lunes, 25 de febrero de 2008

ESQUIZO / EL PELABOLA


El dinero si es caro, criatura. ¿Verdad?

Y como todo en esta vida cuesta plata, tú ves entonces a la gente trabaja que te trabaja que te trabaja para hacer fortuna; pero lo cómico es que la mayoría no son ricos porque, de tanto trabajar, no tienen tiempo para ganar dinero.

Por eso yo decidí apartarme del mundano y vil metal y ahora soy Esquizo el Pelabola, quien pretende compartir contigo su filosofía sobre los reales y las riquezas.

Porque dicen que el dinero habla, pero el mío, criatura, como que lo único que sabe decir es “adiós”. Y si como mientan en el norte, el dinero llama al dinero, entonces el mío debe estar totalmente afónico.

Cuando no se tiene real, siempre se piensa en él; cuando se tiene, sólo se piensa en él. Yo resolví romper ese vicioso círculo e ingresar el mundo de los pelabolas sistemáticos, quebrados, resignados y sin esperanza. De otro modo me iba a reventar la cabeza diciéndome que el dinero no es lo máximo y al mismo tiempo, tener que enfrentar una evidente y costosa realidad donde las cosas que son mejores que el dinero, cuestan mucho billete.

Pero no te creas; es un alivio esto de andar arruinado todo el tiempo. No tengo que brindarle a nadie ni puedo despilfarrar fortuna ni andar usando ropa fashion para tratar de estar a la moda; no pierdo tiempo en el supermercado ni gasto en gasolina para el carro, pues me lo embargaron y ahora que camino más y me alimento menos, estoy en mejor condición física; no tengo que estar recibiendo llamadas fastidiosas porque el teléfono está cortado; no me embrutezco viendo programas mediocres en la televisión, porque el televisor lo empeñé; no tengo que derrochar en restaurantes finos ni aparentar adquiriendo y comiendo delicatesses que lo que dan es cáncer; no tengo que dañarme la vista leyendo de noche, porque no me alcanza para comprar libros y si me alcanzara tampoco podría leerlos porque la luz también me la cortaron. Y las malas compañías se apartan de mi camino, en tanto saben que de mí no van a sacar nada; al contrario, más bien pueden terminar prestándome unos churupos que luego no recuperarán jamás.

Mis amigos me critican, pero yo sé que el dinero puede llegar a mezclar a las personas, mas no siempre las une. Así que no me mortifica. Antes tenía problemas de deuda; ya no: sigo con mis deudas, pero quienes tienen el problema ahora son mis acreedores. Qué interesante, por cierto, cómo la magnitud de las cantidades de dinero varía notablemente según deban ser pagadas o cobradas.

Es que en el fondo, criatura, arreglar los rollos económicos es fácil; lo único que se necesita es capital. Lo que pasa es que el dinero siempre trae problemas… lástima que al revés no funcione igual el asunto.

Porque yo no ando por ahí como esos que creen que ganar dinero es lo más divertido que se puede hacer con la ropa puesta; o que plantean que el billete no lo es todo, porque también están las monedas, las tarjetas de crédito y los travel checks. Yo sostengo que podríamos vivir sin tanto dinero, si no gastáramos tanto en ocultar que no lo tenemos.

En fin, el dinero no hace la felicidad... lo que hace es falta. Y no traerá felicidad, pero cuando se va, se la lleva. Mas la verdadera felicidad está en las pequeñas cosas: una pequeña mansión, un pequeño yate, una pequeña fortuna…

Ahora, criatura, en mi pobreza y pelabolismo (actividad que no sería tan mala si no ocupase todo mi tiempo), me doy cuenta que quien nace pobre y feo tiene grandes posibilidades de que al crecer se le desarrollen ambas condiciones. Por ello cuando alguien me habla de dinero, le respondo más o menos así: “¿Dinero? Creo que alguna vez oí hablar de eso”.

Pero sorprendentemente puedo decir que tengo suficiente plata como para el resto de mi vida; a menos por supuesto, que tenga que comprar algo.

Esquizo.

p.d. Vaya, criatura, préstame algodón ahí para completar para el pasaje, de pana y todo, que ando pelando.

5 comentarios:

Luis Rodríguez dijo...

El dinero no hace la felicidad, ¡La compra hecha!

Egilde dijo...

Actualmente tengo mucho dinero... por pagar. Ahora desde el punto de vista positivo, esto es consecuencia de lo mucho que he podido comprar o disfrutar.

Ultimamente he optado por esforzarme menos en conseguir dinero y enfocarme en disfrutar más de lo mucho o poco que tengo.

Anónimo dijo...

Lo he tenido todo, he dejado de tenerlo,que pienso?, el "pelabolismo" en cierta forma suma un sabor agridulce adicional a esta ensalada de la vida, tiene su encanto, te hace sentir bohemio;el saldo rojo invariable del estado mensual de la tarjeta, es una razón mas de tener la esperanza de que a cada mes siguiente del resto de tus dias, lograras saldar tus deudas, cuando llegue ese dia te sentiras extraño.

Anónimo dijo...

Me encantò este artìculo, que fàcil identificarse con el tema, al fin para mi el tema del dinero es tambièn tan relativo como todo lo del ser humano......pero quiero tener muuuuuuuchooo....

Anónimo dijo...

Definitivamente eres super especial, disfrute muchísimo el articulo, hasta me identifique.