miércoles, 24 de septiembre de 2008

PARA CONTAR / PEQUEÑA ODISEA NOCTURNA


Comenzaba a caer la noche en Ítaca. Ulises llegó por fin a su casa y ya preparaba una serenata para su esposa, cuando al abrir la puerta encontró la más inmensa, desquiciada y complicada madeja de la que se tuviera memoria. De la formidable telaraña intentaba inútilmente salir Penélope, armada con un par de agujas de tejer y cara de muy pocos amigos. Ulises le preguntó:

-¿Qué haces?

-Tejo un sudario para tu padre.

Viendo aquel insólito lío en plena sala, el guerrero insistió:

-¿Pero por qué todo este enredo?

-Porque no había hilo en el mercado y tuve que comprar estopa… ¡pero solo la venden por kilo!

Creo que Ulises decidió regresar a su barco.

4 comentarios:

  1. ¡Sos grande!
    ¡No tienes idea de cuánto me he reído!

    Besos muchos,

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  2. Gracias, recordada y admirada Naky. Fuiste tú una de mis inspiraciones para abrir este blog.
    Qué bueno saber que me visitas de vez en cuando. Es un caro halago.
    Besos más aún.
    Como siempre...

    Hugo Rafael

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  3. jajajajaja, yo solo huyo... huyo despavorida de allí y no vuelvo ni en las navidades.
    jajajaaja

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  4. Gracias, tía genial, por venir por aquí a leerme.
    Te quiero mucho.
    Como siempre...

    Hugo Rafael

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