lunes, 31 de marzo de 2008

ESQUIZO / EL VIEJITO

Aaaayyyy criaturita, mira ya cómo estás de grande, verdaderamente que el tiempo pasa volando.

¿No me reconoces? Soy yo, Esquizo el Viejito, que con mano temblorosa y senil te escribe unas líneas que podrían ser las últimas de su existencia. Es que uno en su vejez sólo puede quejarse de los achaques. Estas cosas le pasan a uno con los años.

A mi edad lo he visto todo, lo he hecho todo, he escuchado todo... pero aayy mi espalda, ya no puedo recordar nada. Además, arrugado no es algo que yo quería ser cuando creciera; menos mal que las arrugas no duelen. Yo sí había escuchado que el tiempo era remedio para todo; lo que no sabía era que era un maquillador desastroso.

Por ahí hay algunos que creen que el joven es teoría, mientras que el anciano es un hecho. Pero yo ya soy, ayaaaayyy, más bien un desecho y estoy, sobretodo… maltrecho. No; es que cuanto más vive uno, yayyyyyyay, menos futuro tiene por el cual preocuparse, y después de los 60 (que yo pasé hace ya como 60 años) todos pertenecemos al sexo débil. Es más, ya yo estoy, ayyayayay mis piernas, en la edad en la que mi presión arterial es más alta que mi coeficiente intelectual. Si te cuento que el otro día me paré a retomar el resuello en el descanso de una escalera, y después no sabía si yo iba era subiendo o bajando.

Sí señor, pero nadie me puede quitar lo bailao... si tan sólo pudiera acordarme.

Pero uno no se va poniendo viejo, sino que los demás lo van poniendo viejo a uno, criaturita. Te diré que uno empieza a sospechar de que los años le están pegando, cuando los demás te dicen con frecuencia, “qué joven se ve Usted”. Por eso es que la tercera edad es la vencida, caracha. Aaayyyayay estos riñones. Cuándo en mis tiempos.

Ahora uno ve esa juventud de hoy que nunca sabe ni qué hora es ni en qué día está; con esos pelos estrafalarios y esas ropas tan poquitas que te pueden matar, ay de un infarto, y zarcillos en el ombligo y no quiero saber dónde más. Y esas costumbres, queriéndole contestar a uno, los muy irrespetuosos. Un bastonazo es que les puedo dar. Dígame esos novios; haciendo unas cosas que ya quisiera haber tenido permiso yo incluso de casado. Es que si Mi General todavía estuviera en el gobierno, ya los hubiera corrido para sus casas a planazo limpio.

Pero Usted no vaya a estar comportándose así, criatura, dando espectáculos gratis por la calle, mire que Usted es alguien decente; no me vaya a salir sin fundamento ahora que ya ha crecido. Es más, le diré algo muy importante, tan importante que puede cambiar su vida, tanto que nada de lo que le hayan dicho sus padres le iguala, de tal importancia que tal vez sea la cosa más importante que le importe a Usted, tan importante que, aayyyy la paleta, pues que… que… que… pues que ya no me acuerdo.

Es que los jóvenes de hoy como que no creen que envejecerán nunca. Vainas de muchacho, porque todo el mundo dice que desea poder llegar a viejo, pero se niegan a aceptarlo cuando han llegado. Mas tú sabes que estás envejeciendo cuando un sábado por la noche suena el teléfono y deseas que no sea para ti.

Ji, ji; si yo hubiera sabido que iba a vivir tanto, me habría cuidado un poco más. Porque en años de perro, aaayy mi espinazo, hace ratíííííííísimo ya que yo debería estar muerto. Es que se puede vivir cien años, siempre y cuando dejes de hacer las cosas que deseas hacer cuando llegues a esa edad. Pero te confiaré el secreto para que puedas cumplir cien años; es muy fácil: ¡tienes que cuidarte mucho después que tengas noventa y nueve!, ji ji ji. Lo que sí es cierto es que ponerse viejo es la única forma de vivir mucho tiempo.

Ahora dicen y que tengo que hacer ejercicio, porque debo cuidar la salud. ¿Cuál salud, criatura? Por eso es que cada vez que siento ganas de hacer ejercicio, me acuesto hasta que se me pasa. Y podrás hacer toda la gimnasia que quieras y comer todo lo sano que te provoque (si es que la comida sana puede provocar algo), mas de la pelona no te salva ni ella misma, criatura.

Pero ya me cansé y ahora tengo que ir a ponerme mis dientes y masticar por lo menos una compota. La verdad es que eres joven cuando no tienes que hacer nada por parecerlo. Por eso baile bastante, criatura, no deje de bailar nunca. Aunque después no se acuerde con quién bailó, ji ji. Aaaaayy mis huesos.

Esquizo

3 comentarios:

  1. Y a qué viene eso de escribir sobre viejitos??? ... será que ya estas identificando los primeros signos y mejor los escribes antes de que se te olviden :)
    Un beso,
    Maya

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  2. amigo hugo mi nombre es sergio soy de venezuela nacido en caracas igual que tu googlie mi apellido a ver si salia yo y me saliste tu yo soy nieto de luis marichales primero y hijo de luis marichales segundo mi abuelo cabe recalcr era de un cacerio llamado volcan en el estado delta amacuro espero tu respuesta a ver si tienes o no un parentesco conmigo solo para tener contacto con otra parte de la familia si en realidad lo somos saludos este es mi email si me kieres contactar sergiomarichales@gmail.com

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  3. Que pluma tan fina H.Ramón, te felicito.
    De verdad disfruté tu cuento, tiene mucha chispa y me encanta el ingenio.
    Sigue adelante, me siento orgulloso de llamarte "amigo".

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