domingo, 27 de enero de 2008

PARA CONTAR / MINICUENTOS


Me parece que el primer encuentro formal que tuve con los minicuentos lo hice a través del libro “Los 1001 cuentos de una línea”, del venezolano Gabriel Jiménez Emán, del cual me sorprendió especialmente uno que decía: “Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello”. Desde entonces esta modalidad de escritura me ha fascinado; aquí les dejo ocho minicuentos de mi propia creación:

El piso sigue acercándose; pronto sabré si mi suicidio tuvo éxito.

Las vueltas que da una llanta de carro de bombero en la vida; después de tanto rodar, termino en una hoguera de manifestantes.

Había una vez una vez que una vez dejó de serlo, pero sólo fue una vez.

Cuando miro las suelas de sus zapatos, me pregunto por qué les molesta que yo, el piso, a veces esté sucio.

Supo que no existía en el instante en que el espejo no le devolvió la mirada.

Este saxofón aturdiría menos si yo no tuviera que vivir dentro.

Se encontró perdido y entendió que no se había encontrado... o perdido.

¡Vaya!, el primer entierro al que asisto en mi vida, y tenía que ser el mío.

2 comentarios:

  1. Muy buen día el día en el que llega a tus ojos, una dirección con tan buenas opciones para dejar que vuele la imanación.
    y no es que sea de difícil acceso a la fantasía; Pero con palabras tan bien concebidas como las suyas se hace la mar de fácil.

    Sr. Hugo, le dejo también el link de mi blog para que se acerque hasta mi puerto de papel. www.origamivenezuela.blogspot.com Me voy a dar también el gusto de colocar a el CUENTADOR como link permanente para que mis visitante puedan vivir las historias de un cuentacuento que no para de soñar...
    Un abrazo desde Venezuela Javier Miranda: Origamista de profesión.

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  2. Si algo debo reconocer, es que gracias a ti amigo, hasta las cosas mas inanimadas cobran vida en tus líneas, convirtiéndolas en expresiones con movimiento, quedándose en nuestras mentes para darle origen a ideas o manifestaciones ocultas que siempre han estado pero que nunca les hemos dado permiso para lucirlas. Al leer cada sección entre ellas Minicuentos, ocurre una especie de Walt Disney Cerebral, es un orgasmo literal, que solo pocos pueden expresar, detonando cualquier cosa con tan pocas letras. ¡Gracias por crear Mentes Inquietas!. Rafael Guzmán

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