jueves, 7 de febrero de 2008

CUALQUIER OTRA COSA / EL AÑO DE LA RANA


No, no me he equivocado, ni puse una letra “n” en lugar de la letra “t”. Y sí, ya sé que en el calendario chino, éste es el “Año de la Rata”, pero yo estoy hablando de otro asunto. Ocurre que varias organizaciones ecologistas se han puesto de acuerdo y han declarado al 2008 como el “Año de la Rana”, ante al riesgo de extinción que más de la mitad de las casi 6.000 especies de anfibios (ranas, sapos, salamandras y otros) del mundo, enfrenta en este momento.

Resulta que además de la destrucción de su hábitat natural, las ranas tienen que lidiar ahora con una enfermedad letal que les produce un hongo, para la cual aún los científicos no encuentran remedio. Aparentemente la preocupación es bien fundada, pues ya han desaparecido más de 160 especies, particularmente en Australia y Panamá.

Diré que más de una vez los anuros me han servido para jugarle una broma a alguien; asimismo, el proyecto de investigación que desarrollé en mi último año de bachillerato, lo hice con sapos de la especie “bufo marinus”. Como yo vivía en un apartamento, en algún lugar tenía que guardar los benditos sapos y no me quedó otra que mantenerlos en uno de los baños de nuestro hogar, cosa que no fue muy del agrado de mi madre. A todas estas, mi padre, a manera de guasa y para mortificarme la existencia, antes de acostarse se acercaba a la puerta del baño y susurraba frases como: “buenas noches, nietecitos míos” y luego se iba a dormir sin disimular las carcajadas. Una noche –no sabré nunca cómo– se abrió la puerta del baño, los sapos se escaparon (serían unos 15 ó 20) y mi madre se dio cuenta, agarrando el consecuente y superlativo disgusto, de manera que tuve que pararme de madrugada –regañado para más señas–, a buscar batracios por todo el apartamento porque ella no quería levantarse al día siguiente y encontrarse por ahí con alguno de aquellos animales.

El caso es que durante este 2008, zoológicos y acuarios de todas partes adelantarán iniciativas para crear mayor conciencia sobre este problema y tratar de obtener fondos para contrarrestarlo, intentando evitar así lo que podría llegar a ser, de acuerdo con algunos expertos, una extinción masiva similar a la ocurrida en su momento con los dinosaurios.

Entre las acciones que ya se toman, está el establecimiento de colonias de cría biológicamente seguras, en las que se recogerán ranas y sapos sobrevivientes para mantenerlos en cautiverio y así puedan reproducirse hasta que se encuentre una solución al problema.

¿Y usted y yo, qué podríamos hacer al respecto? Bueno, supongo que si nos acercamos al zoológico o acuario más cercano, tal vez nos den indicaciones más claras. Por lo pronto y en homenaje a aquellos sapitos que me acompañaron durante una buena parte de mi último año de bachillerato, publico esta nota y prometo colaborar de alguna otra forma también, con la iniciativa.

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