domingo, 20 de enero de 2008

ESQUIZO / EL PALABREADOR


Palabras, criatura, después de todo, palabras.

Las que decimos, las que callamos, las que pensamos. Ese conjunto de sonidos y letras inteligible para quienes comparten un mismo idioma. Palabras. Las que conforman esta misiva, las de mis escritos anteriores y las que todavía debes recibir. Sólo palabras.

Considera por un instante el poder de las palabras. Todo lo que ellas contienen y todo lo que de nosotros va en ellas. Porque el significado de las palabras no está en quien las pronuncia sino en quien las escucha y acepta. Si yo te digo por ejemplo “cabeza de tusa”, a lo mejor te ofendes. Pero si te digo “cabeza de tusa” en chino y tú no hablas chino (a ver si aprendes), tú ni pendiente de las palabras que te he dirigido.

Así, yo podría decir: “Alguna vez pensé que era esquizofrénico”. Ahora sé que son sólo palabras y yo, un palabreador. Nada más y nada menos que Esquizo, el Palabreador.

Son una trampa las palabras. Precaución con ellas, criatura. Benditos quienes no teniendo nada que decir, se abstienen de demostrarlo por medio de sus palabras, y bienaventurados los que no hablan porque ellos se entienden.

Fíjate que la lengua es un órgano que prácticamente no pesa nada, pero muy pocas personas son las que pueden sujetarla. Es que no es fácil mantener tu boca y tu mente abierta al mismo tiempo. Tal vez por eso el silencio sea con frecuencia un gran arte conversacional. Pero cuidado, que no por hacer callar a alguien significa que con tus palabras le has convencido.

Cuando hables, criatura, procura que tus palabras sean mejores que el silencio. Ten presente que eres dueña de las palabras que callas y esclava de las palabras que dices. Hablar sin pensar, es como disparar si apuntar.

Las palabras pueden cambiar la vida de cualquiera. Por ejemplo, hay dos palabras que te abrirán diversas puertas: “hale” y “empuje”.

Mucho atrevido hay en el mundo, que no tiene nada que decirte más allá de su imperiosa necesidad de decirte algo. Su jerga, eso que dice, suena como a español, pero la verdad es que no se les entiende ni una palabra de lo que habla. Menos mal que cuando decimos que tenemos que tragarnos las palabras, hablamos en sentido figurado. Si no, criatura, imagínate cómo haríamos con palabras como cuatricentenario, supercalifragilísticoespialidoso, parangaricutirimícuaro o cúpulocorruptipuntofijistismomismo.

En una película encontré una vez la idea de que el hombre había inventado las palabras para poder seducir a las mujeres. Debe ser por eso que hablamos tanta paja. Por cierto, qué risa, tanto que seducimos por medio de las mentiras y luego pretendemos ser amados por nosotros mismos; pero me estoy desviando del tema con estas palabras.

Creo que la gente debería hablar menos. Ahorrar palabras. Dejar que sólo quienes tenemos cosas realmente importantes que decir, habláramos en exclusiva.

Mas no pretendo yo que estés de acuerdo con las palabras que comunican mis opiniones. De hecho, cuando la gente concuerda con las palabras que le dan forma mis opiniones, empiezo a sospechar, a desconfiar de ellas.

Es más; yo no quiero que me entienda nadie, no. Quiero que mis palabras sean mías, sólo mías, que nadie las oiga, que nadie las lea. Que no se separen de mí. No deseo hablarlas ni comunicarlas ni decirlas ni cuchichearlas ni conversarlas ni proferirlas ni afirmarlas ni pronunciarlas ni dialogarlas ni exponerlas ni platicarlas ni declararlas ni recitarlas ni murmurarlas ni chacharearlas ni expresarlas ni enunciarlas ni señalarlas ni mencionarlas, ni nada por el estilo. Y si quieres te doy mi palabra, pero por un ratito nada más; después me la tienes que devolver.

Al final la gente siempre va a decir lo que quiera, criatura. La verdad es que es muy difícil conversar cuando la gente habla mucho. Podrán algunos incluso decir que estoy mal de la cabeza, que tengo un desastroso desorden de personalidades múltiples. De nuevo, puras palabras y sólo eso: palabras. Por lo tanto, al respecto yo tengo la última palabra.

Y sí, alguna vez pensé que era esquizofrénico, pero ya nos hemos curado. Palabra de honor, criatura.

Esquizo.

3 comentarios:

  1. Hola Hugo, es Catherine.. me dejas sin palabras. jejeje.. exito! y saludos de Carmelo

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  2. Que tan fácil es tener mil palabras para decir mucho... pero es aún más increible que un sentimiento pueda decir más que mil palabras... Amistad....palabra de 7 letras, lo que nos a unido por ya casi 7 años...un sentimiento.. Gracias amigo, maestro, soñador.... desde Ecuador un fuerta brazo.

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  3. Me declaro prefanática de esquizo aunque me queda bien claro que el estará totalmente en desacuerdo...ja ja ja Jordana.

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