viernes, 28 de marzo de 2008

INSOLITUDES / TACONES DE CARRERAS

“Yo quiero unos zapatos de tacón alto”, decía una canción que siempre me pareció risible (lo cual no impidió que lograra cierto éxito en su momento, al menos en Venezuela), pero más risa me dio enterarme de un evento sucedido el año pasado en México. Ya le cuento, pero antes imagine usted andar caminando por la calle, sin mayores preocupaciones, y entonces llegar a una plaza y encontrarse de repente un montón de mujeres con atavíos de cualquier género, pero con una sola característica en común: todas con zapatos de tacón alto.

No, lo anterior no es ninguna fantasía producto de cierto y particular fetichismo ni tampoco la máxima aspiración de un dependiente de zapatería que sólo gana comisión por cada venta realizada. Es algo incluso más singular: el encuentro de un número importante de féminas dispuestas a competir en una carrera de 100 metros planos, llevando puestos… ¡zapatos de tacones altos!

El caso es que en México se realizó a finales del 2007, una carrera con estas características, que también se ha llevado a cabo en Holanda, Polonia, Estados Unidos, Rusia, Alemania y Francia. Unas dicen que el asunto es un homenaje a los diseñadores internacionales más reconocidos, mientras que otras, tal vez buscando un lado más práctico, sostienen que es una manera de demostrar que las mujeres pueden hacer todo también en tacones, incluso correr los cien metros.

Los tacones altos, en tanto símbolos de la moda, nos vienen – qué sorpresa–, de Francia. El cuento se relaciona con el famoso Luis XIV, el Rey Sol, que instauró la monarquía absoluta, que permaneció 72 años en el poder y que también fue protagonista central de la vida social francesa de entonces. El egocéntrico y excéntrico rey usaba tacones altos para disimular su baja estatura y llegó a prohibir, so pena de muerte, que cualquier otra persona utilizara modelos similares. Al caer la monarquía francesa, los zapatos perdieron su signo de privilegio y a partir de allí, los tacones han subido, bajado y ampliado su campo de acción, al punto de que hoy son incluso parte esencial de competencias de velocidad.

En la edición mexicana, la convocatoria estuvo dirigida a mujeres mayores de 25 años y sólo se permitió el uso de zapatos de tacón de aguja de un mínimo de 8 centímetros y un máximo de 10.5 centímetros, sin plataforma. Además –supongo que para evitar la competencia desleal que la presencia de algún “travesti” pudiera significar– las bases de la carrera estipulaban que todas las participantes que pasaran a la gran final, debían ser mujeres por naturaleza y presentar una identificación oficial que avalase su edad y género.

Por supuesto –el postmodernismo, pana–, hay quienes se opusieron firmemente al evento, argumentando que los tacones altos ponen en riesgo la salud de las mujeres, que es necesario más bien promover iniciativas dirigidas a una mayor y mejor conciencia sobre el autocuidado, y que la carrera, además de degradante para la condición femenina, tenía un propósito final eminentemente consumista. Hay que decir que en México, uno de los principales patrocinantes de la carrera fue una conocida tienda que había ofrecido entre otros, regalos para “el mejor peinado”, “la más elegante” y “la mejor sonrisa”.

Sea cual sea su posición al respecto, sepa que la ganadora en esta ocasión fue la mexicana de 31 años, Yamilé Alaluf, quien logró un tiempo de 14 segundos y 74 milésimas, registro que –hay que decirlo– muchos santos varones en zapatos tradicionales no son capaces de igualar.

¡Otra vaina más!

1 comentario:

  1. Una de mis hermanas tras tocar al timbre de su casa y esconderme en plan de incordiarla, en una de esas veces que abre la puerta y me ve desde cierta distancia, como unos 15 metros, salió corriendo detrás de mí. Yo eché a correr para que no me pillase, pero mi hermana a pesar de ir con zapatos de tacón y yo con zaatillas deportivas, es mucho mas rápida y que yo, por loque me da alcance. Acabé con un par de capones por molestarla, jajaja

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