jueves, 7 de agosto de 2008

ESQUIZO / EL USURPADOR

El otro día estaba acostado en mi cama jugando yo-yo, criatura, y me quedé viendo las estrellas; entonces me pregunté de pronto: ¿y en dónde carajo está mi techo?

Fue cuando me di cuenta de una cosa horrible (aparte de que mi techo había desaparecido y de que mi yo-yo es horrible también) y por eso me levanté a escribir esta nota urgente. Es muy importante que la leas, criatura; cuanto antes mejor. Es más, ya deberías haberla leído, así que apúrate; pero asegúrate de que soy yo quien te la escribe. Aunque no lo creas, podría ser otro yo y no yo.

Como consecuencia de mirar las estrellas, unas voces en mi cabeza me dijeron, a través de unas fuentes telepáticas que están en otra parte de mi cabeza, que un peligro inmenso se cierne sobre nosotros. Sí, sobre tú y yo (y tal vez sobre el yo-yo). Fuentes adicionales también en mi cabeza se echaron a perder y el cerebro se me inundó un rato, así que tuvimos que llamar un plomero. Pero esto no tiene nada que ver con lo que iba a decirte, así que hazme el favor de no distraerme más ni lanzarme para arriba y para abajo como a un yo-yo, y deja que siga echándote el cuento.

Sucede que aprovechando que mi techo se fue de paseo, alguien irrumpió en mi morada (que es más bien fucsia) y se metió en mi materia gris (que es más bien gris) y como la muy regalada lo dejó entrar, el malhechor se llevó mis pensamientos consigo. Menos mal que me dejó algunos, porque si no estaría yo igualito que un yo-yo y me habría sido imposible escribir esto.

Como sea, el hurto indica que en algún momento el muy impostor va a querer sustituirme. He aquí la gravedad del asunto; un tipo que no soy yo se va a hacer pasar por mí ante ti diciéndote que soy yo. Seguro que declarará entonces que es Esquizo El Usurpador y a lo mejor hasta te sale con el cuento de que alguien quiere suplantarlo. Lo sé porque además se robó algo que yo había escrito para ti, asumo que para publicarlo en “El Cuentador” como si fuera yo y decir después, embaucadoramente, que fue él quien lo hizo. Patrañas, puras patrañas y triquiñuelas de charlatán barato, pero se le va a enredar el guaral del yo-yo, vas a ver.

El individuo en cuestión se llevó además mi partida de nacimiento y mi certificado de defunción, mi colonia, una entrada gratis para el sanatorio, un metro de encaje negro (que no es lo mismo…), un par de bracunostricélidos color verde claro, un libro de cómo tener éxito siendo esquizofrénico, un ornitorrinco (que no sé qué diablos haría allí), una mata de guaritoto que yo usaba para bañarme y hasta el queso que había en la mesa también se lo comió, ese barbarazo. Me dejó el yo-yo, eso sí (tal vez le pareció horrible).

Ahora ¿por qué ese ensañamiento conmigo?, pregunto yo. Pero no me contesto, no sea Esquizo El Usurpador en lugar de mí quien pregunte aprovechando el desconcierto y logre confundirme conmigo mismo, y luego le suministre yo información delicada creyendo que yo me estoy hablando yo a mí mismo, como un mismo yo-yo. Por precaución voy a dejar de dirigirme la palabra unos días, pero por si acaso, no me lo recuerdes, criatura, no vaya a ser que Esquizo El Usurpador te confunda también y se te vaya el yo-yo y le digas a él lo que me ibas a decir a mí y todo esto se vuelva un yo-yo.

Insisto; si alguien que no es yo puede hacerse pasar por mí, su siguiente paso va a ser contactarte e intentar marearte cual yo-yo. Así que no le creas, criatura, porque no seré yo. Yo, este yo que soy yo, el original y exclusivo y nadie más sino yo mismo, sólo hay uno e indivisible, por muchas personalidades que tenga: yo; que soy el único, genuino e inimitable yo que soy yo. Tengo mi yo-yo de testigo (sí, ya sé que es horrible, pero ni modo).

Espero que no sea tarde y no te hayan engañado ya como a un chino (no sé cómo lo harán porque a ningún chino se le entiende), dándote minino por conejo o gurrufío por yo-yo. Alerta, criatura.

En resumen, espero que no caigas en la burda trampa de alguien tan vil que es capaz hasta de hacerse pasar por mí. Nadie que te diga que soy yo seré yo, porque yo no estaré allí. Yo estoy aquí, por tanto no puedo estar allí o acullá, y en mi singularidad e irrepetibilidad no puede haber más Esquizo que yo en el mundo y universo; de manera tal pues que no creas en palabras de otro yo, por más yo-yo que sepa jugar.

De todas formas, establezcamos un código secreto entre tú y yo; una especie de clave de seguridad que a la vez sirva como arma de retaliación contra ese abusador, triste y descolorida copia destinada a ser borrada del tiempo, envidioso y fallido alter-ego, burda y chimba imitación. Si viene alguien por allí como yo, con o sin yo-yo, a decirte que es Esquizo, le preguntas "¿Esquizo qué?" y tiene que responderte: "Esquizo El Usurpador". Así sabrás que soy yo y no otro yo. El recurso es brillante, porque a la vez estaremos usurpando su usurpador alias y él ya no podrá utilizarlo; la propia venganza. Es que yo soy de verdad insólito; no puede haber dos como yo.

Aunque claro, si él no sabe… bueno, no importa, por si acaso tú haces como quien no sabe. Y si nos descubre, ¡le das en la cabeza con el yo-yo!

Por lo pronto te dejo porque está lloviendo y se me mojan el cuarto y el yo-yo. Así que hasta luego.

Esquizo.

P.D ¿Por casualidad no habrás visto mi techo por ahí?

5 comentarios:

Karina Pugh Briceño dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Me desmayo de las risas....

Lo de "un metro de encaje negro (que no es lo mismo..) te quedó divertidísimo.

Además, Esquizo le dice "criatura" a su Interlocutora? Novia? Mamá? Alucinación? y suena super cómico.

Adoro a Esquizo... Déjalo salir más a menudo!

Cariños desde tu tierra

Hugo Marichales dijo...

Karina, gracias de nuevo por tu lealtad. Esquizo llama criatura, a quien sea que lo lea (entre otros). Y solo hay que dejarlo salir una o dos veces al mes, máximo. Más, puede ser muy peligroso.
Como siempre...

Hugo Rafael

Jesús dijo...

Que bueno este texto. Me hiciste recordar algo que escribí hace muchos años, sobre un usurpador también: http://www.predicado.com/articulo/INANTINO-79013.html

Verónica dijo...

Mmmmmm, es decir, ¿Que el de anoche no eras tú? ¡Ups!

Jajajaja, Esquizo de mi lunático corazón. Gracias por hacerme reir. Una de las tantas razones por las que te quiero.

Hugo Marichales dijo...

¡Claro que fui yo! (y si no ¿quién habría podido inventar todas esas cosas con el yo-yo?)
Queda ahora en ti adivinar quién fue que te escribió esto.
¿Una pista?
¡Fui yo!