LA DRÔME


La semana pasada estuve trabajando en el sur de Francia, en la espectacular provincia francesa, en el departamento de La Drôme. De hecho aún sigo aquí, mientras escribo esta nota y preparo mi regreso a París.

Fue aquí donde tuve mi primera estada prolongada en Francia, en el año 2004, específicamente en un amable pueblito de nombre Nyons, conocido por la calidad de sus aceitunas y su aceite de oliva. Recuerdo que en esa oportunidad aprendí –confieso mi tropical ignorancia de entonces– que la diferencia entre aceitunas verdes y negras no viene dada porque sean de variedades apartes, sino porque son recogidas en distintas etapas de maduración. Los olivos son unos magníficos árboles, no muy altos (se reconocen los más viejos porque su tronco es más grueso) cuyas hojas tienen un color verde claro en una cara y otro más oscuro en la otra, y son tan importantes por estos lados, que existe incluso una especie de “cofradía” del olivo que cuida todos los aspectos de esa magnífica planta. En Nyons hay también un antiguo puente romano, parte del variado conjunto de evidencias de la herencia que la antigua Roma dejó en La Galia.

La Drôme tiene estilo rural y de la campaña; es territorio de chicharras, trufas, girasoles, tilo y turrones, además de frutas diversas como cerezas, higos y albaricoques. Mención aparte hay que hacer de la lavanda, cultivo sello de la región; en verano, los lilas y morados característicos de la floración de la planta se expanden de manera impresionante. Como buena zona agrícola, sembradíos de todo tipo surgen por doquier y la vista es magnífica, pero tal vez los más insólitos son los viñedos, fuente de uvas y por supuesto, de vino. La Drôme es bañada por el río Rhône, el más grande de Francia, y algunos de sus “caldos”, incluidos entre los vinos de apelación de origen controlado Côtes-du-Rhône (riveras del Rhône) son reconocidos mundialmente.

Recuerdo que cuando vi los viñedos por primera vez, me llamó la atención que en muchos de ellos hubiesen rosales plantados al frente. Aquí la explicación: resulta que hay un insecto medio muérgano que ataca a las viñas, pero al que le gustan todavía más los rosales; entonces los “vignerons” (los dueños de los viñedos), entre las primeras cosas que hacen cada mañana, es revisar los rosales. Si algún rosal tiene el bichito, es hora de actuar rápido y dar la alerta a todos los viñedos de la región, para que se pongan en guardia.

Para mí La Drôme equivale entre otras cosas a la famosa y desconocida alquimia de especias conocida como “hierbas de provincia”: tomillo, orégano, mejorana, albahaca y romero (cuyo olor me recuerda a la cocina de mi madre y cuya planta conocí aquí, porque crece salvaje en la región). Digo “desconocida”, porque hay quienes argumentan que el laurel, o el perifollo o la menta o el estragón y pare usted de contar, deben ser incluidos, mientras que otros sostienen que si la mezcla no tiene lavanda, no es provenzal auténtica ; pero de inmiscuirme en discusiones de chefs, líbrenme San Benito de Palermo, San Lorenzo y San Pascual Bailón.

También aquí descubrí flores comestibles y el queso de cabra. ¿Desea usted saborear una excelente merienda, absolutamente provenzal? Tome una rebanada de pan, úntele queso de cabra de calidad al menos decente (preferiblemente que no esté muy ácido), después úntele miel, agrégue un poquito de romero et voilà! dispónganse a degustar un bocadillo fenomenal.

Ahora que el verano da paso al otoño, los colores de la región se realzan con la luz del atardecer, que me parece una de las más bellas que haya visto alguna vez. Los contrastes entre casas de piedra y sembradíos son simplemente extraordinarios, y en la medida en que avanza el otoño, el paisaje cambia de color a diario, pasando de verdes a: amarillos, naranjas, rojos, vino tintos y marrones, todos conviviendo al mismo tiempo.

Algunos sitios de Internet donde se puede apreciar algo de lo que trato de describir, son:

http://www.drome-provence.com/paysages/indexa.html

http://www.dromeprovencale.fr/

http://www.provenceweb.fr/f/drome-provencale.htm

http://www.drometourisme.com

La Drôme es una zona afable, tranquila, puente entre el Norte y el Sur franceses, con acento de campos y cultivos, con mirada de paredes de piedra y de soberbios vinos, de mercados pintados, de caminos de aromas, de tardes amarillas y rosadas y de cielos francos que anuncian la cercanía del mediterráneo. Hermoso territorio que he tenido la suerte y bendición de conocer.

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