sábado 23 de mayo de 2009

CUALQUIER OTRA COSA / EL HOMBRE


“… pero las palabras también tienen su destino. No mueren con el sonido que las enuncia
sino que adquieren una vida propia y comienzan su aventura y acción”.

Arturo Uslar Pietri

Sí, se murió Mario Benedetti y yo también lamento su desaparición, pero a mí lo que me provoca ahora es conversar sobre Arturo Uslar Pietri, uno de los escritores más importantes de la Venezuela del siglo XX y quizás el de más amplio espectro. La excusa es que el pasado 16 de Mayo fue el 103° aniversario de su nacimiento.

Recuerdo que de niño y para verificar si había memorizado bien algún contenido de los textos que me imponía la primaria, jugaba yo en solitario, sentado frente a mi escritorio, a que era Uslar Pietri en su programa de televisión “Valores Humanos”. Entonces repetía en voz alta (no tanto, para que los demás en casa no me escucharan) lo que recordaba de lo estudiado, tratando de imitar a quien para mi niñez no se revelaba aún como escritor, y cuya elocuencia y coherencia hacían creer que la erudición podía alcanzarse sin esfuerzo. “Amigos invisibles…” decía yo para comenzar, usando la expresión con que Uslar Pietri iniciaba su programa; la frase la asumió para sí el grupo musical venezolano del mismo nombre (Los Amigos Invisibles) y el genial imitador “Cayito” Aponte, parodiando al personaje, la transformó en la no menos fenomenal “Amigos inservibles…”

Ya lector más o menos disciplinado, durante cierta época busqué sin suerte un ejemplar de la novela “La Isla de Robinson” que Uslar Pietri escribió sobre Simón Rodríguez; ahora, gracias a las posibilidades que brinda Internet ¡podré por fin leerla! Hace poco me informaron de un acontecimiento que juzgo feliz: la página web www.proyectoleer.com que contiene algunas de las obras del escritor. Es una iniciativa conjunta entre la Biblioteca Pública del Estado Zulia, la Casa Arturo Uslar Pietri y el diario El Nacional, cuyo objetivo es colocar en la red las obras completas del escritor. Ya se encuentran allí: “Valores Humanos”, “Tierra Venezolana”, sus piezas de teatro, “Cuéntame a Venezuela”, “Las Lanzas Coloradas”, “El Camino de El Dorado”, “La Isla de Robinson”, “Oficio de Difuntos”, “Pizarrón” y “La Visita en el Tiempo”.

El polifacético hombre –porque además de escritor y productor de televisión, desarrolló entre otras actividades las de catedrático, economista, periodista y político– hizo aportes sobresalientes a Venezuela. No intentaré aquí un resumen que otros mucho más calificados para ello ya han elaborado; me limitaré a señalar su aún vigente ensayo Minotauro, firmado el 13 de Octubre de 1948 (es el último –al menos por el momento– del volumen “Pizarrón” disponible en www.proyectoleer.com) y que me parece un brillante ejemplo de su condición de estadista.

Me pregunto qué habría pasado si la aspiración a ser presidente de Venezuela que Uslar Pietri cabalgó en 1963 hubiera cristalizado. “Arturo es el hombre” fue su principal eslogan de campaña y su candidatura alcanzó algo más del 16% de los votos de una elección que ganó Raúl Leoni. Uslar Pietri no volvió a presentar su nombre para liderar a Venezuela, mi país caminó por rumbos distintos y mi pregunta queda sólo para la especulación, mas no es desatino afirmar que su más famosa frase: “Sembrar el petróleo”, que lanzó… ¡en 1936!, no ha sido aún escuchada.

Leí el texto que el actual presidente de Venezuela emitió sobre la muerte del incontestablemente extraordinario poeta uruguayo Mario Benedetti. Más allá de encontrar cierta cursilería en el comunicado, me parece una lástima no haber leído otro texto de parte del presidente a raíz del deceso de Uslar Pietri; en descargo del mandatario, diré que en su momento se refirió al fallecimiento del escritor como un suceso “triste”. Y podríamos discutir si su condición se lo permite, pero en principio creo que tiene él tanto derecho a escribir sobre la persona que sea, como yo de emitir mi opinión sobre la calidad de los comunicados que se le adjudiquen.

Prefiero, no obstante, invertir el resto de mis palabras en comentar dos cosas:

La primera es que Uslar Pietri también hizo poesía; después de “Manoa” en 1972, ya en el otoño de su vida publicó otro poemario titulado “El hombre que voy siendo”. Me luce improbable que “el hombre” no haya establecido alguna relación entre su antiguo eslogan de campaña política y el título del libro que publicó 23 años después, pero ignoro si lo comentó públicamente.

La segunda es que el primer libro de cuentos no infantiles o juveniles que compré en mi vida, fue su “Barrabás y otros relatos”. Esta lectura resolvió de una vez por todas, mi preferencia por el relato entre los géneros literarios. Conocí también su novela “Las Lanzas Coloradas”, algunos de sus ensayos y parte de su obra educativa y de divulgación de la historia venezolana, pero es su vertiente de cuentista la que me capturó; piezas como La Caja, La Lluvia, Simeón Calamaris, o La Pluma del Arcángel me han mostrado uno de los muchos poderes que distinguen a un cuento superior: ese de permanecer en la memoria mucho tiempo después de ser leído.

Espero poder volver a disfrutar pronto de esas creaciones, sea en la página web que ya he señalado, o también a la manera de Arturo Uslar Pietri; es decir, ante un buen libro impreso en la mano.

lunes 11 de mayo de 2009

INSOLITUDES / LA PELONA PELANDO


El verbo “pelar” es uno de muy rica polisemia popular. En Venezuela, en el estado Zulia por ejemplo, se llama “pelar” a la acción de cortarse el cabello: “Ese que te peló era tu enemigo”, suelen decir los siempre jocosos zulianos para referirse a un peinado que juzgan mal acabado. En otros lugares el castigo corporal, sobre todo si es realizado con una correa, se conoce con el mismo verbo: “Si sigues portándote mal te voy a pelar”, amenazan algunas madres hartas de las diabluras de sus muchachos.

Son varias las acepciones, pero dos muy venezolanas me resultan divertidísimas. Llamamos “pelar” o “pelarse” a la acción de fallar o de equivocarse: “Fulano se peló en esa respuesta”. También decimos “pelar” o más comúnmente “estar pelando” para describir la condición de tener poco dinero: “¡Estoy pelando y no son los dientes!”, exclamamos, revelando escasez de fondos. La acepción debe provenir de un recorte de la expresión igualmente venezolana “pelar bola” que le es equivalente en significado (por cierto, usamos “pelar los dientes” para indicar la acción de sonreír).

Ignoro por cuál de los vericuetos que suelen tomar las palabras, la locución “pelar bola” adquirió un significado adicional. Tal vez porque la muerte pudiera considerarse como la falla más grande de un humano (fallar y fallecer podrían tener la misma raíz; no lo he confirmado), también decimos que “peló bola”, o simplemente que “peló”, para referirnos al deceso de alguien: “Fulano peló bola en un accidente de tránsito”. No es muy elegante como expresión, pero así la usamos.

El preludio lingüístico es para contarles a continuación que en este sistémico y post-moderno mundo, ni siquiera la pena de muerte escapa a los efectos de la coyuntura económica. Después de interminables batallas ideológicas entre quienes favorecen la pena capital y quienes a ella se oponen, un reciente argumento parece estar inclinando la balanza a favor de los últimos, al menos en Estados Unidos. Pero no se trata de una nueva mirada filosófica sobre el tema o de algún claro ontológico hasta ahora ignorado; nada de eso. La razón esta vez –¡quién lo diría!– es económica, financiera, contable. El vil metal, pues.

Ocurre que en Estados Unidos, según ciertas cuentas, hay estados que gastan alrededor de 90.000 dólares anuales más por cada condenado a muerte, que por un preso común. Si el promedio de espera entre condena y ejecución es de casi 13 años, ya puede usted ir sacando la cuenta.

Por un lado los procesos judiciales tardan mucho a causa de apelaciones y retardos legales, además de que suelen requerir abogados más costosos y mayor número de expertos y testigos, lo que incrementa el gasto de tribunales. Por otro, se necesitan instalaciones específicas para los condenados, como el tristemente célebre “corredor de la muerte”, y si la ejecución tiene lugar, hay egresos adicionales a tomar en cuenta (dispositivos especiales, médicos, etc.). Una auditoría realizada en el estado de Kansas en 2003 estableció que el costo aproximado de un caso de pena de muerte era 70% más alto que el de un caso similar sin ella.

En momentos en que el ingreso escasea, el argumento de que la eliminación de la pena capital resultaría en un ahorro de millares de dólares anuales, y que en todo caso exige recursos que podrían invertirse en medidas más eficaces para combatir el delito, tiene a estados como Maryland, Montana y Nuevo México considerando seriamente el asunto.

Sin temor a “pelarme”, digo entonces que ni el negocio de La Muerte queda inmune ante los embates de la famosa crisis económica actual.

La representación más común de La Muerte es probablemente la de la calavera; dado su lampiño cráneo (tal vez su peluquero es zuliano), uno de sus muchos nombres es el de La Pelona. Pues bien, me parece notable que gracias a la riqueza del lenguaje de calle de mis paisanos, podamos ahora decir que la pena de muerte podría “pelar bola” pronto, y que así estarán las cosas que… ¡hasta La Pelona “anda pelando” en estos días!

Ji, ji; otra vaina más.

martes 28 de abril de 2009

CUALQUIER OTRA COSA / SOLIDARIDAD PREHISTÓRICA

“Lo que diferencia al linaje homínido de otros linajes de primates es un modo de vida
en el que el compartir alimentos, con todo lo que esto implica de cercanía, aceptación mutua
y coordinaciones de acciones en el pasarse cosas de unos a otros, juega un rol central”.

Humberto Maturana.

Me gusta pensar que la supervivencia de la especie humana fue posible gracias al trabajo en equipo. A pesar de su superior inteligencia y versatilidad en comparación con las demás especies que competían con él, no creo que el humano prehistórico hubiese podido evolucionar, si en tanto individuo, no se hubiese puesto de acuerdo con sus congéneres cercanos y procurar en conjunto, el logro de objetivos beneficiosos para todos.

Esto, por cierto, no es exclusivo del humano; otras especies también hacen del trabajo en equipo su principal estrategia de supervivencia, mas la nuestra ha llevado esa característica a límites insospechados. Se me ocurre –sobre la base de una idea de Humberto Maturana– que lo que conocemos bajo el muy amplio concepto de “amor” es, en términos evolutivos, una hermosa consecuencia de ese trabajo en equipo.

Un reciente descubrimiento pareciera apoyar esta idea, o por lo menos que lo que entendemos como “solidaridad” –para mí, un componente central del amor– existía ya entre los primeros homínidos. Se trata del cráneo de una preadolescente que habitó hace aproximadamente 530.000 años atrás, en la región conocida hoy como los Montes de Atapuerca en España.

De acuerdo con las características del hallazgo, los científicos pueden afirmar que se trataba de alguien con “craneosinostosis”, una rara condición que afecta hoy a 3 de cada 100.000 individuos, producida por la osificación prematura de las suturas del cráneo y que de no atenderse a tiempo, genera un desarrollo anormal del cerebro. Por las características de este cráneo en cuestión, la chica tenía rasgos distintos –rostro asimétrico o deforme– al resto de su grupo y es probable que como consecuencia de la craneosinostosis, haya sufrido de discapacidad psicomotriz. Era, definitivamente, una chica “diferente”.

Lo fascinante del asunto es que “Benjamina” –así la han apodado los científicos– tenía entre 5 y 12 años al momento de su muerte. Ahora, no olvidemos que estamos hablando de alguien que vivió hace más de medio millón de años, en el pleistoceno, a finales de la era paleolítica. Una discapacidad similar equivale –entonces como hoy– a una muerte segura en cuestión de días después de su nacimiento, para cualquier individuo de una especie que no sea la nuestra. Esta niña, a pesar de su “diferencia”, sobrevivió por lo menos 5 años.

Es muy difícil imaginar en qué condiciones vivió Benjamina, pero de acuerdo con los científicos es incontestable que dependía de sus congéneres para sobrevivir y que para llegar a esa edad, recibió cuidados por lo menos similares a los de cualquier otro infante de su época. Especulo yo que Benjamina fue además objeto de atenciones especiales para alimentarse y desplazarse, dominios en los que otros individuos de su misma edad ya contaban con un grado importante de autonomía. Quiero pensar que en el pleistoceno, el amor de una madre –por abnegado que fuese– no habría sido suficiente para la supervivencia de una niña con discapacidad psicomotriz; quiero quedarme con la idea de que Benjamina fue beneficiaria también de una muy particular solidaridad de parte del resto de su equipo.

De Humberto Maturana conocí la insólita idea de que es el amor la emoción central en nuestra historia evolutiva, que fue el amor lo que nos dio origen como especie. Tal vez Benjamina, 530.000 años después de su muerte, da testimonio de ello.

sábado 25 de abril de 2009

UN LIQUI-LIQUI EN LA GALIA / QUE ENTRE LIBROS TE VEAS

“Un libro abierto es un amigo que habla,
un libro cerrado es un amigo que espera
y un libro olvidado es un amigo que llora”.
Frase popular que aprendí de mi padre.

Es conocida mi fascinación por los Dragones, de manera que se entenderá que San Jorge, que según la leyenda mató a uno de ellos, no es precisamente santo de mi devoción. Pero el día de San Jorge, el 23 de Abril, es también el día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor, entre otras cosas porque es el aniversario del nacimiento de William Shakespeare y del fallecimiento de Miguel de Cervantes. En algunos sitos de España, particularmente en Cataluña, se acostumbra a intercambiar rosas y libros ese día; este artículo es mi manera de celebrarlo.

Una de las cosas que más me gusta de la cotidianidad en Francia –país que hasta la fecha posee el mayor número (14) de premios Nobel de literatura del mundo– es la expandida afición por la lectura. Es delicioso ver montones de gente leyendo en plazas y parques, en el metro y en los trenes y autobuses, en los cafés, en librerías y por supuesto en las bibliotecas; en fin, en cualquier sitio en el que un libro pudiera ser buena compañía, lo que equivale a decir muchísimos sitios.

En Marzo pasado tuve la oportunidad de asistir al Salón del Libro de París, un evento cultural mayor que reúne más de 500 stands y más de 1200 casas editoriales, para una inmensa muestra de organizaciones e instituciones relacionadas con la industria del libro. La edición 2009 estuvo dedicada a México, país que me resulta muy querido, por lo que la disfruté doblemente. Las imágenes que acompañan a este artículo fueron tomadas allí (en la exposición, quiero decir).

Es mucho lo que se podría decir de semejante evento; escojo contarles que a pesar de la famosa crisis mundial, las ventas de libros apenas han sido afectadas e incluso, subsectores como el de los comics, presentan un crecimiento sólido y sostenido. Para que tengan una idea, en territorio francés existen unas 300 librerías dedicadas exclusivamente a los comics.

Me enteré de conceptos como el de biblioterapia, que si entendemos como curación por medio de la lectura, también comprenderemos que no es noción nueva en tanto la lectura ha sido considerada desde hace mucho como estimulante espiritual. Sé de un faraón egipcio que hizo colocar en su biblioteca la frase “Remedios para el alma”.

Por supuesto, se habla hasta el cansancio del efecto de la tecnología en el futuro de la lectura y de cómo los libros digitales podrían sustituir a los que conocemos hoy en día. No me atrevería a asegurar cosa tal, pero sí es evidente que la edición digital ha eclipsado las profesiones relacionadas con la imprenta clásica. Con la convicción de que estos son saberes que, si bien desplazados por las obvias ventajas de la edición digital, no deben desaparecer, hay asociaciones creadas con el objetivo específico de salvaguardar técnicas relacionadas con la impresión a la antigua. Vi un stand de una de estas asociaciones con un señor muy amable que mostraba en vivo uno de esos procesos.

Pero la revolución digital también nos permite maravillas de otro modo impensables, de manera que aprovecharé para saludar el lanzamiento –como parte de las celebraciones del día del Libro– de la Biblioteca Mundial Digital, insólita iniciativa de la UNESCO que ofrece acceso gratuito a través de Internet, a documentos clave de todas las grandes culturas del mundo. Si quiere averiguar más simplemente visite http://www.wdl.org

Una de las sorpresas principales que me regaló el Salón del Libro de París fue encontrar, a diferencia de lo que me parece es la tendencia en algunos países latinoamericanos, abrumadora preferencia por la lectura, digamos “recreativa”, sobre la lectura gerencial y la lectura de auto-ayuda. No exagero al decir que estos dos últimos renglones, en conjunto, no representaban ni siquiera 10% de la exposición. Nada tengo en contra de los libros de gerencia o de desarrollo personal, pero confieso abiertamente que me encanta que sea la lectura de esparcimiento, la reina indiscutida por aquí.

Tal vez porque mi padre fue el primer mentor de mi amor por los libros y porque fue su biblioteca uno de mis primeros lugares de recreación, pienso en él con frecuencia cuando estoy ante un buen libro. De él aprendí también la idea que comparto de que la escritura es la creación más importante de la humanidad.

Se cuenta que San Jorge mató al Dragón con su espada para salvar a una princesa y que de la sangre del vencido surgió un rosal del cual brotaron rosas rojas, lo cual explicaría que los caballeros regalen rosas a las damas, mas no por qué estas deban retornar la gentileza obsequiando un libro. El día del Libro es suficiente razón, dirán algunos, pero reinventemos la leyenda de todas formas, para cerrar esta nota. Total, la leyenda, que es probablemente la fuente original de todos los cuentos de princesas y Dragones, tiene muchísimas variantes; una más no va a hacerle daño.

Tal vez San Jorge quiso impresionar a la princesa y por ello utilizó su espada para demostrar su coraje. Me gusta pensar que pudo más bien haber utilizado un libro y en lugar de combatir al monstruo, ofrecerle la lectura de algún pasaje o cuento. Bien sabido es que los Dragones son curiosos y este no iba a desechar la proposición; el primer cuento leído le gustó, de manera que después pidió otro y luego otro más y así, hasta que a punta de lectura, el héroe llegó finalmente a entenderse con el enemigo. Además del valor agregado del respeto por la vida que tan formidable criatura merecería, me parece que la chica quedaría aún más impresionada con este gesto.

Por lo demás y puesto a escoger, también en cuestión de seducir princesas, yo confiaría mucho más en la versatilidad de los libros que en el filo de las espadas.

martes 21 de abril de 2009

PARA CONTAR / TRES MINUTOS DE SILENCIO


“Silencio, que están durmiendo los nardos y las azucenas”.
Extracto de la canción “Silencio” de Rafael Hernández.

El pasado 24 de Marzo publiqué en este blog, un artículo titulado “Silencio para aprender”. La historia que sigue podría servir en cierta forma, de complemento a lo que allí expuse. La tomé y adapté de un libro titulado “Si je mens” (Si yo miento), escrito por Madame Françoise Giroud; creo que ilustra muy bien el valor que puede tener el silencio en algunos momentos.

Después de la invasión alemana a Holanda, Bélgica y Francia en 1940, el primer ministro británico Arthur Neville Chamberlain se vio obligado a renunciar a su puesto y comprendiendo que ya no era capaz de liderar a Inglaterra en tiempos de guerra, escogió a su sucesor, como era aparentemente costumbre entonces en el seno del partido conservador inglés.

La decisión recayó en Lord Halifax, un personaje muy influyente en la política exterior de ese país. A fin de darle todo el soporte posible al nuevo gobierno, antes de hacer su decisión pública, Chamberlain llamó aparte a Wiston Churchill para pedirle que la respaldara y que accediera además a ser el número 2 del nuevo gabinete, ya que el conflicto en ciernes y el futuro del país así lo requerían. Curchill aceptó.

Horas más tarde, Lord Beaverbrook, magnate del periodismo y amigo personal de Churchill, convocó a este de urgencia a su oficina y le reclamó el haber aceptado que fuese Halifax y no él (Churchill), primer ministro. Churchill respondió diciendo que ello era un asunto de estado y que no discutiría al respecto. Beaverbrook insistió:

- Eso es un crimen contra la nación. Solamente usted puede movilizar a la Gran Bretaña.

A pesar de estar en el fondo convencido de que lo que decía Beaverbook era cierto, Churchill respondió:

- Ya he dado mi palabra y no voy a echarla para atrás.

Entonces Lord Beaverbrook dijo:

-Una sola cosa le pido. Cuando sea convocado por Chamberlain, en presencia de Halifax, y que le solicite confirmar su aceptación, permanezca en silencio durante tres minutos. Tres verdaderos minutos. Ciento ochenta segundos. Antes de decir que sí. En nombre de Inglaterra se lo demando.

A Churchill aquello le pareció descabellado y no veía cómo una cosa tal podría cambiar la situación, pero con base en su amistad y estima por Beaverbrook, le prometió que así lo haría.

Al día siguiente, Curchill y Halifax se encuentran en la oficina de Chamberlain, quien se dirige a Churchill:

- ¿Quiere usted, se lo ruego, confirmar a Lord Halifax que usted acepta ser parte de su gabinete de gobierno?...

Y Churchill se calla. Pasa un minuto y Churchill permanece en silencio. Un minuto y medio y Churchill continúa en silencio. Antes de que los tres minutos prometidos hubiesen culminado, Lord Halifax dice:

- Yo creo que Wiston Churchill debe ser el Primer Ministro.

Se podría epilogar diciendo que aquellos tres minutos de silencio iniciales de Churchill, resultaron tan valiosos como todas sus posteriores palabras y acciones durante la Segunda Guerra Mundial.

viernes 10 de abril de 2009

UN LIQUI-LIQUI EN LA GALIA / PASCUA, HUEVOS Y CONEJOS



“Easter morning, easter morning when I wake
oh easter morning, easter morning,
mama rindin begin me for take”
Estrofa de “Easter Morning”, calipso popular venezolano.

La palabra “Pascua” proviene de la palabra hebrea “Pesach” con la que los judíos nombran a la festividad en la que recuerdan su liberación y salida de Egipto, mas no debe haber sido esa su primera significación, pues ya en la Biblia, en Exodo 12:21, versión Reina-Valera 95, Moisés dice: “Sacad y buscad corderos para vuestras familias, y sacrificad la pascua”.

Aparentemente la celebración fue en sus orígenes una fiesta de pastores que incluía el sacrificio de un cordero joven, con el fin de procurar fertilidad y prosperidad para el ganado y que se celebraba de noche, preferiblemente en luna llena, una vez al año en época de primavera, como rito previo a la salida de los pastores con sus respectivos rebaños en busca de nuevos pastos. Una de las comidas tradicionales de Pascua es el cordero asado; para no olvidar el sufrimiento durante su esclavitud de Egipto, los judíos lo acompañan con hierbas amargas.

En la tradición cristiana se celebra la resurrección de Jesús el domingo de Pascua, último día de la Semana Mayor y es ampliamente difundida la asociación de la figura de Jesús con el cordero. La denominación “Pascua” también se ha extendido a otras fechas y hay lugares en donde se habla de Pascua Florida (para referirse al Domingo de Ramos), de Pascua de Pentecostés e incluso de Pascua de Natividad o de Navidad, razón por la cual en la época navideña se utiliza también la expresión “Felices Pascuas”. En algunas regiones de Francia se identifica la Primera Comunión como “Pascua de Comunión”, independientemente de la época en que se celebre.

Una tradición pascual que siempre me causó curiosidad es la de los “huevos de Pascua”, tal vez porque en Venezuela no se sigue, como tampoco ocurre en la mayoría de los países latinoamericanos. Por el contrario, en Europa y en Estados Unidos es común esconder huevos de Pascua en diversos lugares de la casa o el jardín, para que los niños traten de encontrarlos. La costumbre está asociada además a un famoso “Conejo de Pascua” que –en contra de su mamífera condición– “pone” los huevos, que para más colmo suelen ser de chocolate, están adornados con muchos colores y traen una sorpresa dentro. También en la temporada se regalan comestibles con la figura de conejos, la mayoría de chocolate o mazapán.

Ahora, ¿cómo fue que un conejo y unos huevos llegaron a ser parte de la celebración de la Pascua? Bien, hay varias explicaciones, todas interesantes. Para empezar, en inglés y alemán se utilizan respectivamente las palabras “Easter” y “Ostern” para hacer referencia a la Pascua. Estas palabras nos vienen del nombre de “Eastre” (o “Eostre”), Diosa del Amanecer para los antiguos pueblos anglosajones, pero igualmente Diosa de la Fertilidad para los de Europa del Norte, tal vez porque siempre andaba acompañada de un conejo, símbolo también de fertilidad por su gran capacidad de reproducción. A Eastre se le dedicaba el mes de Abril y con su nombre –del cual provienen palabras como “estro” y “estrógeno”, al igual que la denominación “Este” del punto cardinal– se designaba también la época de primavera. Por ello Eastre es asimismo la diosa de la resurrección de la tierra y podemos relacionarla, hablando en términos de arquetipos, con la Gran Diosa Madre.

Así que desde hace mucho, fertilidad, feminidad y primavera están entremezcladas, pero falta agregar que la Pascua es una fiesta lunar, pues corresponde al primer domingo después de la luna llena posterior al equinoccio de primavera. En algunas culturas, Eastre es también la medidora del tiempo, aunque asociada más con el calendario lunar de meses de 28 días. Ahora, aparentemente las liebres nacen con los ojos abiertos y por ello los egipcios llamaban a la liebre “Un”, que significa “abierto” o “abrir”, pero que también significa “período”, de manera que el conejo se volvió eventualmente símbolo del ciclo o período lunar. El salto para convertirse en “Conejo de Pascua” fue cuestión de tiempo.

Menciones escritas de un conejo como símbolo de Pascua aparecen ya en el siglo XVII en Alemania y los primeros comestibles con figura de conejos también se elaboraron en ese país, a principios del siglo XIX, a base de pasta y azúcar. Alemania es el país europeo donde está más arraigada la costumbre de regalar golosinas con la forma de esos roedores y fueron los inmigrantes alemanes quienes trasladaron la tradición a Estados Unidos.

Hay una historia que “cristianiza” al conejo, que me parece muy simpática: cuando llevaron el cuerpo sin vida de Jesús a la cueva destinada para su sepulcro, había dentro un conejo escondido que veía a la gente que entraba y salía muy triste por el suceso. Al sellar el sepulcro, el conejo quedó encerrado dentro, de manera que pudo ser testigo del milagro de la resurrección. Cuando Jesús salió de la cueva, detrás lo hizo el conejo resuelto a anunciar la buena nueva, pero como no podía hablar, decidió entonces hacer pasar el mensaje por medio de… ¡huevos pintados!

Respecto de los huevos de Pascua, el asunto es antiguo también. En la celebración de Pascua de los judíos, el huevo simboliza el duro corazón del Faraón que los mantenía cautivos en Egipto. Es evidente que por su propia naturaleza, el huevo es símbolo de fertilidad en muchas culturas, y por asociación, de esperanza y de renacimiento; de manera que no es raro que se regalaran huevos en los festivales de primavera de los antiguos germanos, chinos, romanos, persas y egipcios, entre otros, y que tiempo después el huevo se convirtiera también en símbolo de Cristo resucitado.

Parece que en Egipto se decoraban los huevos a obsequiar, pintándolos con tintes de origen vegetal y luego se colocaban como adorno de las casas. Por el lado cristiano, en un principio el ayuno cuaresmal incluía a los huevos como alimento del cual abstenerse; como la prohibición no podía impedir que las gallinas y otras aves siguieran poniendo huevos, entonces los fieles los iban guardando hasta que terminaba la cuaresma, momento a partir del cual los intercambiaban como parte de la celebración.

La iglesia rusa ortodoxa ha mantenido el simbolismo sagrado asignado al huevo y en la noche antes del domingo de resurrección, se pintan símbolos –que con frecuencia representan buenos deseos– sobre las cáscaras de huevos que son bendecidos al día siguiente. En 1884, el Zar Alejandro III encargó al joyero imperial Carl Fabergé la elaboración de una pieza en forma de huevo con una sorpresa en su interior, para su esposa, obsequio que después se convirtió en costumbre anual. Algunas de las creaciones de la casa Fabergé a raíz de estos encargos son obras de arte famosas mundialmente.

Sin embargo, la costumbre de incluir sorpresas dentro de los huevos de Pascua no se inicia en Rusia; se dice que en el siglo XVI el rey Francisco I de Francia recibió de regalo una cáscara de huevo con una decoración alusiva a la Pasión, y se sabe que Luis XV obsequió a una de sus amantes un huevo creación de un orfebre famoso, que escondía una pequeña estatua de Cupido.

Respecto de cómo es que un conejo llega a poner huevos, hay quienes dicen que los nidos de liebres y de chorlitos son muy parecidos, y los chorlitos a veces abandonan los suyos para alejar a los depredadores; así, es posible encontrar lo que parece un nido de liebre con huevos en su interior y que la confusión haya dado origen al mito. En lo personal prefiero como fuente, la historia en la que en una mañana de algún Abril, cuando gansos del norte llegan a poner huevos, unos niños entraron en un granero. Un conejo que estaba dentro salió huyendo al percibirlos y luego los niños encontraron un huevo; la imaginación infantil hizo la conexión y fue así que un conejo dejó tras de sí un huevo de regalo en el granero.

Para terminar, dice otra tradición que los huevos de Pascua deben ser regalados por los padrinos a sus ahijados; como los míos están físicamente lejos, les dedico este artículo a manera de compensación.

sábado 4 de abril de 2009

UN LIQUI-LIQUI EN LA GALIA / SOSTENER EL DESARROLLO


“Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra.
Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos”.
Extracto de una carta enviada en 1855
por un jefe indio Seattle de la tribu Suwamish
al Presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce.

El desarrollo sustentable es un tema que tiene en mi opinión visa para el futuro. La noción es muy reciente; una de las primeras definiciones formales –probablemente la más utilizada en la actualidad– proviene de un informe publicado en 1987 por la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, en donde se especifica como: Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades.

Esta semana que termina es la semana oficial del desarrollo sustentable en París. La iniciativa, promovida por la Alcaldía de París, tiene entre otros propósitos, explicar ante el público qué es el desarrollo sustentable y estimularlo a asumir comportamientos cotidianos prácticos favorables a la idea.

El tema central de esta edición de la semana del desarrollo sustentable ha sido el “consumo sustentable”; así, se han realizado talleres, publicaciones, anuncios televisivos, concursos, en fin, una serie de actividades dentro de este marco. Entre muchas, dos propuestas que me llaman la atención son:

  • AMAP : Siglas en francés correspondientes a Asociación por el Mantenimiento de una Agricultura Campesina y que describe una especie de acción solidaria que se establece entre un grupo de consumidores y una granja o grupo de campesinos cercano. La idea proviene de Japón y en ella, los consumidores pagan por adelantado el precio de la cosecha, asegurándole al campesino su ingreso y garantizando entonces que se mantenga la cultura campesina, así como la obtención de productos frescos con regularidad (las entregas se hacen en general, semanalmente), provenientes en muchos casos de la llamada “agricultura biológica” y a un precio razonable, en tanto se elimina el costo de los intermediarios.
  • LOCAVORES : No tengo muy claro qué quiere decir la palabrita, que viene de los Estados Unidos y que con tan sólo tres años de propuesta, fue aceptada en el año 2007 en el diccionario Oxford del Idioma Inglés. En todo caso, retrata a consumidores que, conscientes de que la escogencia de su comida tiene implicaciones ambientales, económicas, de salud y hasta políticas, deciden alimentarse sólo de productos cuyo origen geográfico se sitúa a menos de 160 km a la redonda de su mesa. Con ello pretenden, entre otras cosas, reducir las emisiones de gas provenientes del transporte de alimentos, así como estimular la producción local y la creación de nuevos empleos en su región respectiva.

Dentro de la tendencia del consumo sustentable surgen entonces marcas de “comercio equitable”, cosméticos con un máximo de 5% de componentes químicos, restaurantes que utilizan exclusivamente productos estacionales y de cultivos orgánicos, salones de belleza y peluquerías ecológicas, supermercados que ya no regalan bolsas plásticas para el traslado de las compras, materiales de construcción respetuosos del ambiente, automóviles cuya promesa principal es la alta eficiencia en el consumo de gasolina o que funcionan con fuentes energéticas alternativas, y así. Una frase que conocí a principios de los años 90 en la Cámara Júnior, creo que resume la idea detrás de cada una de estas propuestas: “Piensa globalmente, actúa localmente”.

Cierto es que el tema del desarrollo sustentable no es sencillo; al respecto existen opiniones encontradas e incluso hay quienes argumentan que el enfoque actual es insuficiente, desafiando la noción de desarrollo sustentable que presenté al principio. Tal es el caso de autores como John Bellamy Foster, Paul Gilding o John Ehrenfeld; este último propone una idea alternativa de sustentabilidad, que me parece interesante: “la posibilidad de que los humanos y otros seres vivos florezcan en La Tierra por siempre” y que ese florecer (o perdurar) no significa solamente sobrevivir, sino además satisfacer valores humanos básicos como justicia, libertad y dignidad.

Hay aquí tela para cortar y cortar, pero mientras tanto, lo relacionado con desarrollo, energía y ambiente, como buen asunto sistémico, llega a tener efectos totalmente inesperados. Uno de los más curiosos que he encontrado es que a raíz del cambio climático y el deshielo, un glaciar que marcaba la frontera entre Italia y Suiza desde 1861, se ha desplazado en algunos puntos hasta más de 100 metros, y ha obligado con ello a que ambos países tengan que delimitar nuevamente sus respectivos límites, e incluso, en el caso de Italia, a cambiar parte de su legislación. ¡A ver si hay quien se atreva a sostener aún que el desarrollo sustentable no es materia de estado! Dentro de todo, es bueno saber que el asunto está siendo tratado por una comisión conjunta de científicos de ambos países, que si lo dejamos en manos de ciertos militares o políticos, tal vez aquello de la sustentabilidad podría correr el riesgo de perder sustento.

Si quiere conocer un poco más sobre la semana del desarrollo sustentable en París y no le tiene miedo al idioma francés, visite: http://www.semainedudeveloppementdurable.gouv.fr/