miércoles, 27 de febrero de 2008

SILMARIL / LOS SILMARILS


Algunas personas me han preguntado qué significa la palabra “Silmaril”. Pues bien, “Silmaril” es un nombre tomado del mundo mitológico desarrollado por el escritor inglés J. R. Tolkien, autor entre otras obras, de “El Silmarillion” y de “El Señor de los Anillos”, libro este último que tengo entre mis favoritos y que considero genuino producto de la mezcla de una fantasía echada a volar con las alas de una mente preparada. Escojo entonces el nombre de “Silmaril” como homenaje a la maravillosa capacidad para crear y aprender del ser humano que conocemos como Imaginación. Con base en lo que se relata en el libro “El Silmarillion” he preparado el siguiente texto a manera de resumen:


Al principio sólo existía Ilúvatar, el Único, quien con su música creó el Universo. Los primeros vástagos del pensamiento de Ilúvatar fueron los Valar, que vivían en un lugar llamado Almaren, el cual era alumbrado por dos gigantescas lámparas, pues aún no existían ni el Sol ni la Luna.

Pero uno de los Valar, Melkor, sintió envidia de la creación de Ilúvatar y decidió rebelarse y destruir Almaren y las lámparas.

Después de la destrucción de Almaren, los Valar establecieron una nueva ciudad en la región de Valinor, en el más occidental de los territorios del extremo del mundo. A esa ciudad la llamaron Valmar. En el portal occidental de Valmar, Yavanna, una de las Valar, consagró un montículo verde y entonó un hermoso canto en el cual puso todo lo que ella pensaba sobre las cosas de la tierra. Y mientras cantaba y no se oía en el mundo ningún otro sonido que la voz de Yavanna, en el montículo surgieron dos hermosos y muy altos árboles: Laurelin y Telperion.

Telperion, cuyo nombre significa “Árbol de Plata” tenía hojas color verde oscuro y brillaba con luz plateada; Laurelin, cuyo nombre significa “Canto de Oro” tenía hojas de color verde claro y brillaba con luz dorada, y ambos alumbraban a toda Valinor. Cuando uno de los árboles brillaba, el otro estaba apagado, pero el brillo de cada uno era cíclico e iba incrementándose poco a poco hasta llegar a un máximo, a partir del cual el fulgor comenzaba a declinar hasta apagarse. La luz brillaba durante siete horas, pero el ciclo de cada árbol iniciaba una hora antes de que la luz del otro se apagara. Y se dice que esa hora, llamada “La Mezcla de las Luces”, una ya camino de extinguirse y la otra comenzando a alumbrar, era la más hermosa de todas.

Tiempo después del nacimiento de los árboles de Valinor, llegaron al mundo los Elfos y empezaron a poblarlo. Uno de ellos fue el príncipe Fëanor, cuyo nombre quiere decir “Espíritu de Fuego”, quien era hijo mayor del Rey Finwe y el más sutil de mente y el de manos más hábiles entre los Elfos. Y cuando Fëanor llegó a la plenitud de su capacidad, recurriendo a toda la ciencia y el poder que poseía, elaboró tres joyas que constituyeron la más extraordinaria de todas sus creaciones. Eran tres joyas que tenían la apariencia del cristal, aunque no se sabe cuál es la sustancia de la cual fueron hechas y tenían un fuego interior que Fëanor hizo con la luz mezclada de Laurelin y Telperion, los árboles de Valinor, de manera que brillaban con luz propia; mas cuando eran bañadas por la luz, la reflejaban con maravillosos matices. Los Valar las consagraron, de modo que ningún ser maligno pudiera tocarlos sin lastimarse y se dice que la luz de los árboles de Valinor vive todavía en ellas.

Esas joyas se llaman los Silmarils.

2 comentarios:

  1. Hermano, que bellos recuerdos!!!

    Debemos repetirlo algún día ;-)

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  2. Estimado Sensei, ó Sensee como dicen que se escribe correctamente, y te digo sensei porque 先生, Sensei es el término japonés que designa a un maestro o a un doctor como bien sabes.

    Literalmente sensei significa "nacer antes" De los kanjis "sen"(先) antes y "see"(生) de "umareru" (生まれ) que significa nacer.

    Según los japoneses tradicionales se le denomina así porque la única diferencia que hay entre un alumno y un maestro es que este simplemente ha nacido antes y por eso puede enseñar...

    Retomando. Mi estimado Sensei, me divierto mucho leyendo tus líneas, además de coloridas y elevadas, son nutridas con una peculiaridad que te pone realmente a pensar. Al leer Los Silmarils, recuerdo al igual que Luis, aquellos espacios mágicos que compartimos, donde mucho aprendimos, marcando una pauta en nuestro andar y proceder. Hoy como bien dices, los Silmarils caminan llevando Luz propia por donde quiera que van, iluminando espacios y territorios en donde son bienvenidos, no se si su creador el príncipe Fëanor, las creó para permanecer físicamente juntas, lo que si se, es que donde quiera que estén, siempre tendrán la conexión invisible de sus energías, tan solo por poseer las mismas estructuras, los mismos niveles de consciencia, y la misma evolución en su interior, por eso serán siempre "joyas" que podrán encontrarse ó separarse en cualquier frontera, pero siempre permanecerán juntos en su esencia.

    Es para mi de mucho orgullo compartir este significado con el que me bautizo, y con permiso o no del autor, me ocupare en seguir descubriendo otros Silmarils, que sin saberlo caminan llevando luz desinteresada a la humanidad.

    Apreciado Sensei, hoy recién entré a tu blog y apenas me adentro leyendo los artículos puede mi mente volar como el viento libre y sin cesar. Gracias por ayudarnos a crear y volar.

    Me voy aventurar con mi propio blogs, secundando esta iniciativa, la de Luis y muchos otros que conozco, al que ya he llamado MOTTAINAI y adentrarme en este mundo de la escritura en el ciberespacio el cual desconocía.

    Que dios te bendiga. Te quiero. Con mucho aprecio y respeto, tu aprendiz siempre.

    Rafael E. Guzmán Garmendia

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