martes, 19 de febrero de 2008

UN LIQUI-LIQUI EN LA GALIA / DRAGONES DESFILANDO

Desde niño siempre me gustaron los dragones, así que saquen ustedes la cuenta de mi alegría cuando el pasado domingo 10 de Febrero puede ver dragones desfilando. Porque ese día, en los alrededores de Place d’Italie en el 13° “Arrondissement” (figura administrativa más o menos equivalente a la del municipio), que es la zona de París con mayor cantidad de población china, se llevó a cabo uno de los desfiles que la comunidad de esa nación celebra en esta ciudad con motivo de la llegada del año nuevo; el chino, por supuesto.

El inicio del nuevo año chino corresponde en general a la segunda luna nueva después del solsticio de invierno boreal (21 de diciembre), por lo cual es fecha variable. En este 2008 fue el 7 de Febrero cuando se le dio la bienvenida al “Año de la Rata”, con el cual comienza un nuevo ciclo de 12 años. La celebración toma generalmente varios días.

Como el domingo anterior había estado en el desfile del carnaval parisino, mi primera impresión fue la de participar en una “octavita de carnaval”: coloridos trajes y disfraces, carrozas, hermosos rostros, buen ambiente y mejores deseos y expresiones equivalentes a nuestro “feliz año” por doquier, todo con un magnífico sabor oriental. Dice una leyenda china que “Nien”(que en chino significa “año”), un malvado monstruo, se comía a la gente en la víspera del año nuevo, pero le espantaban el color rojo, la luz del fuego y los ruidos estruendosos; de ahí la tradición de arrancar el desfile con una buena ración de petardos y fuegos artificiales, así como de la predominancia del carmesí.

No podía faltar la promoción de los Juegos Olímpicos, que este año se celebran en Pekín; así, las mascotas oficiales estaban entre los primeras que desfilaron, recogiendo muchos abrazos de grandes y pequeños y “calentando” al público para lo que venía detrás.

Uno de los momentos cumbres del evento lo constituye las danzas del Dragón y del León. Se supone que las cabezas de esas bestias espantan el mal y atraen la suerte, así que de vez en cuando los muy simpáticos Leones (ejecutados por uno o dos bailarines) se acercan a algún espectador –con frecuencia niño– para dejarse frotar y acariciar la cabeza. Por su parte, la danza de los Dragones requiere el trabajo coordinado de varias personas, quienes logran ejecutar interesantes piruetas, al punto de que por momentos crees que realmente estás ante una de esas maravillosas criaturas.

En resumen, un lindo, colorido, interesante y distinto desfile, probablemente mejor descrito en las fotos que verán a continuación. ¡“Kung hsi” para todos!









1 comentario:

Verónica dijo...

Hermosísimas las fotos, Marichales. Parece que estuvo mejor que el desfile de Carnaval!!!